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El concepto de los "tres mundos", negación del marxismo-leninismo

Enver Hoxha
Tomado de "El imperialismo y la revolución" (Ed. Cuestión, 1978), reproducción facsímil de la edición albanesa en castellano de 1977.
En la actualidad han aparecido abiertamente y luchan en un vasto frente contra la teoría y la estrategia leninistas de la revolución y de la lucha de liberación de los pueblos también los revisionistas chinos. Tratan de contraponer a esta teoría y estrategia científicas y gloriosas su teoría de los "tres mundos", teoría falsa, contrarrevolucionaria y chovinista.

La teoría de los tres mundos" está en oposición a la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin, o más exactamente, es una negación de ésta. Lo de menos es saber quién fue el primero que inventó el término "tercer mundo", quién fue el primero que dividió el mundo en tres partes; lo cierto es que no fue Lenin quien hizo esta división, mientras que el Partido Comunista de China reivindica, su paternidad y afirma que la teoría de los "tres mundos" ha sido inventada por Mao Tsetung. Si éste es el autor que ha formulado por primera vez esta llamada teoría, se trata de otra confirmación de que Mao Tse-tung no es un marxista. Pero, también si esta teoría ha sido formulada por otros y él la ha adoptado, esto es suficiente para no ser un marxista.

El concepto de los “tres mundos”, negación del marxismo-leninismo.

La noción de la existencia de tres mundos o de la división del mundo en tres se funda en una comprensión racista y metafísica del mundo, comprensión que es engendro del capitalismo mundial y de la reacción.

Pero la tesis racista que encasilla a los países en tres grados o en tres “mundos”, no se basa simplemente en el color de la piel. Hace una clasificación cimentada en el nivel de desarrollo económico de los países y tiende a determinar la "raza de los grandes señores , de una parte, y la "raza de los parias y de la plebe", de la otra; tiende a crear una división inmutable y metafísica, que concuerda con los intereses de la burguesía capitalista. Esta tesis considera a las distintas naciones y a los diferentes pueblos como un rebaño de ovejas, como un todo amorfo.

Los revisionistas chinos admiten y predican que la “raza de los señores” debe ser preservada y que la “raza de los parias y de la plebe” debe servir sumisa y devotamente a la primera.
La dialéctica marxista-leninista nos enseña que el desarrollo jamás tiene límites, que todo está en continua transformación. En este proceso ininterrumpido de desarrollo hacia el futuro, se producen cambios cuantitativos y cualitativos. Nuestra época, al igual que cualquier otra, se caracteriza por la existencia de profundas contradicciones, que han sido definidas con suma claridad por Marx, Engels, Lenin y Stalin. Es la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, por lo tanto, una época de grandes cambios cuantitativos y cualitativos, que conducen a la revolución y a la toma del poder por la clase obrera, para construir la nueva sociedad socialista.

Toda la teoría de Marx está basada en la lucha de clases y en el materialismo dialéctico e histórico. Marx ha probado que la. sociedad capitalista es una sociedad con clases explotadoras y explotadas, que las clases desaparecerán sólo cuando se llegue a la sociedad sin clases, al comunismo.
Actualmente vivimos en el estadio del derrumbamiento del imperialismo y del triunfo de las revoluciones proletarias. Esto significa que en la sociedad capitalista de hoy existen dos clases principales, el proletariado y la burguesía, que están en lucha irreconciliable y a muerte. ¿Quién vencerá a quién? Marx y Lenin, la ciencia marxista-leninista, la teoría y la práctica de la revolución, nos prueban y convencen de que, en último término, el vencedor será el proletariado, el cual destruirá, derrocará el poder de la burguesía, al imperialismo, a todos los explotadores y construirá una sociedad nueva, la sociedad socialista. Nos enseñan igualmente que también en esta sociedad nueva existirán, durante un período de tiempo muy largo, las clases: la clase obrera y el campesinado trabajador, que están en estrecha alianza, pero también subsistirán los remanentes de las clases derrocadas y expropiadas. A lo largo de todo este período, estos remanentes, así como los elementos que degeneran y se oponen a la construcción socialista, harán esfuerzos por recuperar el poder perdido. Así pues, también en el socialismo existirá una enconada lucha de clases.

Los marxistas-leninistas jamás pierden de vista que en todos los países, a excepción de aquellos en los cuales ha triunfado la revolución y se ha implantado el régimen socialista, existen las clases pobres, con el proletariado a la cabeza, y las clases ricas, encabezadas por la burguesía. En todo Estado capitalista, dondequiera que esté situado, aunque sea democrático y progresista, hay oprimidos y opresores, explotados y explotadores, hay antagonismos, se libra una lucha de clases inexorable. El que la lucha sea de distinta intensidad no cambia esta realidad. Esta lucha pasa por zigzags, sin embargo existe y no puede ser extinguida. Existe en todas partes; existe en los Estados Unidos de América, entre el proletariado y la burguesía imperialista; existe asimismo en la Unión Soviética, donde fue traicionado el marxismo-leninismo y se creó una nueva clase burgués-capitalista, que oprime a los trabajadores de ese país. Las clases y la lucha de clases existen también en el "segundo mundo", en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania Occidental, el Japón. Existen igualmente en el "tercer mundo", en la India, el Zaire, Burundi, Pakistán, Filipinas, etc.

Sólo según la teoría de los "tres mundos" de Mao Tse-tung, en ningún país existen las clases y la lucha de clases. Ella no las tiene en cuenta, porque considera los países y los pueblos según las concepciones geopolíticas burguesas y de acuerdo con su nivel de desarrollo económico.
Considerar el mundo dividido en tres, en "primer mundo", "segundo mundo" y "tercer mundo", como hacen los revisionistas chinos, no a través del prisma de clase, significa desviarse de la teoría marxista-leninista de la lucha de clases, significa negar la lucha del proletariado contra la burguesía, para pasar de una sociedad atrasada a una sociedad nueva, a la sociedad socialista y más tarde a la sociedad sin clases, a la sociedad comunista. Dividir el mundo en tres significa desconocer los rasgos característicos de la época, impedir el avance del proletariado y de los pueblos hacia la revolución y la liberación nacional, impedir su lucha contra el imperialismo norteamericano, contra el socialimperialismo soviético, contra el capital y la reacción en cada país y en todos los confines del mundo. La teoría de los "tres mundos" predica la paz social, la reconciliación de clases, trata de crear alianzas entre enemigos irreconciliables, entre el proletariado y la burguesía, entre los oprimidos y los opresores, entre los pueblos y el imperialismo. Trata de prolongar los días del mundo viejo, del mundo capitalista, y mantenerlo vivo precisamente buscando la extinción de la lucha de clases.

Pero la lucha de clases, la lucha del proletariado y de sus aliados para tomar el poder y la lucha de la burguesía para conservarlo, jamás pueden ser apagadas. Esto es un hecho incontestable; esto no puede ser cambiado por las vanas teorizaciones sobre los "mundos": el "primer mundo", el "segundo mundo", el "tercer mundo", el "mundo no alineado" o el "vigésimo mundo". Aceptar tal división, quiere decir renunciar a la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin sobre las
clases y la lucha de clases, y abandonarla.

Después del triunfo de la Revolución de Octubre, Lenin y Stalin han dicho que en nuestra época existen dos mundos: el mundo socialista y el mundo capitalista, a pesar de que en aquel entonces el socialismo había sido instaurado en un solo país

". . .en la actualidad - escribía Lenin en 1921 - existen dos mundos: el viejo, el capitalismo, que se ha enredado, que nunca retrocederá, y el nuevo mundo en ascenso que, aunque todavía muy débil, crece porque es invencible. (1)

Este criterio de clase sobre la división del mundo es válido también hoy, independientemente de que el socialismo no haya triunfado en muchos países y de que la sociedad nueva no haya reemplazado a la vieja sociedad burgués-capitalista. Pero ineluctablemente esto se producirá mañana.

