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Categoría: Nepal

¿Por qué terminó el cese el fuego?

macarenco 06/01/2007 @ 22:35

– Baburam Bhattarai
enero de 2006

El 2 de enero de 2006 se suspendió el cese el fuego unilateral declarado por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) el 3 de septiembre de 2005. El fin del cese el fuego, que se declaró en un principio por tres meses y se amplió un mes más, ha suscitado varias dudas acerca del propósito de la declaración del cese el fuego y por qué se suspendió; qué futuro tendrá el entendimiento de 12 puntos después del fin del cese el fuego; en qué dirección se desarrollará la situación política del país; etc.
El rey Gyanendra ha justificado (y seguirá justificando) la esencia de su actuar regresivo diciendo que la decisión de asumir el poder dictatorial indirectamente el 4 de octubre de 2003 y luego directamente el 11 de febrero de 2005 apuntó principalmente a exorcizar el fantasma del “terrorismo” maoísta. No es de extrañarse que el rey, con su historial de empresario, buscara sacar mucho provecho con el pretexto del “terrorismo” pues le encanta que muchos dictadores del mundo logran ocultar sus crímenes con la llamada campaña contra el terrorismo encabezada por los Estados Unidos desde el 11-S. Es desafortunado y una gran broma de la historia que los autores de la matanza de la familia real y el incidente del 11 de febrero se dicen el mesías contra el terrorismo. No obstante, a una gran parte de la actual población de las ciudades que, de un lado, no se ha repuesto totalmente del vil impacto de la guerra fría, y del otro, ha estado bajo los efectos de la cultura de televisor e Internet, le cuesta trabajo distinguir entre un luchador de libertad y un terrorista. Por eso, es esencial tomar iniciativas políticas y diplomáticas para desenmascarar la faz terrorista de la monarquía autocrática y el ejército real y poner en claro el carácter político democrático progresista con algunas insuficiencias y defectos prácticos de los revolucionarios maoístas. Éste era el principal propósito del cese el fuego declarado el 2 de septiembre, que se ha probado magistralmente durante los últimos cuatro meses, y ha llegado a ser ya histórico.
El siguiente propósito de importancia de la declaración del cese el fuego era buscar una salida política progresista y cumplir con el deseo popular de democracia y paz. Desde el principio de la guerra popular hace diez años, hemos explicado nuestra convicción de que la guerra no es un fin sino sólo un instrumento. Hemos explicado repetidamente que nuestro objetivo fundamental es la reestructuración progresiva del Estado con soluciones a los problemas del nacionalismo, democracia y bienestar del pueblo. Evidencian esta convicción las muy debatidas 40 demandas que planteamos en 1996 y la propuesta que presentamos durante las negociaciones de 2002 y 2003. Se han sintetizado esas demandas en tres puntos: una amplia conferencia política nacional, un gobierno interino y la elección de una asamblea constituyente. Al comienzo no se pudo satisfacer en Nepal estas demandas políticas básicas conocidas en la historia del mundo debido a la falta de previsión y competencia de los partidos políticos y después debido a la terquedad de la monarquía autocrática y su ejército mercenario. Por tanto, el país y la ciudadanía han tenido que cargar con grandes dificultades y sacrificios. Y es verdad que al parecer el crecimiento de tendencias y conductas no revolucionarias en el seno de las fuerzas revolucionarias, sobre todo en la última etapa de la lucha, han generado odio, indiferencia y desconfianza de la ciudadanía contra las fuerzas políticas. Eso ha afectado en cierto sentido a nuestro objetivo político e ideología. En esta situación era necesario tomar iniciativas concretas para una salida política progresista a fin de fortalecer la relación con el pueblo para que pudiéramos cumplir con su deseo de paz y democracia y a la vez no comprometer el declarado objetivo político e ideología. La declaración del cese el fuego del 3 de septiembre era una expresión concreta de eso y contribuyó a facilitar las labores políticas y diplomáticas acercando más la salida política por la democracia, la paz y el movimiento progresista en la forma del histórico entendimiento de 12 puntos. Como se sabe, no se ha ejecutado ese entendimiento y salida política progresista debido a la terquedad de los elementos autocráticos. No obstante, las iniciativas políticas y diplomáticas y las actividades de la ciudadanía en todo el país, que facilitó el cese el fuego de cuatro meses, han acercado la realización de la agenda de ponerle fin al gobierno autocrático y la salida política progresista.
Puede que esto suscite la siguiente duda: ¿Qué acerca más la citada salida política: continuar el cese el fuego o suspenderlo? Puede haber mucho debate al respecto. Algunas fuerzas internacionales han sostenido que se puede acercar la citada salida progresista ampliando el cese el fuego, si bien unilateralmente. Pero, según nuestro partido, ampliar más el cese el fuego unilateral no puede tener efectos positivos sino sólo nocivos para la democracia, la paz y el movimiento progresista. La situación sería distinta si el gobierno hubiera correspondido al cese el fuego y si el rey hubiera aceptado el entendimiento de 12 puntos. Como el cese el fuego era unilateral, el rey y las fuerzas a favor de la monarquía se opusieron a los 12 puntos, el ejército real llevó a cabo actividades agresivas en Rolpa y el resto del país, y se trató de legitimar al gobierno militar mediante las llamadas elecciones municipales. Por ende es claro que la ampliación del cese el fuego no beneficiaría al país ni al pueblo. Más bien, es claro que tal ampliación a la larga podría beneficiar al gobierno real autocrático. En tal situación nuestro partido decidió terminar el cese el fuego unilateral después de informar a todas las partes interesadas.
En este contexto todas las fuerzas democráticas deben prestar atención a algunos asuntos importantes. Primero, los sucesos después de 1950 y la serie de negociaciones y ceses el fuego realizados en diferentes momentos después del inicio de la guerra popular han dejado en claro que el actual ejército real jamás representaría la democracia mientras que siga al mando del rey y que tampoco aceptaría la demanda de la elección de una asamblea constituyente. Ésa es la principal raíz de las frecuentes traiciones del rey a los partidos parlamentarios y de los fracasos de nuestras anteriores negociaciones con el viejo régimen. Al ignorar este hecho probado de la historia, nadie podría ser más obtuso y deshonesto que alguien que siguiera teniendo la ilusión de que se puede establecer la “plena democracia” dejando intacta la actual forma elitista del ejército y continuando el control del rey sobre él. Salvo su mando absoluto sobre el ejército real, la terquedad y renuencia del rey a buscar una salida progresista no tiene ninguna causa salvo la de ignorar la presión de la comunidad internacional y la opinión popular en su contra durante el último cese el fuego. El significado directo y la conclusión es que el ejército real debe ser el principal blanco de todos los movimientos democráticos. No se vale en absoluto atacar a la monarquía y no al ejército. La reciente matanza de Nagarkot ya ha ilustrado el hecho de que no se puede establecer la paz y que no se puede proteger la vida y propiedad del pueblo mientras que exista el ejército real. Un reciente informe de la oficina del auditor general, que dice que no hay registro de 7.263 millones de rupias nepalesas del fondo de ayuda del ejército, da una pequeña pista al abismo de irregularidades financieras y corrupción en que ha caído el alto mando del ejército real. Quizás nadie sabe cuántos millones o miles de millones de rupias se han apropiado ilegalmente en compras de fusiles y municiones y en el destacamento de soldados en misiones de paz de la ONU. Para colmo, el ejército real jamás puede tener un carácter democrático mientras que los cortesanos Shah, Rana y Gorkhali estén al mando. En tales circunstancias todos los auténticos demócratas deberían sostener fuertemente que no se puede establecer la democracia ni el republicanismo democrático en el país a menos que se disuelva el ejército real y se forme un nuevo ejército nacional. No es posible una salida política progresista a menos que se tome conciencia de este hecho y se rompa la columna vertebral del ejército real, y nuestro partido ha sacado la conclusión de que para lograr este objetivo, no hay ninguna alternativa salvo suspender el cese el fuego.
El segundo asunto de importancia a tomar en cuenta es que no se puede concretar la salida política progresista basada en los 12 puntos mediante la presión del movimiento pacífico popular sobre el régimen dominado por el rey actual, su tristemente célebre hijo, el ejército autor de la masacre de Nagarkot y los antiguos Mandales (los esbirros pro-monárquicos) quienes hoy tienen posiciones de ministros y administradores. Como la ONU, las autoridades responsables de la Unión Europea y el senador estadounidense Patrick Leahy han expresado la preocupación acertada de que el ejército real continuara las medidas de represión intensa y derramamiento de sangre una vez que el movimiento popular pacífico alcance su apogeo, podemos decir que es una preocupación importante. En esta situación sería una equivocación sin justificación de la dirección política no hacer los preparativos necesarios para una fuerte resistencia contra la represión y baños de sangre del ejército real. Por eso, todos deberían reflexionar en serio sobre la necesidad histórica de un nuevo plan de acción que puede coordinar bien al movimiento pacífico y a la resistencia armada. En este contexto nuestro partido ha sacado la conclusión de que con la ampliación del cese el fuego, es importante garantizarle a la gente que ya está dispuesta a participar en el movimiento decisivo por alcanzar el republicanismo democrático, el derecho a defenderse contra la opresión armada.
Tercero, todas las fuerzas democráticas deben unirse para paralizar las tácticas del rey, tal como las elecciones de los llamados consejos municipales mientras que ignora los fuertes problemas nacionales. Como se representará el drama de las elecciones en los cuarteles del ejército real, no bastará un boicot común y corriente. Por eso, es necesario librar una resistencia armada del pueblo para echar por tierra el circo electoral que se celebrará en los cuarteles militares y nuestra decisión de suspender el cese el fuego se basa en el análisis de que la ampliación del cese el fuego sería suicida en tales circunstancias. Además, es el deber mínimo del Ejército Popular de Liberación luchar contra el terrorismo desatado por el ejército real contra el pueblo en todo el país, Rolpa incluida.
Dada esta situación general, la ampliación del cese el fuego sin una salida política sería una ayuda a la autocracia, error que ningún partido revolucionario puede darse el lujo de cometer. Nuestros amigos de otros países quienes nos piden ampliar el cese el fuego unilateral y tener optimismo de que el rey entienda, deben ver que, como un Nero moderno, el rey recorre países africanos y la región oriental al tiempo que urgen importantes decisiones políticas.
Sobre la dificultad de aplicar los 12 puntos después de suspender el cese el fuego, no vemos ninguna contradicción, pues el primer punto es el eje del entendimiento: “Se acordó dirigir los ataques contra la monarquía autocrática de forma independiente, ponerle fin y establecer la plena democracia intensificando el movimiento democrático en marcha en todo el país”. Es obvio que, hasta para las personas obtusas, el término “independiente” se refiere al ataque armado por la fuerza realizado en la guerra popular y el ataque no armado por las fuerzas participantes en el movimiento popular. Además, el entendimiento de 12 puntos no incluye ni puede incluir en ninguna sección estipulaciones de un cese el fuego obligatorio. Al contrario, es fácil ver que primero necesitamos destruir el poderío militar para acabar con la monarquía que se ha vuelto autocrático debido al apoyo que recibe del ejército. Por eso, nadie debe sacar la interpretación errónea de que se acabará el entendimiento de 12 puntos de la mano con la suspensión del cese el fuego, y las auténticas fuerzas democráticas deberían estar listas para contrarrestar las falsas ilusiones que el régimen real lucharía al máximo por propagar.
Las diferencias que existen entre los siete partidos políticos y los maoístas acerca de la forma de la lucha suscitarían algunas dificultades prácticas, incluso después de acordarse el programa mínimo común de democracia, paz y movimiento progresista. Puede que surjan problemas en la labor de coordinar la lucha armada basada en las aldeas y el movimiento popular basado en las ciudades. No obstante, todas las revoluciones triunfantes del mundo han ilustrado que no existe ninguna muralla china entre el campo y la ciudad ni entre movimientos armados y desarmados, y que tienen que transformarse el uno en el otro a ciertos momentos. Las debilidades de nuestros movimientos de 1950 y 1990 también ilustran que es necesario e inevitable coordinar el campo y la ciudad y los movimientos armados y no armados a fin de ponerle fin a la monarquía autocrática y establecer la plena democracia o republicanismo democrático. Es probable que ése sea el mayor reto ante las fuerzas democráticas en estos momentos, y los dirigentes de nuestros partidos políticos pasarán por la prueba de estas jornadas históricas.
Hay una fuerte probabilidad de que los próximos pocos meses sean el período más importante de la historia de Nepal. El rey más impopular de la historia de Nepal y el ejército real se preparan a luchar contra el poder del pueblo que apoya la democracia. Las recientes actividades del rey ilustran que no está dispuesto a ceder al pueblo, pero está dispuesto a arriesgar el trono. Sin duda cuesta entender la arrogancia y terquedad del rey que no cuenta con ningún apoyo visible de las potencias del mundo. Pero, a nuestro parecer, es como las huecas bravuconerías del terrateniente en quiebra de una aldea cuyos cálculos se basan en cifras falsas. Primero, puede que sueñe con comprar de nuevo a los dirigentes de los grandes partidos parlamentarios o de dividir a esos partidos. Segundo, puede que por fin se imagine recibir apoyo internacional contra los maoístas a nombre de combatir al “terrorismo”. Pero por su mentalidad feudal y regresiva el rey no ha captado que vive en 2006, no en 1961, y que los maoístas no son los comunistas mecánicos y ortodoxos del siglo 20 sino los revolucionarios dinámicos y creadores del siglo 21. Por eso, es seguro que pronto se levante una gran tempestad contra la monarquía. Ya se ha desarrollado un ambiente de republicanismo democrático en el país. Unos dirigentes que todavía pasan la cruda de la monarquía ceremonial tendrán que elegir entre escuchar a las voces de los cuadros de sus propios partidos y al pueblo, o esperar que la historia los deje a un lado. El rey ya ha elegido el camino desconociendo el entendimiento de 12 puntos. Ahora le toca a los siete partidos y a los maoístas elegir el camino. La declaración del fin del cese el fuego es el toque de clarín del mismo. ¡Que todos estén sobre aviso!
(Este artículo salió en el semanario Jana Astha.)