El hecho de que en la Unión Soviética y en los otros países ex socialistas fuese traicionado el socialismo, no cambia en lo más mínimo el criterio leninista sobre la división del mundo. Hoy, al igual que ayer, sólo existen dos mundos, y la lucha entre estos dos mundos, entre las dos clases antagónicas, entre el socialismo y el capitalismo, tiene lugar no sólo a escala nacional, sino también internacional. .

Los revisionistas chinos no admiten la existencia del mundo socialista so pretexto de que ya no existe el campo socialista, debido a la traición de la Unión Soviética y los otros países ex socialistas. Intencionadamente ignoran que la aparición del revisionismo moderno no modifica en lo más mínimo la tendencia general de la historia hacia la revolución, hacia el derrumbamiento del imperialismo, aunque el capitalismo siga existiendo todavía. Al mismo tiempo desconocen la existencia, el desarrollo y el triunfo de las ideas inmortales del marxismo-leninismo, la existencia de los partidos marxista-leninistas, la existencia de Albania socialista, la existencia de los pueblos que luchan por su libertad, por su independencia y soberanía nacional, la existencia y la lucha del proletariado mundial.

La Comuna de París no triunfó, fue aplastada, pero dio al proletariado mundial un gran ejemplo. Marx ha dicho que esta experiencia confirmó la debilidad temporal del proletariado francés, pero preparó al proletariado de todos los países para la revolución mundial y dio una gran lección mostrando cuáles son las condiciones que se precisan para conquistar la victoria. Marx elevó a teoría esta importante experiencia de los comuneros que asaltaron el cielo" y enseñó al proletariado que debe hacer uso de su violencia revolucionaria para romper el aparato del Estado burgués y su dictadura.

Los revisionistas modernos son unos cobardes. Piensan que hoy las fuerzas contrarrevolucionarias son muy poderosas. Pero esto no es en absoluto verdad. Son más débiles que los pueblos. Estos, con el proletariado a la cabeza, son los más fuertes. Ellos aplastarán a las fuerzas contrarrevolucionarias, a las fuerzas de la reacción, del imperialismo y del socialimperialismo. Esta es una concepción fundada en el análisis de clase del mundo. Toda otra concepción es errónea, independientemente de que los revisionistas disfracen su actividad y su miedo con frases revolucionarias.

Cuando los marxistas-leninistas decimos que existen dos y no tres o cinco mundos, estamos en el justo camino y, sobre la base del marxismo-leninismo, debemos edificar nuestra lucha contra la burguesía capitalista, contra el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético, contra los otros imperialismos. Esta lucha debe llevar a la destrucción del mundo viejo burgués-capitalista y a la instauración de un nuevo orden, del orden socialista.

El proletariado es la fuerza motriz social de nuestra época. Lenin ha puntualizado que la fuerza motriz que lleva adelante la historia está representada por la clase que se sitúa

". . . en el centro de talo cual época, y determina su contenido fundamental, la tendencia principal de su desarrollo, las particularidades esenciales de su situación histórica, etc.".." (2)

Mientras que los revisionistas chinos, oponiéndose a esta tesis de Lenin, se afanan en presentar el "tercer mundo" como la "gran fuerza motriz que hace avanzar la rueda de la historia". Declarar semejante cosa significa dar en la teoría y en la práctica una definición errónea de la fuerza motriz. ¿Cómo es posible que en la época de la actual evolución social, en la época que tiene en su centro a la clase más revolucionaria, el proletariado, se califique de fuerza motriz a una agrupación de Estados dominados en su abrumadora mayoría por la burguesía y los feudales, incluso por reaccionarios y fascistas declarados? Se trata de una burda deformación de la teoría de Marx.

La dirección china no tiene presente que en el "tercer mundo" hay oprimidos y opresores, que existen el proletariado y el campesinado esclavizado, pobre y mísero, por un lado, y los capitalistas y los terratenientes, que explotan y esquilman al pueblo, por el otro. Pasar por alto esta situación de clase en e1 llamado tercer mundo, pasar por alto los antagonismos existentes, significa revisar el marxismo-leninismo y defender el capitalismo. En general, en los países del llamado tercer mundo es la burguesía capitalista quien está en el poder. Esta burguesía explota al país, explota y oprime al pueblo pobre en interés de su propia clase, para asegurarse los mayores beneficios posibles y mantenerlo continuamente en la esclavitud y la miseria.

En muchos países del "tercer mundo", los gobiernos en el poder son gobiernos burgueses, capitalistas, naturalmente con distintos matices políticos; son gobiernos de la clase enemiga del proletariado y del campesinado pobre y oprimido, de la clase enemiga de la revolución y de las luchas de liberación. La burguesía, que es quien detenta el poder en estos países, protege precisamente esa sociedad capitalista que el proletariado, en alianza con las capas pobres del campo y de la ciudad, busca derrotar. Constituye esa clase alta que, en aras de sus mezquinos intereses, está dispuesta, en cualquier momento y ante cualquier contingencia, a entregar al capitalismo extranjero las riquezas del país, del suelo y del subsuelo, a enfeudar la libertad, la independencia y la soberanía de la patria. Esta clase, allí donde está en el poder, se opone a la lucha y a las aspiraciones del proletariado y de sus aliados, las clases y las capas oprimidas.

Muchos de los Estados, que la dirección china engloba en el "tercer mundo", no están en contra del imperialismo norteamericano y del socialimperialismo soviético. Calificar estos Estados de "fuerza motriz principal de la revolución y de la lucha contra el imperialismo", como predica Mao-Tse-tung, es un error tan grande como el Himalaya. También existen otros seudomarxistas, pero por lo menos saben ocultarse y enmascararse tras sus teorías burguesas. Para lo que llaman "segundo mundo", que está dominado por la gran burguesía capitalista, que está dominado por los grandes imperialistas que, al igual que ayer, siguen siendo imperialistas, los revisionistas chinos tienen la misma visión antimarxista que para el "tercer mundo". En los países del llamado "segundo mundo" existe un proletariado grande y poderoso que es explotado hasta la médula, que es oprimido por leyes agobiantes, por el ejército, la policía, los sindicatos, por todas estas armas de la dictadura de la burguesía. Tanto en los países del "tercer mundo" como en los del "segundo mundo", es la clase burguesa capitalista, son las mismas fuerzas sociales las que dominan al proletariado y a los pueblos y las que deben ser destruidas. También en estos últimos la fuerza motriz principal es el proletariado.

En cambio los revisionistas chinos, en los países del "tercer mundo" como en los del "segundo mundo", en los Estados Unidos de América como en la Unión Soviética, desconocen precisamente al proletariado, que representa el gran ejército de la revolución, niegan precisamente la principal fuerza motriz de la sociedad, la fuerza que debe golpear a la burguesía monopolista, a su enemiga de clase y enemiga de oda la revolución mundial.

La teoría de los “tres mundos” de Mao Tsetung niega esta gran realidad y trata con desconsideración al proletariado europeo y de los otros países desarrollados. Es verdad que en las filas del proletariado, ya sea del llamado tercer mundo o del llamado segundo o primero, también hay degeneración, porque la burguesía no se cruza de brazos, combate a su enemigo recurriendo no sólo a las armas y a la opresión, sino también a la política y la ideología, al modo de vida que propaga, etc. Pero el que degenere alguna capa del proletariado, como es el caso de la aristocracia obrera, no significa, que se tenga que renunciar al marxismo-leninismo y negar el papel determinante de la clase obrera en el proceso revolucionario mundial. Los verdaderos comunistas protegen de la degeneración al proletariado de cualquier país y de cualquier "mundo" mediante una correcta educación marxista-leninista y con su actividad revolucionaria cotidiana, y lo movilizan para combatir a sus opresores, sean éstos ingleses o franceses, italianos o alemanes, portugueses o españoles, norteamericanos o japoneses, etc.

También en los Estados Unidos de América, que son la cabeza del imperialismo mundial, existe un proletariado numeroso. Dado que es uno de los países más industrializados del mundo, al mismo tiempo es el país más rico, y así las migajas que concede el capital para engañar al proletariado, aquí son un poco más grandes que en los demás países burgueses. El modo de vida en los Estados Unidos de América ejerce una influencia más grande sobre el proletariado, pero nosotros no podemos desdeñar en lo más mínimo el papel del proletariado norteamericano en la revolución y su contribución a la misma en su propio país. En realidad, también en los Estados Unidos de América existe una opinión que se opone al imperialismo, a las guerras de rapiña, a la opresión de los capitalistas, de los trusts, de los bancos, etc. En este país, incluso en las capas de la pequeña burguesía, se observa una resistencia a la opresión del gran capital.

Negando la lucha de clases, la teoría china de los “tres mundos” niega también la lucha de los pueblos por liberarse de la dominación extranjera, por conquistar los derechos y las libertades democráticas, niega su lucha por el socialismo. Esta teoría contrarrevolucionaria y anticientífica hace cruz y raya de la lucha de los pueblos contra sus enemigos, que son el imperialismo, el socialimperialismo, toda la gran burguesía internacional.

Meter a los pueblos en "tres casillas" y predicar que sólo el "tercer mundo" aspira a liberarse del imperialismo, que sólo él sería "la principal fuerza motriz contra el imperialismo", es un engaño y una desviación flagrante del marxismo-leninismo. Si en el “primer mundo" y en el "segundo mundo" se incluye a los imperialistas y los capitalistas, entonces hay que hacerse la siguiente pregunta: ¿Dónde se incluye a los pueblos de estos "dos mundos", que luchan, igualmente, por liberarse de los mismos opresores que subyugan también al “tercer mundo”? Los inventores y los partidarios de la división del mundo en tres no están en condiciones de responder a esta pregunta, porque, según su concepto antimarxista y antileninista, funden en un todo único a los imperialistas, a los gobernantes y a los pueblos.

Los marxistas-leninistas no pueden identificar a los pueblos soviéticos con los estafadores antimarxistas, socialimperialistas y nuevos capitalistas que los avasallan. Del mismo modo, tampoco pueden mezclar y confundir al pueblo norteamericano con el imperialismo norteamericano. Si los revolucionarios actuaran como los revisionistas chinos, cometerían un grave error teórico y se opondrían a la revolución, respaldarían precisamente al imperialismo y al socialimperialismo, a las fuerzas del capital, contra las cuales combaten también el proletariado y el pueblo en la propia guarida de sus enemigos.

¿Qué significado tiene el llamamiento chino a que el "tercer mundo" se alíe con el "segundo mundo" para combatir a la mitad del "primer mundo", cuando tal división del mundo confunde la personalidad de los pueblos, que están en lucha con la oligarquía que los oprime, y cuyas aspiraciones y nivel de desarrollo son distintos? De igual modo, el grado de la resistencia y la intensidad de la lucha revolucionaria de los pueblos son diferentes, pero su meta final, el comunismo, es la misma. En estas condiciones, los marxistas-leninistas debemos hacer propaganda y movilizarnos para que, a través de las incesantes luchas de clase contra el imperialismo, el socialimperialismo, el capitalismo y sus ideologías engañosas, alcancemos el objetivo final.

Los revisionistas chinos, no sólo funden en un todo único a los pueblos y los gobernantes de los países capitalistas, sino que además quieren liquidar la personalidad de los países socialistas, cuando predican que también éstas pueden ser incluidos en el “tercer mundo”.
¿Cómo se puede, según afirman los dirigentes chinos, identificar un país socialista con el "tercer mundo", donde existen las clases antagónicas, la opresión y la explotación, y alineado "con los reyes y los príncipes"? Los revisionistas chinos, que califican de socialista a su país, dicen que forman parte del “tercer mundo” para ayudar supuestamente a los pueblos de este "mundo". Se trata de una mentira con la que pretenden encubrir sus fines expansionistas. Para ayudar y respaldar la lucha de los pueblos, un país verdaderamente socialista no necesita dividir el mundo en tres ni integrarse en el "tercer mundo".

Los marxistas-leninistas, guiándonos por criterios de clase, con nuestras posiciones, ayudamos a los pueblos, al proletariado, la democracia, la soberanía y la libertad auténticas, y no al Estado en el que dominan los reyes, los sha y las camarillas reaccionarias. Ayudamos a los pueblos y a los Estados democráticos que quieren liberarse del yugo de las superpotencias, pero remarcamos que para hacerlo debidamente, en el camino correcto y con criterios de clase, hay que combatir también a los reyes y a los monopolios internacionales que están entrelazados con las superpotencias. Los dirigentes chinos pretenden haber solucionado este complejo problema de clase "fundiéndose" en ese imaginario "tercer mundo". Pero es una solución antimarxista. La mayoría de los Estados y los gobiernos del "tercer mundo", opuestamente a lo que pretenden los dirigentes chinos, no están por la lucha contra el “primer mundo”, el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético, o contra el “segundo mundo”.

La corriente de los pueblos del mundo avanza hacia la lucha por la liberación, por la revolución, por el socialismo, pero en esta corriente no están englobados los gobiernos de los reyes, de los emires y de las camarillas reaccionarias de la calaña de Mobutu y Pinochet que integran el "tercer mundo", en el que también China se ha autoincluido.

En lo que atañe a los Estados del llamado tercer mundo, la dirección china no hace una distinción de clase de acuerdo con los principios del internacionalismo proletario y los intereses de la revolución mundial. No tiene en cuenta que estos Estados nacionales, que en su mayoría están dirigidos por las capas de la alta burguesía, se encuentran no sólo bajo la influencia del imperialismo norteamericano, sino también del socialimperialismo soviético, y están estrechamente ligados a ellos por muchos hilos.

En estos Estados existen profundas contradicciones internas entre el proletariado y el campesinado pobre y oprimido, por una parte, y la burguesía y todos los esclavizadores, por la otra. La ayuda que un país socialista da a los pueblos de estos Estados, debe ser un gran estímulo para su marcha hacia adelante, para lograr crear un verdadero Estado democrático, sin ensombrecer la perspectiva, la cuestión del triunfo de la revolución proletaria y de la toma del poder por el proletariado. La revolución no se importa, será realizada por el proletariado y el pueblo de cada país. Naturalmente, la toma del poder no es cuestión de un día, sino que, como nos enseña Lenin, se deben crear las condiciones para que, ante cualquier viraje de la historia, el proletariado encabece la lucha para derrocar el poder degenerado de los dictadores y de la burguesía reaccionaria, e implantar el poder del pueblo.

La división que los comunistas hacemos del mundo actual, basándonos en el criterio de clase leninista, no nos impide combatir a las superpotencias y apoyar a todos los pueblos y los Estados que buscan liberarse y que tienen contradicciones con ellas. Albania socialista ha respaldado poderosamente con todo su corazón la lucha de los pueblos de Asia, Africa y América Latina, porque responde a los intereses de los mismos y está dirigida contra el imperialismo y la dominación colonial extranjera. Pero, no enunciar abiertamente los principios y tergiversar el marxismo-leninismo, la ideología y la política del partido del proletariado, como hacen los dirigentes chinos, es antimarxista, es un bluf, es un engaño. El Partido del Trabajo de Albania jamás ha hecho esto ni lo hará, porque sería un crimen imperdonable hacia su pueblo, hacia los otros pueblos, hacia el proletariado internacional y la revolución mundial.

Dividiendo el mundo en tres, el Partido Comunista de China predica de hecho la conciliación de clases. Los verdaderos marxista-leninistas jamás olvidan las enseñanzas de Lenin, que subraya que los oportunistas y los revisionistas hacen lo imposible por atenuar la lucha de clases, por engañar a la clase obrera y a los oprimidos con fórmulas "revolucionarias", vaciando la doctrina marxista-leninista de su contenido revolucionario. Esto es lo que hace la dirección revisionista china,cuando predica la conciliación y la convivencia pacífica de la clase obrera con la burguesía.