Sobre el imperialismo y la revolución proletaria

macarenco 06/01/2007 @ 22:34

[Boletín ocasional del Partido Comunista de Nepal (Maoísta)]

No. 11, enero de 2006

Aunque no cambia la esencia de la clase capitalista, en el curso del desarrollo el imperialismo va adquiriendo nuevos contornos y formas. La principal particularidad del imperialismo de hoy es la explotación y opresión económica, política, cultural y militar de las grandes masas populares del mundo mediante un Estado globalizado. El mundo caracterizado por la ola de movimientos de liberación nacional, democráticos y socialistas tras la Segunda Guerra Mundial, de un lado, y, del otro lado, por la rivalidad entre los imperialistas durante la guerra fría, hoy está atrapado bajo la hegemonía única del imperialismo estadounidense.
Debido a la derrota de los Estados socialistas y de nueva democracia que se desarrollaron en el curso de la primera ola de la revolución proletaria mundial en la lucha por el poder contra el capitalismo burocrático de Estado, al establecimiento de la superioridad económica sin paralelo y principalmente a la superioridad militar del imperialismo estadounidense sobre los demás países imperialistas grandes, al control del capital financiero multinacional sobre el capital y economías nacionales de los países del tercer mundo y a la intensificación de intervención cultural mundial por medio del monopolio de la tecnología de la informática, etc., se ha fortalecido esta hegemonía.
Como consecuencia de esta forma de Estado globalizado del imperialismo estadounidense, se han debilitado en el mundo los valores, normas, métodos, reglas y estructuras desde la Segunda Guerra Mundial. Después del 11 de septiembre de 2001 [11-S], el imperialismo estadounidense declaró la guerra franca basada en la ideología con la ominosa advertencia “o están con nosotros o están en contra” a toda nación o grupo. A pesar de las protestas mundiales, es claro que esta advertencia se impone mediante la fascista intervención en Afganistán e Irak y la amenaza general contra cualquier movimiento político o país conforme a sus propios intereses nacionales o convicciones ideológicas fundamentales.
En esencia, esta forma fascista del imperialismo estadounidense se ha erigido sobre la base de una fuerte crisis ideológica. Al romper con varios valores burgueses vigentes hasta los años 1970 y al azuzar una ceguera religiosa fanática, los cabecillas imperialistas y sus secuaces intentan gobernar hoy. Su necesidad de gobernar con una ideología medieval ciega en un tiempo en que la ciencia ha adquirido un desarrollo general en el siglo 21 y la declaración de la llamada cruzada contra el llamado terrorismo por George Bush revelan claramente la profundidad de la crisis ideológica del imperialismo. Por esta razón histórica, el imperialismo ha chocado vilmente contra las aspiraciones progresistas y científicas de la humanidad de hoy.
Si bien se pregona esta nueva forma de imperialismo globalizado como una nueva era del progreso de la humanidad, los innumerables hechos, experiencias y prácticas prueban que no es sino una nueva forma, desnuda y vil, de colonización. Al intensificar el proceso de un puñado de capitalistas que se convierten en multimillonarios y los miles de millones de seres que han caído en la pobreza desde los años 1990, las estadísticas del Banco Mundo ponen en claro esta espantosa brecha entre rico y pobre. Hoy, el nivel de vida de 1,6 mil millones de personas ha caído cualitativamente desde los años 1990. A diario mueren 30 mil niños de enfermedades prevenibles. Más de 800 millones de personas padecen desnutrición y dos tercios de ellas jamás cumplirán los 40 años de edad. Ni hablar de la educación, pues 250 millones de niños del tercer mundo tienen que trabajar como niño-esclavos por apenas dos comidas al día. A diario, se obliga a decenas de miles de jóvenas a prostituirse. Cientos de millones de jóvenes sin trabajo recorren el mercado de trabajo globalizado como esclavos modernos en busca de sustento. Así, el nuevo orden mundial imperialista de privatización, liberalismo y globalización justifica la intensificación del proceso de freír a la gran mayoría de las masas del mundo en una sola cazuela de barro.
Otro aspecto importante que hay que reconocer es que el Estado globalizado del imperialismo estadounidense, que se ha desarrollado asentando bases militares en 140 países, ha hecho cualitativamente necesaria y posible la resistencia y rebelión en el mundo. Hoy, cualquier movimiento de liberación nacional, democrático o socialista no tendrá éxito en ningún país del mundo si no se desarrolla como parte inseparable de la resistencia de los pueblos del mundo. En ningún momento de la historia ha estado tan madura la situación objetiva en tantas partes como hoy para la aplicación práctica del gran principio proletario del internacionalismo. Las masas de los Estados Unidos de Norteamérica y aquellas de todos los continentes del mundo son víctimas de la misma clase de explotación, opresión y agresión imperialista globalizada. De la resistencia que se desarrolla en Irak, como un nuevo Vietnam, y Afganistán a los movimientos revolucionarios de Nepal, India, Perú, Turquía y las Filipinas, a las protestas y descontento de las masas populares de los Estados Unidos y Europa, el imperialismo estadounidense y sus agentes, los gobiernos lacayos, son el enemigo común de las masas de todas partes.
En el sur de Asia se intensifican los movimientos de liberación y democráticos revolucionarios contra las clases dominantes indias expansionistas que se han arrodillado ante el imperialismo estadounidense. En este contexto es importante señalar la formación de Partido Comunista de la India (Maoísta) mediante la unificación de dos importantes partidos que llevan años dirigiendo guerras populares. También es importante tomar en cuenta la agudización de la contradicción entre la monarquía autocrática feudal nepalesa y las clases dominantes indias. Los gobernantes capitalistas revisionistas chinos que han impulsado el crecimiento económico entregando su mercado al imperialismo estadounidense están expandiendo con astucia su influencia en el sur de Asia.
La citada situación objetiva evidencia la maduración del ambiente material en que se puede establecer un nuevo orden mundial socialista de los pueblos destruyendo completamente el orden mundial imperialista. No obstante, por crítica que sea la situación objetiva, el imperialismo no se derrumbará espontáneamente ni por su cuenta. Por ello, con una dirección científica ideológica, es imperativo luchar con conciencia y usar la fuerza. La historia ha probado el hecho científico de que no es posible tener tal dirección de ninguna otra clase, comunidad o ideología salvo la de la clase proletaria internacional y su ideología revolucionaria. Pero, en la presente situación de transición, en que se terminó la primera ola de la revolución proletaria mundial en el siglo 20 y una nueva ola se perfila en el horizonte, el movimiento proletario tiene el reto de desarrollar su ideología. El problema de la dirección del movimiento proletario mundial está vinculado indesligablemente a este reto.
Los revolucionarios internacionalistas del siglo 21 deben estar muy conscientes de que ya no bastan los análisis que hicieron Lenin y Mao acerca del imperialismo y varios conceptos que desarrollaron sobre esa base acerca de la estrategia proletaria. Tras la Segunda Guerra Mundial, la rivalidad entre los imperialistas y el análisis de Lenin acerca de la naturaleza de la guerra que continúa entre ellos para repartir y repartir de nuevo una parte del mundo y la estrategia proletaria construida sobre esa base; y después de la guerra fría, el análisis de la situación que Mao hizo acerca de los tres mundos (si bien sólo en un sentido táctico), en líneas generales ya no se aplican hoy. La situación del imperialismo estadounidense, que avanza como Estado globalizado, implica que ya no son suficientes los análisis de Lenin y Mao, al igual que el desarrollo del imperialismo en el tiempo de Lenin hizo que no fueran suficientes el análisis y estrategia de Marx, basados en su análisis del capitalismo, de que la revolución se diera primero y simultáneamente en los países desarrollados europeos. Éste es el principal deslinde para desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo [MLM] en el siglo 21 y para determinar la nueva estrategia proletaria. Sin prestar atención a este problema, no es posible abordar los retos de la revolución mundial de hoy.
No obstante, eso no quiere decir que ya no existe la contradicción entre las potencias imperialistas y las camarillas reaccionarias. Esta contradicción definitivamente existe y existirá, y el proletariado debe prestarle atención. Sin embargo, la contradicción que determina lo que pasa en el mundo de hoy no es ésta sino el imperialismo estadounidense, de un lado, y la lucha mundial en su contra, del otro. La necesidad de desarrollar el concepto de la confederación soviética del sur de Asia en el siglo 21 y el concepto de una confederación mundial y de emprender bajo su mando movimientos de liberación nacional, democráticos y socialistas de todos los países es muy urgente hoy.
Después de la muerte del camarada Mao y de la restauración del capitalismo en China, el movimiento comunista internacional, de un lado, principalmente cayó presa de diversas formas de revisionismo de derecha y, del otro, del dogmatismo mecánico, que alababa con palabras huecas cosas y experiencias del pasado. Aun hoy es necesario luchar contra estas tendencias en el movimiento comunista internacional e impulsar el desarrollo global del MLM. Es claro que sólo es posible desarrollarlo aplicando el arma científica del materialismo dialéctico. Es necesario captar que el materialismo dialéctico es un medio con que desarrollar constantemente la ideología proletaria contra el pluralismo burgués y el dogmato-revisionismo.
El Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), que se formó con el propósito de defender, aplicar y desarrollar los principios básicos del MLM, ha jugado un importante papel ideológico. Pero, es necesario emprender un extenso estudio, debate y lucha para que el MLM llegue a tener el papel de verdadera dirección de la revolución mundial y que se desarrolle al nivel de una nueva internacional comunista capaz de abordar los retos del siglo 21.
Al captar firmemente la realidad de que son mayores la necesidad, posibilidad e importancia del movimiento internacional en la situación específica del actual imperialismo mundial, nuestro glorioso partido, el PCN (Maoísta), como partido que ha dirigido con éxito diez años la guerra popular, tiene un gran deber de desarrollar la ideología y el movimiento comunista internacional. Al aceptar la realidad de que anteriormente el papel internacional de nuestro partido ha sido débil en comparación con la necesidad, hoy es necesario aumentar nuestra iniciativa en esa dirección. Al captar la realidad de que no se puede desligar el futuro de la revolución nepalesa del desarrollo del movimiento internacional, el partido debe desarrollar un plan concreto de trabajo.

La situación actual y nuestra tarea histórica

macarenco 06/01/2007 @ 22:33

Presentado por el Presidente Prachanda y adoptado en la reunión del Comité Central del Partido Comunista de nepal(maoista) en mayo del 2003

Hoy en día, la gran Guerra Popular Nepalí está en una etapa específica de equilibrio estratégico y en la preparación para la ofensiva estratégica. Teóricamente esta fase es un paso muy complejo y delicado por sí mismo. En la era imperialista, siempre que la revolución popular en cualquier país alcanza esta etapa de desarrollo se produce obviamente el choque con el imperialismo mundial. El desarrollo de esta etapa sin duda brinda la posibilidad de comprender los nuevos desafíos y oportunidades de las respectivas revoluciones populares. Además de esto, particularmente en el mundo de hoy, cuando no existe ningún verdadero país socialista y el imperialismo americano está intentando situar al mundo entero bajo su dominio ejerciendo su tiranía abiertamente en nombre de la “globalización” y de la “liberalización”, de la “extensión de la civilización” y de la “guerra contra el terrorismo”, se torna obvio que la Guerra Popular Nepalí en esta fase de desarrollo y en su trayectoria de progreso futuro se convertirá en algo más complejo y por tanto más trascendental.

Junto con la resolución ideológica de la Segunda Conferencia Nacional del Partido y su proceso de aplicación, el progreso cualitativo en la evolución de la Guerra Popular comenzaba a hacerse patente. En el amanecer del siglo XXI, junto con el desarrollo cualitativo y cuantitativo de la Guerra Popular, las actividades internacionales del imperialismo, en particular el americano, comenzaban a intensificarse. Al hacer avanzar a las fuerzas fascistas feudales con la masacre del palacio, el imperialismo está intentando hincar sus uñas y dientes en Nepal, para lo que presta sin tapujos su ayuda social, económica y políticamente en contra de la Guerra Popular. Al darse cuenta de la importancia estratégica de la posición geopolítica de Nepal y de los efectos a largo plazo del desafío que supone la victoria de la Guerra Popular, los imperialistas han manifestado su estrategia de evitar la toma del poder por el Movimiento Maoísta Nepalí. El hecho de que el imperialismo americano esté imponiendo abiertamente una guerra de agresión a los países oprimidos y los pueblos que se oponen al imperialismo, en nombre de la llamada guerra contra el terrorismo después del episodio del 11 de septiembre, hace que observe ahora la suspensión de las hostilidades y el proceso de negociación en Nepal como parte de la misma estrategia y la presenta como una victoria, incluyendo al Movimiento Maoísta en el listado del terrorismo internacional, demostrándose, con todo esto, el nivel de progreso alcanzado por la Guerra Popular y poniéndose de manifiesto los desafíos.

A pesar de la abrumadora oposición de la opinión pública mundial, el imperialismo americano se presenta este escenario como una advertencia a todas las pequeñas y grandes fuerzas del mundo que se atreven a hablar de rebelión, para lo que pone como ejemplo de sus “éxitos” el eliminar a Irak y al pueblo iraquí por medio de la fuerza de la tecnología militar ultramoderna. En este contexto, es primordial desarrollar de la manera más seria la estrategia y la táctica del Partido, ahora que el viejo Estado y las principales fuerzas parlamentarias del país manifiestan un comportamiento nacionalista claudicante y el imperialismo intimida como ya hemos comentado.

Sobre la situación mundial

Todas las contradicciones básicas del mundo se han agudizado demostrando que las proclamas de los imperialistas sobre el “fin de la historia” y el “surgimiento del nuevo orden mundial” son un puro disparate. No sólo la contradicción principal en el mundo entre el imperialismo y las naciones oprimidas se ha vuelto explosiva, sino que las contradicciones inter-imperialistas también se han agudizado. Esta situación se ha desarrollado con un aumento del saqueo, la intervención y el terror del imperialismo de los EE.UU. enmarcados dentro de la estrategia de establecer una dominación indiscutible sobre el mundo entero tras la caída de la antigua Unión Soviética.

Proclamando la denominada prosperidad y civilización USA basada en la explotación, el robo y el pillaje de la mayoría de los recursos humanos y naturales de la tierra como modelo ideal del mundo, la pandilla de fortunas imperialistas de Bush ha esgrimido y ha practicado su privilegio de atacar a cualquier nación, organización, movimiento y pueblos que levanten su voz en contra de él. Se ha convertido en la tendencia principal del imperialismo para imponer la guerra a los pueblos en nombre de una u otra excusa para defender su economía del derrumbamiento, la cual está basada en la industria de guerra para la fabricación de armas de destrucción masiva que tienen el poder de destruir a la raza humana.

Desde la última década ha habido un retroceso profundo que afecta en general a la economía imperialista y a la economía americana en particular. El capital financiero tiene el domino sobre el capital industrial, y el capital financiero es a su vez controlado principalmente por los americanos a través de organizaciones como el “Banco Mundial” y el “Fondo Monetario Internacional”. El monopolio del capital financiero y su centralización ilimitada ha creado la distribución desigual del salario, el desarrollo desigual y el desempleo, y ha incrementado peligrosamente la brecha entre ricos y pobres. El desarrollo de la ciencia y de la tecnología y la concentración del capital están aumentando ilimitadamente la capacidad productiva de los grupos económicos imperialistas, pero la demanda y el mercado no sólo no se están extendiendo al mismo ritmo, sino que, de hecho, se encuentra cada vez más limitado, debido a la desigualdad en el desarrollo y la distribución. Debido a esta lógica inherente al sistema económico imperialista existe la obligación del enfrentamiento entre las facciones imperialistas por el dominio del mercado.