Como nos enseñan Engels y Lenin, las contradicciones entre las clases o las fuerzas sociales con intereses fundamentales opuestos, no sólo no pueden ser conciliadas, sino que se van exacerbando incesantemente hasta culminar en conflictos político-sociales. La propia existencia del Estado prueba que los antagonismos de clase son irreconciliables. Por ello, intentar atenuar estos antagonismos de clase, que se observan en los diversos países burgueses y revisionistas del “tercer mundo”, del “segundo” o del “primero”, preconizando la unión carente de principios, significa negar el carácter objetivo de la existencia de las contradicciones, tratar este problema de una manera antimarxista.

Los “teóricos" chinos se esfuerzan por conciliar unas clases que jamás pueden ser conciliadas, lo cual significa que están en posiciones revisionistas, oportunistas. La deformación de la teoría de Marx por parte de los revisionistas chinos se ve claramente cuando consideran a los países que incluyen en el “tercer mundo", como lugares donde reina la paz de clases y a sus Estados como organismos de conciliación de clases.

Aceptar la noción de “tercer mundo", tal como es preconizada por los dirigentes chinos, significa trabajar por crear una opinión que sirva para defender los órganos estatales que necesita la burguesía para reprimir a la clase obrera y a las masas populares. La tesis de la atenuación de la lucha de clases, como decía Lenin cuando atacaba a los revisionistas, legaliza y afirma la opresión. Buscar la unidad en el interior del "tercer mundo", de hecho significa buscar la unidad de la clase oprimida con la clase opresora, es decir, hacer esfuerzos por atenuar los antagonismos entre las masas trabajadoras y la burguesía, entre el pueblo y los opresores extranjeros. Estas prédicas de los revisionistas chinos están en oposición con los intereses de la liberación nacional y social de los pueblos, con sus aspiraciones a la libertad, la independencia y la justicia social.

La mayoría de los Estados, que supuestamente forman el “tercer mundo" o el mundo no alineado", dependen del capital financiero extranjero, que es tan fuerte, tan vasto, que ejerce un peso decisivo en toda la vida de los mismos. Estos Estados no gozan de una independencia plena, por el contrario, dependen de ese gran capital financiero que es quien hace una política y difunde una ideología que justifica la explotación de los pueblos.

La burguesía y el imperialismo hacen grandes esfuerzos por ocultar esta realidad y, cuando son desenmascarados, inventan toda suerte de "teorías" en contra de la independencia y la soberanía de los Estados. Los teóricos burgueses y revisionistas, con el fin de sofocar las aspiraciones de los pueblos a la libertad, la independencia y la soberanía, califican estas aspiraciones de “anacrónicas", dándoles diversas interpretaciones metafísicas y contraponiéndoles la consigna de la “interdependencia mundial", que supuestamente expresa las tendencias de la actual evolución de la sociedad humana, o la consigna de la “soberanía limitada" que pretendidamente expresa los intereses supremos de la llamada comunidad socialista, etc.

La realidad burgués-revisionista marcada por la violación de la libertad, la independencia y la soberanía de las naciones y los Estados, en todas sus formas y en todos los dominios, demuestra la putrefacción del sistema capitalista. Vivimos en una época en que la burguesía, como clase dominante, está perdiendo terreno, mientras que el proletariado mundial se ha convertido en una fuerza colosal y está empeñado en una lucha ininterrumpida y a ultranza para sacudirse el yugo de la clase que le explota. La burguesía, bajo los golpes de los pueblos y de la lucha de clases del proletariado, se ha visto obligada a renunciar de jure al colonialismo y a reconocer formalmente la libertad, la independencia y la soberanía a muchos países que, durante un largo tiempo, había mantenido ocupados y explotados de manera salvaje.

Pero la libertad, la independencia y la soberanía, reconocidas jurídicamente por los Estados capitalistas a sus antiguas colonias, hoy en muchos países se han quedado en el papel, porque siguen dominados bajo nuevas formas por los capitalistas y los imperialistas. Para prolongar su dominación en las ex colonias, estas fuerzas regresivas de nuestra época practican en grandes proporciones los complots y las intrigas, para lo cual encuentran aún terreno abonado en estos países, a fin de dividir y dominara los pueblos, aprovechando su atraso económico, político e ideológico y la falta de organización de las fuerzas revolucionarias.

Al tratar este problema no debe pensarse que, dado que los países ex coloniales aún no han obtenido una independencia y soberanía completas, su lucha ha sido infructuosa. De ninguna manera. La lucha de los pueblos por emancipar sus pequeños países del dictado y la tutela de los grandes, del imperialismo y el socialimperialismo, no debe ser subestimada. Por el contrario, el Partido del Trabajo de Albania y el Estado albanés han apoyado y apoyarán sin reservas esta justa lucha revolucionaria y de liberación, considerándola como una victoria de los pueblos que contribuye a reforzar la independencia política, a liberarse de la dominación colonial y neocolonial. Pero estamos en contra de los teóricos revisionistas que predican que, ahora, toda la lucha revolucionaria debería ser reducida a la lucha por la independencia nacional, por conquistarla y defenderla frente a la agresión de las potencias imperialistas, negando la lucha por la liberación social. Sólo la victoria de esta última asegura al mismo tiempo la libertad, la independencia y la soberanía nacional verdaderas y completas. Estos abogados del régimen explotador "olvidan" que la lucha de clases entre el proletariado y sus aliados, por un lado, y la burguesía del país y sus aliados del exterior, por el otro, prosigue siempre de forma encarnizada y que un día conducirá a ese momento, a esa situación revolucionaria, como dice Lenin, en que la revolución estalla. Las condiciones cada vez más favorables que se crean en el mundo para el amplio desarrollo de las revoluciones antiimperialistas y democráticas y para que estén dirigidas por el proletariado, deben ser aprovechadas para pasar de la lucha por la independencia nacional a una fase más avanzada, a la lucha por el socialismo. Lenin nos enseña que la revolución debe ser llevada hasta el final, liquidando a la burguesía y su poder. Sólo sobre esta base se puede hablar de libertad, independencia y soberanía verdaderas.

Según nuestro concepto marxista-leninista, en una sociedad con clases antagónicas, que está dominada por la clase feudal o la burguesía, el pueblo no puede gozar de libertad y soberanía. La libertad, la independencia y la soberanía tienen un contenido político-social concreto. La libertad y la soberanía verdaderas y plenas son aseguradas en las condiciones de la dictadura del proletariado. Mientras que en aquellos lugares donde el Estado se encuentra en manos de las clases explotadoras, las relaciones económicas y políticas desiguales entre los explotadores y los explotados y entre los países, llevan a la pérdida o a la restricción de la libertad y de la soberanía del pueblo. Por consiguiente, no puede hablarse de una verdadera libertad y soberanía nacional, y mucho menos de soberanía del pueblo, en los países que se encuadran en el "mundo no alineado" o en el tercer mundo". Sólo sobre la base de un análisis científico cimentado en la teoría marxista-leninista se puede definir correctamente qué pueblo es verdaderamente libre y cuál está subyugado, qué Estado es independiente y soberano y cuál es dependiente y oprimido. La teoría marxista-leninista explica claramente quiénes son los opresores y explotadores de los pueblos y qué camino deben seguir éstos para ser libres, independientes y soberanos. Los comunistas albaneses, sólo de esta manera, a la luz del marxismo-leninismo, concebimos la libertad, la independencia y la soberanía de los Estados y de los pueblos.

(1) V. I. Lenin, Obras, ed. albanesa. t. 33, págs. 153-154.

(2) V. l. Lenin, Obras, ed. albanesa, t. 21, pág. 147.

El Partido Comunista, organizador del triunfo electoral del 16 de Febrero

Jose Diaz
( Artículo publicado en "Correspondencia Internacional", 10 de Abril de 1936 )
El artífice del Frente Popular y, por consiguiente, el organizador del triunfo electoral de las fuerzas de izquierda, ha sido el Partido Comunista. El Partido Comunista ha sido y sigue siendo el campeón más incansable en la lucha por la unidad proletaria, por la unidad de acción de las masas obreras y masas antifascistas y el organizador de las futuras y próximas victorias decisivas del proletariado y de los campesinos españoles.