Hoy, el trasfondo de la guerra de Irak, que está indicando un gran punto de inflexión y de cambio en la situación mundial, lo está confirmando. Debido a que el dólar es el medio internacional de intercambio, los EE.UU. los están imprimiendo arbitrariamente para cubrir los más de quinientos mil millones de dólares de déficit comercial. Y si los europeos y otras fuerzas imperialistas que controlan casi la mitad del dinero americano empiezan a usar otro medio de intercambio en lugar del dólar, ciertamente dañará a la economía nacional americana, que se sostiene gracias a la obtención de crédito barato. Es esta situación la que está detrás de la quiebra de grandes compañías y bancos americanos. En la actualidad, el desarrollo creciente del euro está desafiando el futuro del dólar. En esta situación, Irak estaba comenzando a recibir dinero en euros por su petróleo desde el año 2000. Venezuela había estado haciendo lo mismo desde el principio. Muchos países imperialistas estaban convirtiendo lentamente su depósito de intercambio internacional de dólares a euros. Muchos países estrechamente aliados de los Estados Unidos empezaron a manifestar interés en reservar sus limitados depósitos de intercambio internacional en euros. Además de esto, durante los últimos siete años, los países productores de petróleo empezaron a abstenerse de invitar a las compañías americanas a desarrollar los recursos del petróleo. Bajo esta situación, si el euro conquista el gran mercado mundial del petróleo y el dólar se queda atrás (de lo cual empezaba a verse una indicación clara) entonces se dañaría la economía americana y podrían estar seguros de que su hegemonía en el mundo tocaría a su fin. Así, objetivamente antes incluso del suceso del 11 de septiembre ya había surgido un gran peligro para la dominación económica americana. Con esta situación es sin embargo natural que ocurra un enfrentamiento entre los países miembros de la OTAN como una manifestación de la contradicción entre el exceso de producción y las limitaciones del mercado. Entonces, el imperialismo americano no vio ninguna otra alternativa que la de emprender la guerra con el gran poderío militar que le ha proporcionado su estatus de superpotencia, para así salvaguardar su hegemonía económica.

Es en este escenario en el que tuvo lugar el incidente del 11 de septiembre. Este suceso, de hecho, se transformó en una enorme justificación de la crisis para que así el imperialismo americano desatase la guerra. La pandilla de Bush del negocio petrolífero, que estaba buscando una pobre excusa para emprender una guerra, ha declarado ahora la guerra prolongada con el pretexto de la denominada guerra contra el terrorismo en base a su enorme poderío militar para así establecer la hegemonía económica y militar unipolar.

Aunque el verdadero objetivo era capturar el petróleo para rechazar a sus oponentes y afianzar el control sobre la economía mundial, tácticamente le dio el nombre de guerra contra el terrorismo y empezó atacando a Afganistán. Cuando esta tendencia condujo a iniciar la guerra de las tropas americanas y británicas contra la nación soberana de Irak poseedora de los segundos depósitos petrolíferos más grandes del mundo, con el pretexto de destruir las armas químicas y biológicas de destrucción masiva cuya posesión nunca fue demostrada, comenzaron entonces a aparecer grandes sacudidas y cambios en la situación mundial, los cuales continúan aún hoy.

En el curso de la fase preparatoria de la guerra, principalmente en Europa, América y el mundo entero incluido, empezaron a desarrollarse oleadas sin precedentes del movimiento popular. Las gigantescas manifestaciones contra la guerra dirigidas al corazón de los países imperialistas, denunciando la guerra como “crimen contra la humanidad” comparando a Bush y Blair con el “Hitler del siglo XXI”, han creado una condición objetiva revolucionaria para la nueva ola de la revolución mundial. Aunque la unidad contra la guerra y las iniciativas populares tomadas por todo el mundo, incluso en Europa y América, no pudieron detener inmediatamente la guerra contra Irak, sin embargo creó una base fuerte para el poder popular alternativo y la futura resistencia contra el imperialismo. Esta guerra que se emprendió a pesar de la vehemente protesta de decenas de millones de personas alrededor del mundo, ha mostrado de hecho la máscara de democracia con que se cubren los imperialistas. Su verdadero carácter militar fascista ha quedado expuesto un vez más ante el mundo entero. Esta situación mundial, que se desarrolló en el transcurso de la guerra en Irak, presenta un aspecto muy positivo.

La guerra de Irak, no sólo ha hecho aflorar las contradicciones entre los países imperialistas sino que también las ha intensificado en una magnitud elevada. Se reunieron abiertamente Francia, Alemania y Rusia para oponerse a la política de guerra de los Estados Unidos y Gran Bretaña. La amenaza de Francia de usar el veto en contra de la guerra en las Naciones Unidas y la declaración de que la “hegemonía mundial unipolar americana no es tolerable”, explican el nivel de contradicciones que existen entre los países imperialistas. Esta claro que este tipo de resistencia alcanzó tal nivel, primeramente debido al propio interés económico de unos y seguidamente debido a la presión popular ejercida en las calles. Pero, estos países imperialistas saben muy bien que América es la única fuerza que puede salvar hoy al sistema mundial imperialista y de ahí que en su oposición uno fácilmente puede olfatear la tendencia a aaliarse con América y satisfacerla. Estos países, mientras defendían a la ONU y se oponían a la guerra no sólo no emprendieron ningún paso específico para detenerla, sino que contribuyeron a la guerra indirectamente y en su propaganda manifestaron claramente que América no debía perder. Ocurra lo que ocurra, hay un aumento de la competencia entre las fuerzas imperialistas por el petróleo y el mercado, y la guerra de Irak ha intensificado y ahondado aún más esa contradicción. Este desarrollo en la situación mundial es otro cambio importante.

Esos gobernantes reaccionarios del tercer mundo que están compitiendo entre sí para ganar la bendición americana apoyando el dominio monopolista de América sobre el mundo después del fin de la guerra fría están comprendiendo ahora que su posición se ha debilitado debido a las experiencias de la última década. En la actualidad, todos los gobernantes reaccionarios del tercer mundo están por un lado enfrentándose a la furia creciente y a la resistencia popular, y por otro están bajo la doble presión y la amenaza del imperialismo mundial, viéndose así apretados por ambos lados. A pesar de la desaprobación de las Naciones Unidas, la fuerte oposición popular ejercida y las innumerables manifestaciones y las demandas hechas por la mayoría de los gobernantes del tercer mundo, se produjo el horrible ataque a un país soberano, Irak, por los imperialistas americanos y británicos que ha despertado y ha reavivado al casi olvidado movimiento de no-alineación. Es debido a este movimiento que los gobernantes del tercer mundo se han compelido para oponerse a esta guerra. Pero, debido a su propia naturaleza reaccionaria, no pueden tomar cualquier posición de fuerza contra el imperialismo y no existe ninguna posibilidad de que así sea. Mientras muchos gobernantes fascistas del tercer mundo se codean abierta y desnudamente con el imperialismo para prolongar su vida y existencia, otros están buscando un camino intermedio de compromiso con una mentalidad aterrorizada. Sea como sea, el mismo hecho de que las contradicciones ínter-imperialistas se están agudizando y en la misma proporción el movimiento de no-alineación se reaviva, indica un cambio en la situación mundial.

El proclamado éxito militar en la guerra de Irak ha aumentado más aún la arrogancia del imperialismo americano para mantener su hegemonía sobre el mundo. Han difundido orgullosamente el llamado “éxito” como una advertencia contra esas grandes y pequeñas fuerzas del mundo que se atreven a levantar su voz contra América. Están centrando su amenaza ahora en Siria, Irán y otros países con la estrategia de controlar el mundo entero a través de su dominio sobre el petróleo, instalando gobiernos títeres en los países árabes que están deseosos de arrodillarse ante ellos.

El imperialismo americano, que ha estado fortaleciendo su dominio militar en Afganistán y en Pakistán, está ahora llevando a cabo la estrategia de apretar su lazo en el sur de Asia. Debido a la naturaleza capitulacionista de los actuales gobiernos reaccionarios de esta región, están teniendo éxito con esta estrategia. El imperialismo americano que ha estado jugando al juego del gato y el ratón entre los gobernantes indios y paquistaníes usando como arma el conflicto de Cachemira, está ahora concentrando su atención en contener el gran movimiento democrático popular nepalí que ha estado obteniendo un éxito tras otro gracias a la Guerra Popular. Debido a que están comprendiendo las consecuencias que tiene para el siglo XXI, observando de frente al movimiento desde un punto de vista ideológico y la posición geoestratégica de Nepal (situado entre la inmensa China y la India), y evaluando el posible éxito del movimiento Maoísta como una chispa de la nueva revolución mundial contra el imperialismo que podría provocar el incendio en el campo del imperialismo mundial, han estado intensificando sus actividades intervencionistas en los últimos tres años en Nepal. Para sostener los elementos autocráticos feudales más reaccionarios, han estado aumentando la ayuda estratégica, económica y material contra la Guerra Popular. La firma del llamado acuerdo contra el terrorismo por un periodo de cinco años entre el imperialismo americano y el viejo Estado de Nepal, mientras las negociaciones formales perseguía alcanzar el cese de las hostilidades, y la reciente inscripción del movimiento Maoísta nepalí entre los terroristas, indica la gravedad de la presente situación. Incluso este breve análisis de la actual situación mundial aclara ampliamente que, a pesar de los altos y bajos en la historia, los rasgos básicos del imperialismo y las razones de Bush para emprender la guerra permanecen las mismas, y demuestra que el análisis del camarada Lenin es científico y pertinente también para hoy. Para las masas del mundo, no hay ninguna otra alternativa que la resistencia a la guerra a través de la revolución. La caliente situación de la guerra de Irak está preparando la base objetiva que traerá la ola de la revolución mundial en el siglo XXI. Un deber histórico se ha situado sobre los hombros del proletariado internacional, el de prepararse audazmente para emprender la dirección de la revolución mundial basada en los principios fundamentales del Marxismo-Leninismo-Maoismo (MLM) en el siglo XXI. No puede haber ninguna otra estrategia militar que la Guerra Popular para aplastar al imperialismo.