Nuestro Partido Comunista, aunque se desarrolla y crece rápidamente, no es aún, numérica y orgánicamente, la fuerza decisiva del proletariado español, pero política e ideológicamente constituye la fuerza orientadora de todo el movimiento revolucionario de nuestro país. Y nuestro Partido Comunista no sólo ejerce su influencia sobre las masas obreras sin partido y los obreros socialistas de base, sino incluso sobre sus dirigentes. Es la justa política de nuestro Partido la que obliga a los dirigentes reformistas y centristas del Partido Socialista a batirse en retirada y la que ayuda y empuja cada vez más a los dirigentes del ala izquierda de dicho Partido a adoptar posiciones revolucionarias y a pronunciarse cada vez más c1aramente por las soluciones revolucionarias de las necesidades actuales de la clase obrera de España y por los métodos revolucionarios para obtenerlas. También en España "los comunistas -como decía el camarada Dimitrof en el VII Congreso de la I.C.-, aunque numéricamente sean pocos, son el motor de la actividad combativa del proletariado".

Luchando por el Frente Único de la clase obrera y el triunfo del Frente Popular.

Ya a fines del año 1934, poco después del movimiento insurreccional de octubre, cuando la sangre de nuestros hermanos caídos en Asturias estaba aún caliente, cuando la pena de muerte se cernía sobre las cabezas de centenares de nuestros mejores combatientes de toda España, nuestro Partido, después de hacer un análisis de las experiencias de octubre y de la situación de la clase obrera y de las masas trabajadoras de España, planteó y puso en el centro de sus actividades y como tarea inmediata para los obreros y antifascistas españoles la lucha por la unidad de la clase obrera y su ligazón con todas las masas antifascistas. En una serie de documentos y cartas dirigidas a la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Obrero español y, más tarde, en abril de 1935, en una carta abierta dirigida "A los obreros socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas de España, de Cataluña, de Euskadi, de Galicia y de Marruecos", suscrita por el Partido Comunista de España y por nuestros partidos hermanos de Francia y de
Italia, nuestro Partido resumía las tareas del momento en los siguientes términos:

"La creación de las Alianzas Obreras y Campesinas como base de la unidad revolucionaria de las masas en la lucha por el Poder está planteada actualmente por los comunistas en el centro de su acción política. Los comunistas declaran que el frente de la revolución debe, al mismo tiempo, abarcar todos los elementos que, no encontrando lugar en las Alianzas Obreras y Campesinas, estén prestos, sin embargo, a luchar efectivamente por cerrar el camino a la contrarrevolución fascista. Es necesario, pues, crear, en unión de esos elementos, un amplio Frente Popular Antifascista, cuyo objetivo principal sea, no solamente la lucha por la liberación de los presos políticos, por la restauración de todas las libertades, democráticas, por dar la tierra a los campesinos y por la liberación de las nacionalidades oprimidas, .sino también por la instauración de un Gobierno provisional revolucionario que, apoyándose sobre las Alianzas Obreras y Campesinas, desarrollándolas, rompa las bases de la contrarrevolución fascista, encarcele a los jefes fascistas, disuelva sus organizaciones y abra el camino para el desarrollo ulterior de la revolución."

Como consigna inmediata, nuestro Partido planteó a las masas la lucha por la disolución de las Cortes de la contrarrevolución y la convocatoria de nuevas elecciones, amplias y democráticas.

Por todos los medios posibles, en millares y millares de manifiestos clandestinos, octavillas, periódicos, en mítines ilegales, en mítines obreros, en conversaciones con los trabajadores en fábricas y talleres, etc., nuestro Partido divulgó su posición y orientó a las masas en su lucha diaria. En todas las provincias de España, las organizaciones de nuestro Partido desarrollaron una labor formidable y múltiple para reconstituir las Alianzas Obreras y Campesinas destruidas durante el movimiento de octubre para crearlas allí donde aún no existían; un trabajo enorme para la creación de un Bloque Popular Antifascista. Como resultado de este trabajo, continuo y tenaz, nuestro Partido y sus organizaciones provinciales y locales han conseguido ligarse estrechamente a los obreros socialistas y anarquistas, a las organizaciones locales y provinciales del Partido Socialista, y establecer contacto con los republicanos de izquierda y demás elementos antifascistas. .

En muchas provincias de España, las Alianzas Obreras y Campesinas, aunque con grandes deficiencias y debilidades, empezaron a funcionar y jugaron un papel importante en las diversas campañas de agitación Y en las movilizaciones obreras contra el terror y las penas, de muerte, así como en las luchas diarias de los obreros. También se formó la Concentración Popular Antifascista, compuesta por el partido Comunista, diversas organizaciones obreras y algunos partidos republicanos de izquierda, no participando en ella, sin embargo, el Partido Socialista en el plano nacional, pero sí, en cambio, algunas agrupaciones socialistas provinciales y locales en el plano provincial y local.

Y, cuando en el mes de junio de 1935, el Gobierno Lerroux-Gil Robles, bajo la presión de las masas, se vio obligado a levantar el estado, de guerra y a dejar un poco de legalidad relativa a las organizaciones obreras, nuestro Partido organizó en Madrid el primer mitin legal, en el cual fijó nuevamente su posición clara frente a la situación del país, propugnando por la creación de un amplio bloque de todas las fuerzas obreras y antifascistas para hacer frente a la reacción y para luchar por las libertades democráticas y por la disolución de las Cortes de la contrarrevolución, En dicho mitin, celebrado el 2 de junio, el Secretario General del Partido Comunista dijo lo siguiente:

"Nosotros, Partido Comunista, luchamos y lucharemos siempre por la realización de nuestro programa máximo, por la implantación del Gobierno Obrero y Campesino en España, por la dictadura del proletariado en nuestro país. Pero, en estos momentos de grave peligro que amenaza a los trabajadores, con el fascismo dueño de los resortes principales del Estado, declaramos que estamos dispuestos a luchar unidos con todas las fuerzas antifascistas sobre la base de un programa mínimo de obligatorio cumplimiento para cuantos entren en la Concentración Popular Antifascista."

La posición de nuestro Partido ha sido, pues, desde un principio y durante todo el tiempo, clara y definida: la organización de una amplia red de Alianzas Obreras y Campesinas en los lugares de trabajo, en los pueblos y aldeas, como expresión y como órgano del Frente Único de los obreros y campesinos, y en torno a estas Alianzas un amplio Bloque Popular de todos los elementos que verdaderamente estén dispuestos a luchar contra el fascismo y la reacción y por las libertades democráticas del pueblo trabajador.

Nuestra posición y nuestras consignas fueron comprendidas y bien acogidas por las masas obreras. Por encima de la voluntad y a pesar de la resistencia de la dirección nacional del Partido Socialista, las Alianzas Obreras y Campesinas se desarrollaron; en todas las regiones de España se formaron organismos de enlace entre las organizaciones comunistas y socialistas y se entablaron conversaciones con los elementos republicanos y antifascistas. La masa obrera y antifascista comprendió las consignas de nuestro Partido, pero no así la dirección del Partido Socialista. Nuestras cartas dirigidas a la. Comisión Ejecutiva Nacional del Partido Socialista, quedaron en su mayor parte sin contestación, y nuestras proposiciones fueron sistemáticamente rechazadas. La Comisión Ejecutiva nacional del Partido Socialista se limitó a la formación de un Comité de Enlace entre el Partido Comunista y el Partido Socialista, pero rechazando todas las propuestas de nuestros representantes en dicho Comité, encaminadas a desarrollar una verdadera acción y lucha de masas. La posición de los dirigentes socialistas, tanto los del ala reformista y centrista como los de la izquierda, fue completamente negativa y opuesta a la formación y desarrollo de las Alianzas Obreras y Campesinas y del Frente Popular Antifascista, como un amplio frente de lucha.

Las dos posiciones de la dirección del Partido Socialista.

Los dirigentes reformistas del Partido Socialista, que eran contrarios a la revolución y a la dictadura del proletariado, como único medio de derrocar el régimen capitalista, y que eran también contrarios al Frente Único y a la unidad de acción de los obreros socialistas y comunistas, se opusieron terminantemente a la constitución de las Alianzas Obreras y Campesinas, que significan el Frente Único de todos los obreros, sin distinción de Partido. En cuanto al Frente Popular, los derechistas y centristas lo consideraban necesario, pero no como un frente de lucha contra el fascismo, sino como una segunda edición del "Pacto de San Sebastián"; es decir, como un bloque de los partidos obreros y republicanos de izquierda cuya dirección debía estar en manos de los republicanos, por tratarse de una revolución democrático-burguesa; y en el que los partidos obreros debían ayudar a los republicanos a llegar al Poder. ¡Nada de hegemonías de las fuerzas proletarias en el Frente Popular, nada de contenido revolucionario de dicho Frente!

También la posición de los dirigentes izquierdistas del Partido Socialista, en su mayor parte, fue en un principio opuesta a las Alianzas Obreras y al Frente Popular. Los izquierdistas consideraban a las Alianzas Obreras como órganos de insurrección únicamente, y como el momento de la insurrección (octubre) ya había pasado, las Alianzas, -decían- no tenían ya ninguna misión que cumplir, y por tanto, no se las debía fomentar. Su posición con respecto a las Alianzas Obreras y Campesinas era la consecuencia y la continuación lógica de su posición de antes de octubre de 1934 y de su concepto falso de las fuerzas de la revolución, del carácter de la revolución en España y de los órganos de dicha revolución. Antes de octubre de 1934, los dirigentes izquierdistas del Partido Socialista confundían y substituían la consigna de la dictadura del proletariado por la de dictadura del Partido Socialista. En vísperas de octubre, su consigna era: ¡Todo el poder para el Partido Socialista! en vez de: ¡El poder para los obreros y campesinos, para las Alianzas Obreras y Campesinas!, que era la de nuestro Partido.

Después de octubre, y a pesar de la valiosa experiencia que nos ha dado Asturias, los dirigentes izquierdistas siguieron manteniéndose en la misma posición falsa, y como para ellos el Partido Socialista seguía siendo el único a quien correspondía el Poder, era lógico que se pronunciasen en contra de las Alianzas Obreras y Campesinas, por cuanto éstas representan los órganos embrionarios de lucha por y del Poder de los obreros y campesinos de todas las tendencias y partidos; seguían asignando al Partido Socialista el papel que corresponde a toda la clase obrera y campesina. En cuanto al Frente Popular, los izquierdistas no comprendían la posibilidad de la constitución de un bloque de obreros y republicanos con fines revolucionarios, con la hegemonía y dirección del proletariado en dicho bloque. Únicamente admitían la posibilidad de aliarse a los republicanos cuando se planteaba la cuestión de ir unidos a las elecciones.

Durante mucho tiempo, los dirigentes reformistas siguieron en su posición negativa y hostil al Frente Único proletario y a la unidad de acción antifascista, y los dirigentes izquierdistas aferrados a su incomprensión y posición confusa con respecto a los problemas fundamentales de la revolución y a las tareas inmediatas de los obreros revolucionarios.

Los esfuerzos del Partido Comunista, coronados por el éxito.

Pero el VII Congreso de la Internacional Comunista ayudó mucho al Partido Comunista de España en su labor de esclarecimiento de los problemas. La claridad meridiana con que el VII Congreso de la I.C. y especialmente el camarada Dimitrof planteó y explicó los problemas de la clase obrera, la lucha contra el fascismo, etc., hicieron vacilar a los dirigentes socialistas de izquierda en su posición, les hicieron reflexionar y les ayudaron a comprender y a darse cuenta de la verdadera situación de España, y de esta manera, a acercarse cada vez más y a ver con simpatía la posición de nuestro Partido ante los diversos problemas de la revolución y de la lucha contra el fascismo en España. A partir del VII Congreso de la I.C. fue cuando las relaciones entre nuestro Partido y el ala izquierda del Partido Socialista se hicieron cada vez más efectivas y estrechas frente al silencio en que la Comisión Ejecutiva nacional del Partido Socialista, los reformistas y los centristas, se obstinaban ante nuestros proposiciones de unidad de acción, el ala izquierda, por medio de su órgano Claridad, las acogía con simpatía y se pronunciaba cada vez más abiertamente y con menos confusionismo en favor de las Alianzas Obreras y Campesinas y en favor del Frente Popular Antifascista.

La unidad sindical ya realizada, la fusión de la C. G. T. U. con la U. G. T. a propuesta y gracias a la lucha de la primera, estrechó aún más los lazos entre nuestro Partido y el ala izquierda del Partido Socialista, encabezada por el camarada Largo Caballero. La realización de la unidad sindical ha servido de ejemplo práctico (el ingreso en la U.G.T. de muchos sindicatos autónomos, el hecho de plantearse la posibilidad de unidad de acción entre la U. G. T. Y la C.N. T., etc.), para toda la masa obrera y también para los dirigentes del ala izquierda del Partido Socialista, de los grandes beneficios que el proletariado puede obtener luchando unido.

Nuestro trabajo continuo e incansable en pro del Frente Único proletario; la política justa desarrollada por nuestro Partido; la labor formidable desplegada por nuestras organizaciones entre los obreros socialistas; nuestro acercamiento y nuestro trabajo cerca de los dirigentes del ala izquierda del Partido Socialista; la gran resonancia que el VII Congreso de la Internacional Comunista ha tenido entre los obreros socialistas en España; todo ha contribuido a que, al negar el momento de la lucha electoral, los dirigentes socialistas se pronunciasen en favor del Frente Único proletario y de la formación de un Frente Popular para lucha en común contra las fuerzas de la reacción y del fascismo. Sólo gracias, a la línea política justa de nuestro Partido, que prendió en la masa obrera y también en los dirigentes socialistas de izquierda, ha sido posible constituir el Frente Popular. Y este Frente Popular, con todos sus defectos y debilidades, ha jugado un papel decisivo en la lucha electoral y ha dado el triunfo a las fuerzas de izquierda.

Movilización Antifascista: Ninguna agresión fascista sin respuesta

Aborto libre y gratuito
Viernes 12 de enero de 2007 a las 19:00h
Metro Francos Rodríguez
Convoca: Coordinadora Antifascista de Madrid
Apoya: Colectivo de mujeres "Trece Rosas" y colectivo de Mujeres Autónomas

Abort libre y gratuito

ATACADA POR GRUPOS FASCISTAS UNA CLÍNICA EN MADRID
LA ESCALADA DE AGRESIONES NAZIS CONTINÚA

Continuando con la escalada de agresiones fascistas que se ha producido en Madrid en los últimos meses, el pasado jueves 28 de Diciembre fue atacada la clínica Isadora, donde se practican abortos. Los nazis rompieron a pedradas los cristales y dejaron unas pintadas acusando a la clínica y a su directora de asesinos. L@s trabajador@s del centro admitieron que suelen recibir llamadas amenazantes, aunque hasta la fecha no habían sufrido un ataque tan grave y desde noviembre las amenazas comenzaron a ser más frecuentes.

Las mujeres sin recursos (incluidas muchas inmigrantes) se ven obligadas a acudir a clínicas privadas como Isadora porque en el Estado español no existe el aborto libre y gratuito a través de la sanidad pública. El aborto no es legal, sino que está despenalizado para tres supuestos: que el feto pueda nacer con graves taras físicas o psíquicas (siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación), en casos de violación y cuando el embarazo pone en peligro la salud física o psíquica de la mujer.

Revindicamos el derecho a abortar de manera libre y gratuita en la sanidad pública para todas las mujeres que así lo deseen, sin tener que escudarnos en supuestos legales que escondan nuestra libre elección como seres adultos y autónomos.