La situación mundial y la revolución nepalí
El desarrollo sin precedentes de la tecnología de la comunicación ha hecho al mundo de hoy increíblemente pequeño. Debido al desarrollo de la era del imperialismo y de la revolución proletaria, la favorable y desfavorable situación internacional estará jugando un papel estratégico determinando el éxito de la revolución democrática concreta de cualquier país. Por encima de ello, el desarrollo de la ciencia y de la tecnología en el siglo XXI ha reforzado cualitativamente la importancia de la situación internacional determinando el éxito de la revolución en cualquier país. En las condiciones de hoy, cualquier alto y bajo en la revolución de cualquier país está relacionado con los altos y bajo que ocurren en la situación mundial. El desarrollo de la revolución en los últimos siete años explica esta realidad ampliamente.

Si el imperialismo mundial, el imperialismo particularmente americano en el contexto de hoy, no hubiera ayudado directamente al viejo Estado, la revolución nepalí habría avanzado más con relativa facilidad y algo diferentemente gracias a la utilización del pensamiento, la estrategia y las tácticas aprobadas en la histórica Segunda Conferencia Nacional del Partido. La revolución nepalí se ha visto afectada por las actividades del imperialismo americano, como el haber atraído a los más brutales elementos feudales y fascistas mediante la infame masacre de palacio y atrapando a la Guerra Popular nepalí intensificando sus actividades intervensionistas en Nepal con la declaración de la llamada guerra contra el terrorismo después de los sucesos del 11 de septiembre. Nosotros podemos claramente y por experiencia decir que, si el viejo Estado feudal y su ejército real no hubiesen tenido relación directa con consejeros del ejercito americano en la planificación, la construcción, el entrenamiento y la dirección posterior al periodo de “emergencia” y no hubiese recibido la ayuda financiera y militar de las fuerzas reaccionarias extranjeras incluida América, el viejo y podrido Estado feudal de Nepal no hubiese tenido ninguna oportunidad de sobrevivir hasta hoy frente a la Guerra Popular. El mismo hecho de que pudo derrotar al Estado feudal en varios frentes a pesar del desencadenamiento de feroces atrocidades militares y del terror con la ayuda y la dirección directa del imperialismo y que pudo desarrollar la Guerra Popular hasta el equilibrio estratégico, demuestra la gran victoria de la línea política y militar del Partido.

Avanzar “provocando una poderosa contrarrevolución” y “creando una situación inusualmente compleja” es la ley de la revolución según el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. La ley del desarrollo de la revolución nepalí no puede encontrarse fuera de esta ley. No hay ninguna duda de que las fuerzas imperialistas están ahora preparándose para un ataque aún más virulento al igual que la Guerra Popular nepalí está preparándose para la ofensiva estratégica desde su actual posición de equilibrio estratégico. Las completas oportunidades y desafíos de la revolución nepalí son manifestaciones de esa condición objetiva. Desde el punto de vista ideológico y estratégico, Mao ha dicho correctamente que el imperialismo realmente es un tigre de papel. Pero, desde el punto de vista inmediato y táctico es también un tigre real que devora a los seres humanos. Hasta la guerra de Irak, el imperialismo está mostrándose como ambos, el tigre de papel y el tigre real. Se muestra como tigre de papel desde el punto de vista estratégico porque el imperialismo generó odio, resistencia y enojo en su contra en la guerra de Irak. Pero tácticamente está bebiendo la sangre del pueblo de Afganistán y de Irak y está rugiendo a las masas del mundo mostrando sus colmillos ensangrentados. La guerra de Irak ha hecho verdaderamente madura la situación revolucionaria para todo el mundo. No hay en la actualidad, sin embargo, ninguna ola revolucionaria dirigida por el proletariado. Pero en Nepal, el desarrollo de la revolución ha alcanzado una fase muy delicada de preparación para la ofensiva estratégica. Es esencial entender que la serie de pasos tácticos emprendida por el Partido como el cese de las hostilidades, la negociación, la línea política exterior, etc... está basada en esta estratégicamente favorable y tácticamente desfavorable situación mundial y en la condición de equilibrio estratégico dentro del país.

En el contexto presente, cuando junto con la restauración del capitalismo en China no existe ningún otro Estado socialista, cuando, a pesar de que la condición objetiva se vuelve actualmente favorable, no hay ningún fuerte avance en cualquier movimiento revolucionario bajo la dirección del proletariado, y cuando el imperialismo mundial está asaltando por todas partes a los pueblos como un tigre herido, ¿es posible para un pequeño país, con una exigencia geopolítica específica como Nepal, obtener la victoria hasta el punto de conquistar el Estado central por medio de la revolución? Esta es la pregunta más importante que se le presenta al Partido hoy. La respuesta a esta pregunta sólo puede encontrarse en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y de esto depende el futuro de la revolución nepalí.

La correcta o errónea ideología y línea política son las que lo determinan todo. Merece la pena recordar el inicio histórico de la Guerra Popular emprendida por el Partido cuando el imperialismo occidental estaba celebrando la victoria ideológica y física después del fin de la guerra fría, e incluso la Guerra Popular en Perú que se había encontrado con un retroceso serio en una situación internacional muy desfavorable. Todas las fuerzas reaccionarias y revisionistas de derecha, dentro y fuera del país, predecían que la iniciación de la Guerra Popular sería una “desviación extremista” desprovista de condición objetiva y que se quebraría a los pocos meses. Pero la Guerra Popular ha desarrollado una situación que desafía desde hace siete años tales afirmaciones y previsiones. Está bastante claro que detrás de este desarrollo rápido está el correcto pensamiento, línea, plan y programa del Partido. Hoy el desafío ante nosotros por llevar a la Guerra Popular hasta la victoria, mientras enfrenta a la actual intervención imperialista y al capitulacionismo nacional, reside esencialmente en el desafío de desarrollar la línea ideológica y política. Si el Partido, basado en el análisis concreto de la situación concreta, fracasa en el desarrollo de la línea ideológica y política para hacer frente a la nueva situación y cae victima del dogmatismo o del pragmatismo, entonces será imposible para la revolución lograr la victoria. Es importante aquí discutir los tres tipos de desviaciones que pueden provenir de la actual situación mundial del movimiento revolucionario.

Es indispensable para el Partido tener claro que hoy día para el movimiento revolucionario el primer y principal peligro es la desviación capitulacionista de derecha que sobreestima la fuerza del enemigo e infravalora la fuerza del pueblo. Este tipo de desviación puede manifestarse en formas diferentes, como contemplar el cese de las hostilidades como una forma de absolutización del proceso de paz para ver la negociación como un proceso de compromiso a toda costa en lugar de tomarlo como otro frente para luchar contra el enemigo; mostrar el desinterés en la esencial y dura tarea de consolidar al ejército popular y movilizar a las masas y ser involucrado en los compromisos diplomáticos con las diferentes facciones del enemigo y estar indebidamente esperanzado por tales contactos; estar dispuesto a cambiar el objetivo estratégico del Partido en el nombre de la aplicación de tácticas creativas para adaptarse a la situación mundial y hacer frente a su presión, para estar satisfecho con el ciclo repetitivo del statu quo en lugar de desarrollar el pensamiento y la dirección; considerar la interrupción del cese de las hostilidades para el progreso de la revolución como un acto autodestructivo; etc...

Además de esta desviación, se puede observar otra forma de aventurerismo izquierdista, que infravalora la fuerza del enemigo y sobreestima la fuerza del pueblo. Se manifiesta al ver el cese de hostilidades y las negociaciones como irrelevantes e innecesarias; rechaza, bajo la excusa de ajustarse al objetivo estratégico, la necesidad de realizar maniobras tácticas para afrontar las complejidades arrojadas por el desarrollo de la revolución; considera oportunismo el reconocimiento y el uso de las contradicciones presentes en el enemigo; sufre de pensamiento unidireccional, que considera que la revolución debe concluirse sobre una línea recta; interpreta el pensamiento, la línea, el plan y el programa sintetizados anteriormente como completos, en vez de esforzarse por desarrollarlos de manera continua, etc...

Frente a las dos desviaciones contradictorias anteriores, puede verse otra desviación en la forma de vacilación y evasiva. Este tipo de desviación impide a uno mismo tomar cualquier posición firme frente a los derechistas, izquierdistas y de las líneas revolucionarias. Finalmente la evasiva se transforma en su destino. Contra estas desviaciones el Partido defiende la lucha ideológica continua en base al MLM y el Camino Prachanda. Este considera necesario levantar a un nivel elevado el pensamiento establecido por el Partido basado en la firmeza estratégica y la flexibilidad táctica según los requisitos de la nueva situación.

Según demanda la nueva situación, considerando la necesidad de elevarlo desarrollándolo más, el Partido estableció el pensamiento basándolo en la firmeza estratégica y la flexibilidad táctica. La victoria de la Guerra Popular Nepalí ni es imposible como indica el pensamiento capitulacionista derechista ni es tan rectilíneo y simple como indica el pensamiento aventurerista izquierdista.