En la comunidad de Madrid se está produciendo un alarmante aumento del número de abortos practicados debido a la nefasta y premeditada política de planificación familiar y de anticoncepción por parte del gobierno del PP. El último programa que se realizó sobre el uso del preservativo se hizo en 1998, hace ya ocho años. Es significativo que la consejería de Educación de la Comunidad haya decidido aumentar las ayudas a las organizaciones ultra conservadoras que criminalizan el aborto y tratan de convencer a adolescentes embarazadas para que sigan adelante con la gestación. Algunas de estas asociaciones son Adevida, Grupo Provida o Acción Familiar. Adevida en su página web defiende que "La anticoncepción es contraria a la ley natural". Esta asociación afirma que una mujer no debe abortar aun cuando esté en peligro su vida. El gobierno del PP de la Comunidad de Madrid se niega a realizar campañas informativas y educativas sobre los distintos métodos anticonceptivos.

El ataque sufrido por la clínica Isadora, el número de mujeres muertas a consecuencia de la violencia machista y las agresiones y humillaciones cotidianas que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo, demuestran la necesidad de la organización de las mujeres para defendernos y reivindicar nuestros derechos como colectivo oprimido y discriminado por este sistema patriarcal y capitalista.

Los fascistas (que no son sólo los nazis) y las instituciones que los legitiman y amparan quieren mujeres calladas, sumisas, dóciles, sin posibilidad de elección, sin poder decidir sobre nuestras vidas y nuestros propios cuerpos. Por eso nos atacan, para que no nos rebelemos, para que no tengamos el control de nuestras vidas.

La falta de depuración de los asesinos, torturadores, violadores franquistas en los cuerpos militares, policiales y judiciales tras la ley de punto final de la transición, ha garantizado que la impunidad de los fascistas se mantenga sin interrupción desde la dictadura hasta hoy: En los últimos 7 años, los nazis han colocado ocho bombas en locales madrileños (el último en un teatro repleto de gente) y la policía no ha realizado ni una sola detención.

Junto a esta complicidad judicial, política y policial, desde los medios de comunicación se silencian los hechos o se les quita importancia, alegando que son obra de pandillas, gamberrismo juvenil o peleas de tribus urbanas. Y la escalada de agresiones sigue creciendo: incendio del local de la Asociación de Cultura Popular Estrella Roja (29 de noviembre), apaleamiento de un mendigo en Coslada (24 de diciembre), apaleamiento de varios jóvenes en Moncloa (29 de diciembre).

Ante estos hechos, no vamos a pedir más policía, sabiendo de la connivencia de gran parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado con estos grupos fascistas y de su papel represor y patriarcal. Hacemos directamente responsables de las consecuencias de estos ataques y de los futuros que vengan, a políticos, jueces y mandos de los cuerpos represivos por mirar hacia otro lado: ¿a qué están esperando? ¿a que haya muert@s?

Desde nuestros colectivos hacemos un llamamiento a plantar cara a estos ataques y a que ninguna agresión quede sin respuesta. Es imprescindible que tod@s nos movilicemos para demostrar a estos nazis asesinos que no nos van a callar. Reivindicamos el derecho a la autodefensa como medio totalmente legítimo para repeler las agresiones, defendernos y combatir a los grupos fascistas. Pero creemos que la mejor autodefensa es la organización en colectivos y asambleas de todas las mujeres y hombres feministas y antifascistas donde podremos organizar respuestas colectivas a este tipo de agresiones. No vamos a esperar a que otr@s lo hagan por nosotr@s. Nuestra pasividad les hace más fuertes.

¡¡¡ NINGUNA AGRESIÓN FASCISTA SIN RESPUESTA !!!
¡¡¡ ABORTO LIBRE Y GRATUITO !!!

MOVILIZACIÓN ANTIFASCISTA
VIERNES 12 DE ENERO DE 2007 19:00H
METRO FRANCOS RODRÍGUEZ

COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MADRID
COLECTIVO DE MUJERES “TRECE ROSAS”
COLECTIVO DE MUJERES AUTÓNOMAS

nodo50.org/antifa

Presentación del Partido Comunista de España (marxista-leninista) en Madrid

Viernes 12 de Enero, 7 de la Tarde en el C.A.U.M.
( Tirso de Molina, 8 - 1º Piso - Metro: Tirso de Molina )

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A veces se cae en el mecanicismo de que la propia evolución de las cosas, de las contradicciones internas nos llevarán por si solas al socialismo. Y eso no es tan mecánico. Si fuera asi, ya estariamos en una etapa mas avanzada, no se hubiera perdido la Gran Revolución de Octubre ni el llamado campo socialista. Hay que tener en cuenta el factor determinante del Hombre, con mayúscula. Por eso es necesario el Partido único, el partido capaz de encuadrar a las amplias masas populares, de ponerse a su cabeza y dirigirlas en las feroces luchas que se avecinan. Y cabe la pena recordar la sentencia: "Si luchas puedes perder. Si no luchas ya estás perdido".

¡ Por la unidad de los comunistas !
¡ Por la república popular y federativa !
¡ Por el socialismo !

EL IMPERIALISMO DE LA UNIÓN EUROPEA

En la tesis anterior describimos la existencia de 3 polos imperialistas a nivel mundial: EEUU, Japón y la Unión Europea (UE). De estos tres polos, EEUU es el que mayor poder económico, político y militar acumula, siendo el imperialismo de la UE subordinado al estadounidense, lo que en ningún caso significa que sea más benigno; sólo significa que su menor poder le obliga a alinearse con EEUU en ciertas cuestiones, si bien su intención última es deshacerse de esta tutela. La Unión Europea también dirime importantes contradicciones con Rusia, una potencia en recuperación, que pugna por mantener su área de influencia en el este europeo y la zona centroasiática.

Europa y UE: dos conceptos diferentes

Es necesario diferenciar Europa, como concepto geográfico, que abarca lo que históricamente se ha definido como continente, de la Unión Europea, como concepto básicamente económico, al que se quiere dotar de contenido político. Se podría definir la UE como un conjunto de Estados que han decidido unificar sus mercados y sus monedas desde los presupuestos del capitalismo neoliberal y que intentan unificar sus instituciones políticas sin conseguirlo plenamente. Se puede ver con claridad que poco tienen que ver ambos conceptos, máxime si tenemos en cuenta que la UE incluye territorios que se encuentran fuera de Europa y, simultáneamente, hay estados europeos que rechazan pertenecer a la UE.

Breve historia de la UE

Tras la 2ª guerra mundial, los estados imperialistas europeos quedaron destrozados y en clara desventaja frente a su competidor imperialista: EEUU. Los sectores dominantes de las burguesías europeas ven la necesidad de apoyarse en EEUU y de crear el “Estado del bienestar” para hacer frente a la URSS y al campo socialista, y de conjugar fuerzas para poder competir a medio o largo plazo con EEUU. Les conduce a ello la necesidad de aumentar la tasa de ganancia incrementando la escala de la producción, con el consiguiente abaratamiento de costes e intensificación de la productividad.

En 1957, el Tratado de Roma crea la Comunidad Económica Europea (CEE) sobre la base de 6 Estados. Con las sucesivas ampliaciones (1973, 1981, 1986, 1995 y 2004) llega a los 25 de hoy, en que la anteriormente denominada CEE, y, luego, Comunidad Europea, a secas (CE), ha dado lugar a la UE.

En los últimos años, los pilares de este proceso han sido:

- El Acta Única (1985), que supuso la unificación del mercado de los estados de la CEE al establecer la libertad de circulación de capitales, mercancías, servicios y personas. Además, sustituyó la unanimidad en las decisiones por las mayorías cualificadas.

- El Tratado de Maastricht (1991), que estableció las condiciones de convergencia de cara a conseguir la unión monetaria con el euro. Este tratado creó, además, los fondos estructurales y de cohesión y la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

- Pacto de Estabilidad, que estableció límites al déficit público.