Después de la guerra de Afganistán y principalmente de la de Irak, es cierto que los ojos del imperialismo mundial junto con el de la opinión publica mundial contra la guerra (incluyendo a los comunistas revolucionarios) están centrados intensamente en Nepal, y en los próximos días esto requerirá todo el máximo interés. Después de la guerra de Irak ha quedado claro que ni los gobernantes u organizaciones fundamentalistas religiosos ni los gobernantes fascistas y reaccionarios de los países del tercer mundo pueden realmente resistirse a las intervenciones militares imperialistas. Nosotros debemos tener claro las tres razones que están detrás de ello. Primero, esos gobernantes reaccionarios están alienados de sus propios pueblos, y, como resultado, fracasan en organizar la energía ilimitada de las iniciativas activas de los pueblos en la guerra de resistencia. Segundo, estos gobernantes usan las mismas tácticas de guerra que las usadas por los imperialistas, en las que el poderoso imperialismo es mil veces más fuerte; como resultado estos gobernantes o grupos religiosos fundamentalistas del tercer mundo no pueden sostener la guerra por mucho tiempo. Tercero, incluso mientras están resistiéndose contra la guerra imperialista es imposible para la opinión pública mundial permanecer por completo y en continuo apoyo de tales gobernantes reaccionarios o grupos religiosos fundamentalistas. Es obvio que en el contexto de la Guerra Popular Nepalí una situación como ésta será fundamentalmente diferente. La guerra contra el imperialismo sólo puede tener éxito a través de la técnica de la Guerra Popular; éste es un hecho irrefutable basado en la ideología fundamental del MLM y en la experiencia histórica. En el contexto de hoy, cuando la opinión pública mundial está contra el imperialismo, hay una probabilidad creciente de que la revolución nepalí esté creando una nueva ola de la revolución mundial y esté jugando un papel de importancia histórica global. Si la Guerra Popular Nepalí sufre un contratiempo debido al liquidacionismo derechista y el aventurerismo izquierdista o debido a alguna otra razón, entonces jugará un gran papel negativo para el avance de la revolución mundial. Debido a nuestra impresionante campaña victoriosa de los últimos siete años y a la presente fase de equilibrio estratégico, los enemigos imperialistas se ven obligados a inventar una nueva estrategia una y otra vez. Basándose en las experiencias de Indonesia, Chile, Vietnam, Nicaragua y en el último periodo, Perú, el imperialismo está intentando desarrollar estrategias abiertas y ocultas para aplastar la Guerra Popular Nepalí. Entre estas, la opción que más se baraja es la de preparar un duro golpe militar en base al establecimiento del cargo de terrorismo. Bajo tal situación, el desarrollo futuro de la Guerra Popular no va a ser ciertamente llano y simple. Sin embargo, si se progresa en base a la estrategia y la táctica correctas movilizando a la opinión mundial y agotando al imperialismo, hay una gran posibilidad de llevar la revolución hasta la victoria. Ciertamente, para esto el Partido tendrá que pasar por muchos cambios en las tácticas, y por giros y altos y bajos. Aquí, la cuestión principal reside en permanecer firme en el compromiso estratégico de no permitir que la bandera revolucionaria sucumba en el siglo XXI. Es indispensable establecer la estrategia de la Guerra Popular como un contrario y polo alternativo al imperialismo americano y progresar hacia delante a través de avances y retrocesos, y movimientos a derecha e izquierda, basándose en el análisis concreto de la situación concreta. En este contexto el Partido necesita prestar una atención especial a los siguientes puntos.

Es importante enfatizar el establecimiento de relaciones relación entre el proletariado mundial y el Partido lo más concreta y ampliamente. En el mundo de hoy, cuando es imposible lograr la victoria sin el esfuerzo colectivo del proletariado internacional en la guerra contra el imperialismo, se vuelve totalmente más importante comenzar el contacto dinámico entre los diferentes proletarios revolucionarios del mundo y motivarlos para la lucha a través del MRI. El Partido debe dar prioridad primero al trabajo de organizar y movilizar para la lucha bajo el esfuerzo colectivo del proletariado internacional. La cuestión de la unión de la revolución nepalí con la opinión mundial creciente contra el imperialismo es una cuestión de gran importancia. Ciertamente, las actividades del Partido han preparado hasta ahora una buena base ideológica y política para unir a la revolución nepalí con la opinión mundial antiimperialista. Con una colectiva y planificada iniciativa del Partido y del proletariado internacional esta relación debe hacerse más activa, organizada y orientada en la lucha.

Junto con los esfuerzos de progresión de las dos relaciones principales anteriores, es importante llevar los esfuerzos más allá para utilizar las distintas fuerzas imperialistas y reaccionarias que tienen contradicciones con el imperialismo americano. Es importante resaltar que la capacidad del Partido de utilizar las contradicciones interimperialistas e interreaccionarias aumentará en proporción gradual a la consolidación de la relación entre el proletariado y la opinión mundial antiimperilalista.

Sólo así podemos cumplir nuestro papel histórico de servir a la revolución mundial y continuar la revolución nepalí.

La actual situación interna
La actual situación política del país está pasando por el periodo de crisis de transición. Nuestro Partido, con gran seriedad, responsabilidad y flexibilidad, ha estado intentando avanzar visualizando la solución a través de los medios pacíficos declarando el cese de hostilidades y buscando la negociación basada en la situación específica del equilibrio estratégico en la guerra civil, la aspiración por la paz del pueblo, y aumentando la intervención extranjera. Aunque los centros de poder internacionales y sus títeres de Nepal dieron formalmente la bienvenida al cese de hostilidades y a la negociación, en realidad empezaron también a conspirar contra él en cuanto el cese de hostilidades fue declarado. Sucesos tales como la represión, los arrestos y asesinatos permitidos libremente por el viejo Estado y su ejercito, la campaña para la consolidación militar y la propaganda deliberada hechas por varias camarillas reaccionarias parlamentarias de que había un pacto secreto entre los maoístas y el palacio, todo ello muestra tales conspiraciones. Desde el mismo principio, nuestro partido ha estado mostrando todas estas conspiraciones y ha estado presionando para lograr un éxito en el cese de hostilidades y en la negociación siguiendo las aspiraciones del pueblo. En este contexto se expresaron no sólo nuestra sinceridad, seriedad y conducta responsables en la preparación de nuestro equipo de negociación y en las discusiones e interacciones que nosotros manteníamos audaz y abiertamente con las diferentes fuerzas políticas, intelectuales, periodistas y el pueblo en general sino también a través de nuestra valiente y abierta presentación de la agenda y nuestra firme posición en ella en el momento de las negociaciones formales con el gobierno.

Pero cuanto más quedaba claro que no sólo el campo sino también las masas de la clase media urbana estaban viéndose claramente atraídas hacia nuestras acciones políticas y nuestro compromiso por una solución política pacífica, más se vio claramente que las conspiraciones de los imperialistas extranjeros y sus títeres de Nepal empezaron a aumentar en la misma proporción. Los incidentes como la conclusión del acuerdo quinquenal contra el llamado terrorismo entre el imperialismo americano y el viejo Estado indicando el límite de la negociación formal; la declaración pública del suministro del equivalente en logística de guerra de Rs 300 crore por el jefe militar indio en nombre de la “lucha contra el terrorismo” al viejo Estado; en el último periodo, el anuncio abierto de la inclusión del movimiento maoísta en la lista del terrorismo internacional por el Departamento de Estado americano; las amenazas abiertas dadas por el embajador americano en Nepal, las actividades y declaraciones abiertas emitidas por el ejército real y la propaganda engañosa hecha por los principales grupos parlamentarios, etc..., todo ello viene a demostrar los hechos anteriores.

Desde el cese de hostilidades hasta la actualidad, el desarrollo político, ha demostrado que nuestra agenda mínima y consensuada que busca proporcionar la perspectiva de una solución política a través de una conferencia de mesa redonda, un gobierno interino y una asamblea constitutiva ha sido rechazada no sólo por la pandilla del palacio que sueña con una monarquía autocrática, sino también por los principales grupos parlamentarios que pregonan la melodía de la democracia parlamentaria. Objetivamente, con este rechazo están demostrando que no buscan la paz en el sentido real ni quieren realmente una solución política en el país. En la forma puede parecer como un forcejeo triangular que involucra monarquía, fuerzas parlamentarias y fuerzas reaccionarias, pero en realidad y si uno observa desde un punto de vista de clase, salta a la vista que el forcejeo involucra sólo a dos fuerzas (las reaccionarias y las fuerzas democráticas). Se ha demostrado prácticamente que las diferencias entre los grupos monárquicos y parlamentarios autocráticos no se deben más que a la diferencia de poder dentro del viejo Estado. Muchísimas veces y de nuevo ha sido demostrado en Nepal que la monarquía en nombre del nacionalismo (falso) y las fuerzas parlamentarias en nombre de la democracia (falsa) quieren ocupar el asiento del poder y traicionar a la nación y al pueblo con idéntica base clasista. A pesar de la actual crisis montada, el estado del país y nuestra seria iniciativa, su negativa para llevar a cabo la asamblea constitutiva, que es una mera práctica democrático-burguesa, tan solo ha demostrado una vez más cuan falso e hipócrita es su eslogan de nacionalismo y democracia. Por eso, la objetividad de nuestra política, que plantea que nacionalismo y democracia no pueden separarse el uno del otro en la revolución democrático-burguesa, ha quedado aún más confirmada.

Lo que nosotros hemos estado diciendo desde el punto de vista teórico y de clase y lo que se ha puesto de manifiesto en el actual cese de hostilidades y en el proceso de negociación es que es el choque de intereses entre los distintos centros reaccionarios internacionales lo que está detrás de las recriminaciones mutuas y contradicciones entre los diferentes grupos reaccionarios en Nepal. Como el ejército real y los elementos de palacio están siendo manipulados y protegidos por el imperialismo occidental, particularmente el imperialismo americano, y las principales fuerzas parlamentarias por los gobernantes indios que buscan la hegemonía especial en el sur de Asía, ambos están teniendo un continuo enfrentamiento entre ellos. Todo el Partido, por lo tanto, debe tener claro que, en el fondo del desarrollo político, particularmente después de la matanza del palacio, la idea de ver o a la monarquía o a las fuerzas parlamentarias de Nepal como más democráticas o más nacionalistas a unas que a otras, será especialmente dañino y erróneo. Hoy está más claro en Nepal que nosotros nunca podemos tener ninguna relación ideológica y política con los grupos monárquicos o parlamentarios más que para manejar las contradicciones en una situación particular. La cadena de acontecimientos está demostrando que los elementos monárquicos se están moviendo hacia la estrategia de fortalecer el Estado y quebrar nuestro movimiento con el apoyo del imperialismo americano utilizándonos en nombre de la negociación de paz. De modo similar, las principales fuerzas parlamentarias se están moviendo hacia la estrategia de utilizarnos, en nombre de la lucha contra la regresión para alcanzar la consolidación del viejo Estado y destruir nuestro movimiento con la ayuda de la reacción extranjera. En tal situación, no puede haber ninguna otra estrategia para los revolucionario excepto destapar sus complots estratégicos y esforzarse por elevar la revolución popular a un nuevo nivel movilizando a las masas y usando las contradicciones entre las fuerzas reaccionarias.

¿Podrán tales métodos conspirativos adoptados por las fuerzas internacionales y los elementos reaccionarios del país poner fin a la relevancia de nuestra seria y responsable iniciativa por el cese de hostilidades, la negociación y la solución política pacífica? Para mucha gente esto puede parecer así. Pero, desde el verdadero y científico punto de vista, estas conspiraciones del enemigo han demostrado amplia y totalmente la relevancia de nuestra iniciativa. En primer lugar, nuestra iniciativa no sólo ha establecido la superioridad política de nuestro movimiento entre la población rural, las masas urbanas y el pueblo en general sino también entre mucha gente alrededor del mundo. También ha jugado un papel importante mostrando los delitos fascistas militares del imperialismo y sus títeres de Nepal. Poniéndolo en los términos concretos, el recurso al negocio de la guerra y la injusta intervención por parte del imperialismo americano incluso cuando la seria iniciativa por llegar a una solución política a través de la negociación estaba teniendo lugar, ha llevado a los imperialistas y a sus títeres nepalíes a desenmascararse enseguida a los ojos de los intelectuales urbanos, las masas en general y las personas progresistas del mundo. Debíamos reconocer que esto podría jugar un gran papel político nacional e internacional para la contraofensiva futura. En segundo lugar, la iniciativa y abierta intervención del imperialismo americano aumentará la oportunidad de nuestro Partido para usar las contradicciones inter-imperialistas y las mismas entre los gobernantes reaccionarios de los diferentes países. En tercer lugar, nuestra iniciativa y la conspiración abierta del enemigo han intensificado ampliamente las contradicciones entre los diferentes grupos reaccionarios y revisionistas del país y las ha sacado a la superficie. Por esto nosotros tenemos una buena oportunidad de aclarar nuestra posición entre estos cuadros y las masas que han estado bajo la ilusión de los grupos reaccionarios y revisionistas. Según explica el principio teórico del Partido, la negociación también es uno de los frentes de lucha y nosotros debemos asumirlo en lógica conclusión. Pero debemos comprender firmemente que estas tácticas invariablemente están interconectadas con la estrategia de preparación política para la contraofensiva. Para terminar, mientras nos adherimos firmemente al análisis mencionado de los monárquicos y de los principales grupos parlamentarios desde una perspectiva estratégica y de clase, nosotros debemos esforzarnos desde un punto de vista inmediato y táctico para hacer los ajustes necesarios, las comprensiones y la unidad táctica con otros imperialistas, reaccionarios extranjeros y las principales fuerzas parlamentarias dentro del país contra el imperialismo americano y sus títeres nepalíes hasta donde ellos pretendan llegar. Sólo así podremos llevar eficazmente adelante nuestra ofensiva contra el enemigo principal.

Experiencias de la historia y el desarrollo de la democracia en el siglo XXI
“El marxismo no es un dogma muerto, no es una doctrina acabada, terminada, sino una guía viva para la acción” - Acerca de algunas particularidades del desarrollo histórico del marxismo, Lenin.

La esencia principal de las enseñanzas del Marxismo-Leninismo-Maoísmo es el progreso hacia delante a través de la revolución continua expuesto científicamente por el movimiento proletario mundial enriquecido por las grandes experiencias de la revolución y la contrarrevolución. Dando la dirección a la revolución democrática contra el feudalismo y el imperialismo en Nepal, nuestro Partido ha estado desde el mismo principio poniendo el énfasis en aplicar las enseñanzas del MLM, no en la forma de dogma sino en la forma de la aplicación y desarrollo creativos como una “guía para la acción”. En este proceso de aplicar y desarrollar las enseñanzas del MLM basado en la condición concreta de la revolución nepalí, nosotros hemos emprendido la lucha continua contra el revisionismo de derecha así como contra el dogmatismo revisionista. El proceso de lucha ideológico que invariablemente se une con la necesidad de la lucha de la clase ha llevado a la Guerra Popular a este nivel de desarrollo dentro del periodo de siete años a través de un salto tras otro. El Partido ya ha expresado el manifiesto del “Camino Prachanda” como una cadena especial de ideas en la revolución nepalí basada en este proceso de desarrollo de la lucha de clases y de la lucha ideológica.

Aquí lo que es importante notar es que el punto de partida de la lucha ideológica y práctica del Partido ha sido la Gran Revolución Cultural Proletaria que ha desarrollado el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como la síntesis más elevada de la ciencia de la revolución proletaria. Esto significa sostener la revolución continua bajo la dictadura del proletariado como una base teórica para prevenir la contrarrevolución y llevar la lucha ideológica hacia delante basada en el principio de “Three dos and three don'ts” ( que representa los tres principios formulados por Mao: Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar de forma franca y honrada y no urdir intrigas y maquinaciones - ndr. ) para la proletarización continua del Partido. Nuestro Partido se ha mantenido firme en que cualquier desviación con respecto a esto significará la desviación del movimiento proletario. Pero, si se coge con el significado terminado y con las respuestas completadas entonces, sobre el requisito de la revolución en el siglo XXI, debe tenerse claro que se estará contra las enseñanzas del MLM y de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

La síntesis alcanzada por la Gran Revolución Cultural Proletaria dotó definitivamente al proletariado mundial del arma ideológica del MLM. Pero, después del fallecimiento del Camarada Mao, el capitalismo se restauró en China y ya no hay un solo Estado socialista en el mundo. Sería una desviación subjetiva negar el hecho de que esto ha provocado un gran retroceso del movimiento proletario mundial y que ha traído un gran cambio negativo en la situación mundial. Objetivamente, no existe ningún cambio sobre que nos encontremos en la era del imperialismo y de la revolución proletaria y de que esta revolución es la principal tendencia del mundo. Esto no significa que nosotros debamos infravalorar la gran pérdida que la clase proletaria ha sufrido por la contrarrevolución en China en la lucha por el poder y que no debamos de tomarnos en serio el esfuerzo por detener esta contrarrevolución en el futuro aprendiendo las lecciones de dichas derrotas. En el actual contexto de la revolución mundial o en el contexto de la revolución en cualquier país en particular, se ha tornado muy necesario para la vanguardia política del proletariado responder a esta importante pregunta.

De la misma manera, con la entrada en el siglo XXI, se ha producido un desarrollo inaudito de la ciencia y la tecnología en el mundo, particularmente en la tecnología de comunicación electrónica. Así como este intenso desarrollo ha estado afectando al mundo de maneras diferentes, análogamente esto impone demandas necesarias para la mejora y el desarrollo en la estrategia política y militar de la revolución proletaria. Cualquier contingencia, positiva o negativa, en cualquier parte del mundo tiene tan rápida, intensa y directa repercusión en el resto del mundo como nunca antes tales fenómenos habían ocurrido en la historia de la humanidad.

De esta manera, las experiencias de la contrarrevolución nos sugestionan para aprender las lecciones de las limitaciones y debilidades de la revolución en el pasado, y los avances hechos por la ciencia y la tecnología nos inspiran para realizar un desarrollo creativo en la estrategia y la táctica de la revolución. Desde el punto de vista de la época, el desarrollo de la sociedad humana se encuentra todavía en la era del imperialismo y de la revolución proletaria; sin embargo, debido a los importantes cambios anteriores, que han entrado a formar parte de las condiciones subjetivas y objetivas del proletariado actual, se ha hecho necesario desarrollar y refinar su ideología y su estrategia basada en el análisis concreto de la situación concreta.

Basándose en la experiencia histórica, el análisis de la situación mundial actual y los últimos cinco años que han enriquecido las experiencias de la Guerra Popular nepalí, la histórica Segunda Conferencia del Partido ha aprobado muchas e importantes resoluciones políticas y militares. El resultado cualitativo aportado al desarrollo de la Guerra Popular debido a la aplicación de estas ideas en los últimos dos años, no sólo ha demostrado su base científica sino también ha preparado una fuerte base para una superior síntesis ideológica, política y militar. En base a estos acontecimientos en la situación mundial, incluso en el desarrollo de la lucha de clases en Nepal desde la Segunda Conferencia Nacional hasta hoy, y desde el suceso del 11 de septiembre a la guerra de Irak, es necesario desarrollar y perfilar la estrategia de la revolución democrática. En este contexto merece especialmente la pena considerar el seguimiento de los siguientes puntos de relación entre el Partido, el ejército, el Estado y el pueblo.

El Partido
Las experiencias de la revolución y la contrarrevolución en el siglo XX han demostrado claramente que la tarea de defender y desarrollar el carácter proletario revolucionario del Partido se vuelve más difícil en el periodo posterior a la conquista del poder estatal. ¿Por qué los Partidos victoriosos en el mundo que han padecido la intensa lucha ideológica contra la derecha, la izquierda y las desviaciones centristas, dentro y fuera del Partido, y que han dado un ejemplo sin precedentes de valentía trascendental y se han sacrificado luchando contra el enemigo en la guerra de clases, mientras se identificaban con las necesidades e intereses de los pueblos, después de conquistar el poder estatal, se han transformado en burocráticos, en revisionistas y en Partidos contrarrevolucionarios, alejados de las masas en tan corto periodo de tiempo? Ciertamente, las respuestas teóricas básicas para esto han sido dadas por el MLM durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. Pero estas teorías básicas necesitan ser desarrolladas en una teoría orgánica, metodológica y sistemática para que puedan detener a la contrarrevolución, y esto también es válido hoy. Este es el problema de la aplicación y el desarrollo de la teoría de la lucha de dos líneas dentro del Partido y de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado.

La experiencia ha demostrado que después de asumir el poder del Estado, cuando varios líderes y cuadros del Partido están ocupados en desempeñar las tareas estatales, se produce entonces una fuerte probabilidad de que el entorno físico pueda rápidamente someter al Partido a una clase burocrática, arribista y suntuosa. Con la intensificación de este peligro el Partido se volverá más formal y alejado de las masas en idéntica proporción. Cuando este proceso alcanza u cierto nivel de desarrollo se transforma con toda seguridad en contrarrevolución. Para prevenir este peligro del paso a la contrarrevolución, es importante desarrollar adicionalmente un mecanismo orgánico y un sistema para que el Partido esté constantemente bajo la vigilancia, el control y al servicio del proletariado y de las masas trabajadoras según la teoría de la lucha de dos líneas y de la revolución continua. Para esto es muy importante que haya un mecanismo que garantice la participación general del pueblo en la lucha de dos líneas y que una sección sea capaz de establecer que los líderes y cuadros se vean constantemente involucrados en el trabajo de masas y que otra sección esté involucrada en mover la maquinaria estatal y que después de cada cierto intervalo de tiempo haya una redistribución del trabajo que fortalezca la relación entre todo el Partido y las masas en general. Desde el principio debe de resaltarse que el Partido y el Estado bajo su dirección deben adoptar una política y una metodología para mantener vivas las relaciones con las masas, mientras se trabaja duramente y se vive con privaciones consagrándose totalmente a la causa del comunismo. Debe de presentarse al Partido, a los líderes y a los cuadros como ejemplos ideales e inspiradores. Debe de ponerse énfasis en desarrollar la política y la estructura que ayudarán a emprender la intensa lucha ideológica y se expondrá ante las masas a esos líderes y cuadros que ejerzan mal su posición, manden por encima de ellas y sean ostentosos y arribistas. En este contexto, debe hacerse hincapié en desalentar la tendencia de usar medidas coercitivas del poder estatal en la lucha de dos líneas en el Partido y esforzarse por establecer y animar metodologías científicas que juzguen entre lo correcto y los erróneo a través de la lucha ideológica con la participación de las masas y de los cuadros. Es importante garantizar el sistema de reservar el derecho de juicio a los cuadros y a las masas en la decisión de si cierta rebelión dentro o fuera del Partido está justificada o no.

El ejército
La experiencia de la revolución y de la contrarrevolución en el siglo XX ha mostrado claramente que si la clase proletaria avanza con la ideología revolucionaria, la política y el programa correctos, el pueblo puede desarrollarse casi desde cero hasta alcanzar el nivel de un ejército popular invencible que pueda reducir a polvo al ultramoderno y poderoso ejército del enemigo. Pero si la ideología errónea prevalece entonces el mismo ejército puede volverse un arma de la contrarrevolución. La experiencia ha mostrado, incluso en el contexto del ejército popular, que antes de la revolución ha estado en armonía con las masas, lleno de devoción, valentía, sacrificio y compromiso ideológico, siendo así invencible ante el enemigo; pero que después de la conquista del poder estatal él mismo comienza por quedarse en los cuarteles bajo una dirección especial y las condiciones materiales para transformarlo en un moderno ejército regular burgués se intensifican. Si uno no puede garantizar el desarrollo de la metodología y de la estructura que mantengan al ejército bajo la vigilancia, el control y al servicio de las masas y de la ideología proletaria, estas tendencias seguirán multiplicándose hasta alcanzar un punto específico en que se transformará automáticamente en un arma para servir a la contrarrevolución. Para detener la repetición de la anterior condición es necesario y de una gran importancia que desde el principio se prosiga con el trabajo ideológico y político en el ejército popular y concienciarlo a él y a las masas de la necesidad de rebelarse contra la contrarrevolución. Junto a esto, después de la conquista del poder estatal, debe garantizarse que el ejército popular del siglo XXI no esté marcado por la modernización, con divisiones especiales y entrenamientos confinados en los cuarteles, sino que debe permanecer como portador de la antorcha de la revolución comprometido en la militarización de las masas y en el servicio hacia ellas. Sólo con el desarrollo de las masas armadas desde el punto de vista ideológico y físico uno puede resistir a la intervención extranjera y a la contrarrevolución; este hecho debe de quedar claro en las fuerzas armadas desde el principio. El impulso principal en el trabajo del ejército popular del siglo XXI debe residir en completar la responsabilidad histórica del desarrollo de las masas armadas conscientes para que puedan aprender a usar su derecho a rebelarse.

Acerca del Estado
La conquista del poder estatal a través de la guerra popular bajo la dirección del Partido del proletariado ha sido la tarea central y difícil de la revolución tanto ayer como hoy. Pero la experiencia del siglo XX ha demostrado claramente que la cuestión de la democratización continua del poder estatal, de tal modo que comience a extinguirse, es mil veces más difícil y compleja que la conquista del poder estatal. Puede juzgarse la importancia y el rigor del asunto por el hecho de que en un primer momento dado del siglo pasado el mundo entero se vio sacudido por revoluciones exitosas en Rusia, China y en otros países, mientras, al final, los sucesos de las grandes contrarrevoluciones en esos poderosos países socialistas llevaron a una situación de desaparición de todo Estado socialista.

Es un hecho que mientras los capitalistas imperialistas tienen éxito camuflando su esencia militar fascista encubriéndola con la denominada fachada democrática, por otro lado, los proletarios, a pesar de tener una esencia democrática, no pueden consolidar su dominio en el Estado. Puede haber muchas causas históricas y teóricas tras ello, pero hoy, el problema del desarrollo de la democracia se ha tornado muy complejo para nosotros. ¿Cuáles son los obstáculos principales en el mantenimiento del equilibrio entre la necesidad de recurrir a la dictadura sobre el enemigo de clase derrotado y la necesidad de ejercer la democracia en el seno del pueblo? ¿Por qué la democracia popular o democracia del proletariado bajo la dictadura democrática popular o dictadura del proletariado tiene que convertirse inevitablemente en mecánica y conservadora? Aquí, nuestra pregunta no tiene nada que ver con esos revisionistas y renegados capitulacionistas del mundo que se han replegado a la democracia formal burguesa condenando la dictadura democrática popular o dictadura del proletariado. Aquí, nuestra pregunta se centra alrededor del desarrollo del poder estatal como una organización para favorecer la revolución continua. En realidad es un proceso de democratización amplio y vigoroso el que se requiere en el fondo para consolidar la dictadura popular real o dictadura del proletariado. No puede haber ningún otro significado que este de la gran teoría científica del centralismo democrático. ¿Por qué esos Partidos que pudieron ejercer el centralismo democrático correctamente antes de la toma del poder estatal han caído ahora en la adoración de la democracia formal y el centralismo burocrático después de haber tenido éxito conquistando el poder estatal? El que el Partido esté dominado por el revisionismo no puede proporcionar la respuesta completa a esta pregunta. Al final, la responsabilidad recae sobre una u otra debilidad por parte de los marxistas al aplicar el materialismo dialéctico.

Un Partido, que puede ser proletario revolucionario, y un Estado, que puede ser democrático o socialista, en un momento dado, lugar y condición, puede volverse contrarrevolucionario en otro momento, lugar y condición. Es obvio que la síntesis de la Gran Revolución Cultural Proletaria, a saber, que las masas y los revolucionarios deben rebelarse ante tal situación, es totalmente correcto en este contexto. Sin embargo, es como si un determinado Partido Comunista permanece proletario para siempre una vez que se establece bajo su dirección un Estado de Nueva Democracia o Socialista y no se da ninguna oportunidad, o no se prepara, o se prohíbe a las masas tener libremente una lucha democrática o socialista en contra de él. Como resultado, desde que el Partido gobernante no se exige tener una oposición política con otros entre las masas, se convierte gradualmente en un Partido burocrático mecanicicista con privilegios especiales y el Estado bajo su dirección también se convierte en una maquinaria mecánica y burocrática. A la vez, las masas se transforman en víctimas de la democracia formal y gradualmente se les va extrayendo la savia de su ilimitada energía de creatividad y dinamismo. Este peligro se ha observado claramente a lo largo de la historia. Para resolver este problema, el proceso del control, vigilancia e intervención de las masas sobre el Estado debe ser organizado de una manera creativa y científica, según el principio de la revolución continua. Una vez más, la cuestión aquí es organizar dialécticamente la realidad científica para que la eficacia de la dictadura contra el enemigo sea dependiente de la eficacia del ejercicio de la democracia entre el pueblo.

Para esto, debe crearse una situación que asegure la continua proletarización y revolucionarización del Partido Comunista organizando a la oposición política dentro de los límites constitucionales del Estado democrático antifeudal y antiimperialista. Sólo institucionalizando los derechos de las masas para instalar un Partido o una dirección revolucionaria alternativa en el Estado si el Partido deja de revolucionarizarse continuamente se podrá frenar eficazmente a la contrarrevolución. Entre los distintos partidos políticos, organizaciones e instituciones antifeudales y antiimperialistas que aceptan las estipulaciones constitucionales del Estado democrático, sus mutuas relaciones no deben circunscribirse a una relación mecánica de cooperación con el Partido Comunista, sino que deben esforzarse en tener relaciones dialécticas de oposición política democrática al servicio del pueblo. Debe de ser obvio que si alguien en este proceso transgrede los límites legalmente marcados por el Estado democrático, deberá someterse a la dictadura democrática. Desde el primer momento, debe esforzarse en poner fin a una situación en la que no se tenga que demostrar lo correcto de las propias ideas, la necesidad de unirse con los intereses de las masas y la dedicación, la devoción y el sacrificio y la lealtad a las masas para verificar la capacidad de dirección del Partido una vez el poder estatal es conquistado. Debe ponerse especial cuidado en asegurar que esa centralización de pensamiento y dirección en el Estado no desembocará en una situación de reducción de los derechos de libre determinación de las masas.

En el contexto de la revolución democrática en Nepal, nosotros hemos estado hablando sobre la liberación de las masas de la opresión de clase, nacional, regional y de género. Nosotros también nos hemos comprometido en la autonomía nacional y la regional junto con los derechos a la libre determinación. Al mismo tiempo hemos estado hablando sobre la libertad de Partido para las fuerzas antifeudales y antiimperialistas. En base a esta situación debe de realizarse un esfuerzo por organizar correctamente los derechos de libre determinación de las masas para la democratización continua del Estado.

Así, sólo a través del desarrollo apropiado del Partido, el ejército y el Estado, como hemos declarado, la democracia en el vigésimo primer siglo mejorará el proceso de revolución continua y contrarrevolución.