- Agenda de Lisboa, del año 2000, a aplicar hasta el año 2010 (consecuencia directa de los acuerdos de Seattle, de 1999, y otros anteriores encaminados hacia el mismo fin), de contenido ultraliberal. La directiva Bolkestein es una de sus aplicaciones. Esta directiva supone la liberalización de todos los servicios, incluidos los públicos; y da la posibilidad de acogerse al denominado “principio del país de origen”, según el cual a las empresas de servicios se les aplicará la normativa, tanto laboral como medioambiental, que rija en el estado en que tengan su sede social (esta medida -principio del país de origen-, de carácter regresivo para el conjunto de la clase obrera europea, ha sido paralizada momentáneamente, en gran medida debido al NO a la Constitución Europea en Francia y Holanda, y ante el temor a un efecto dominó de pronunciamientos en contra del resto de países donde todavía no se había sometido a referéndum, relajando las posiciones enquistadas contra ese proceso).

- La Carta de Derechos, aprobada en Niza en el año 2000. Carta que no garantiza los derechos sociales ni siquiera de manera formal, como sí hacen las constituciones burguesas estatales.

Fuerzas internas, cohesión y contradicciones. Estructuras políticas

El proceso de construcción de la Unión Europea no es un proceso exento de contradicciones. Las distintas burguesías estatales mantienen un continuo “toma y daca” con el que, lejos de sostener discusiones de principios, se esfuerzan por garantizar espacios propios de poder dentro del mercado común. Esta lucha convive con el interés común de obtener acceso privilegiado a las fuentes de materias primas de los países dependientes, de conseguir mano de obra barata y la protección de la economía de los países centrales.

El resultado ha sido la construcción de una UE a varias velocidades, en la que cabe distinguir entre cuatro Estados centrales grandes: Alemania, Francia, Reino Unido e Italia -con un mayor peso de Alemania respecto a los otros tres- y el Reino Unido, aliado prácticamente incondicional de EEUU. Cuatro Estados centrales pequeños: Benelux (Bélgica, Holanda, Luxemburgo) y Dinamarca. Cuatro Estados periféricos: Irlanda, Portugal, España y Grecia. Tres Estados periféricos, pero con mayor renta per cápita que los anteriores: Suecia, Finlandia y Austria. Y los diez Estados de la ampliación del 2004, ocho de ellos pertenecientes al antiguo campo socialista. En total, 25 Estados. Aunque tenemos que tomar en consideración que esta clasificación se encuentra atenuada por el hecho de que países como España poseen un valor estratégico para el imperialismo europeo por sus relaciones con los países del Magreb y, sobre todo, por su relación histórica, económica, política, cultural y militar con América Latina.

Las principales estructuras políticas de la UE son las siguientes:

- Comisión europea: sus miembros (los comisarios y las comisarias) son nombrados por los gobiernos pero sin depender formalmente de éstos.

- Consejo de ministras y ministros: formado por ministros y ministras de exteriores y los o las del ramo correspondiente al asunto que se trate.

- Consejo europeo: formado por quienes ostentan jefaturas de Estado y de gobierno.

- Parlamento europeo.

- Tribunal de Justicia.

Estas estructuras políticas no han logrado de ninguna manera la unificación política de la UE. Los Estados miembros siguen siendo los principales agentes políticos: han sufrido un vaciamiento de poder económico, en línea con lo preconizado por el capitalismo neoliberal, pero han conservado sus funciones políticas principales, particularmente la represiva, a la vez que comparten espacios de soberanía con otros Estados de la UE. La cesión de la política económica es particularmente importante junto a otras expresiones de control coordinado exentas de cualquier mecanismo formal de control propio de la democracia burguesa.

Carácter antidemocrático

La democracia tiene un carácter meramente formal en los Estados capitalistas: se reconocen jurídicamente derechos y libertades pero no se crean las condiciones materiales, es decir, económicas y sociales, que los hagan posibles. La UE liquida incluso esta formalidad: ni siquiera reconoce jurídicamente muchos derechos y libertades que sí reconocen las legislaciones de sus Estados miembros. La UE sólo reconoce derechos y libertades al capital.

Las principales instancias de decisión de la UE están fuera incluso del escaso control de la ciudadanía que existe en las democracias burguesas. Ni la Comisión ni los Consejos dependen directamente del voto ciudadano. Sólo el Parlamento es elegido por sufragio, pero este organismo no tiene todas las competencias propias de una asamblea parlamentaria ordinaria. Los miembros de la Comisión son elegidos (cooptados) por las oligarquías políticas de la UE. Los miembros del Consejo de Ministros son elegidos por los gobiernos de los estados miembros, y, en el Consejo Europeo, permanecen incluso monarcas a los que, evidentemente, no ha elegido nadie.

En coherencia con lo anterior, no se contempla la necesidad de profundizar la democracia y hacerla participativa, como sí hacen la democracia socialista cubana y la democracia venezolana. El dominio de clase de la oligarquía burguesa de la UE necesita incluso recortar los débiles niveles de democracia existentes.

La UE, además, arrastra dos importantes déficits democráticos ya existentes en los Estados miembros:

- No reconoce el derecho a la autodeterminación de las naciones sin Estado incluidas dentro de la UE, con lo que se les niega un derecho democrático básico.

- Permite que la Jefatura del Estado de varios Estados miembros esté ocupada por individuos que no han llegado a ella a través de un proceso electoral, sino que la han heredado, y de forma vitalicia, de sus antepasados, convirtiendo una responsabilidad política que afecta a toda la población en un patrimonio privado. Nos estamos refiriendo a las monarquías, ese anacronismo del Antiguo Régimen que las burguesías de varios Estados miembros no sólo no se han sacudido, a diferencia de otras, sino que han convertido en puntales de su dominio de clase.

- De manera general, todo el proceso de conformación de la UE queda sustraído a la expresión de la voluntad popular. Ninguna toma de decisión ni ningún compromiso en la UE es sometido a referéndum popular.

La integración de los “países del este”

Los Estados del Este son los candidatos idóneos para la construcción de la Europa neoliberal. La actual dominación de la burguesía impone estos procesos a pesar de los altos costes sociales que, para el pueblo, esto significa. En el año 2004, diez nuevos socios se sientan en Bruselas: Malta y Chipre, junto a 8 Estados del antiguo campo socialista: Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania; y está previsto que para el 2007 se integren en esta Europa del capital Rumanía y Bulgaria.

Un espacio muy importante de futuros consumidores de bienes y servicios en manos de empresas transnacionales, y un potencial de mano de obra bien cualificada (precisamente a causa del pasado socialista) y a buen precio. Condiciones óptimas para las burguesías dirigentes de la Unión Europea, y que se traduce por lo que en realidad es la ampliación de la UE hacia el Este: neocolonialismo. Los nuevos miembros del Este reproducen a escala regional la polarización que a escala global existe entre un centro dominante y una periferia dependiente. Los países del Este europeo que acceden a la UE lo hacen en calidad de miembros de segunda o tercera clase. Con subvenciones agrarias, por ejemplo, que constituyen sólo el 25% de las que reciben los otros miembros, y la aplicación de severas presiones para la reducción de su producción agrícola. Además, su incorporación a la UE no supone, temporalmente (de 3 a 5 años, ampliables a 7 -y más-), la libre circulación de personas, aunque sí la haya para capitales, mercancías y servicios. En este sentido, las condiciones impuestas pueden considerarse como un nuevo peaje de su transición al capitalismo.

Estructuras económicas. Disciplina presupuestaria

Políticas de reestructuración y subvención del sector agrario en el marco de la UE.

Aunque sólo el 5% de la población de la UE se dedica al sector agrícola y ganadero, se destina el 40% del presupuesto a este sector. Los receptores de las ayudas son fundamentalmente grandes terratenientes –el 5% de propietarios y propietarias reciben el 50% de ayudas–, perjudicando la pequeña y mediana producción de la UE y, sobre todo, la de los países con los que la UE mantiene una relación basada en el neocolonialismo.

Banco Central Europeo (BCE)

Institución para el control de la política monetaria del UE con capacidad de control sobre las tareas del resto de bancos centrales y de otros factores estratégicos de la política económica de los países de la UE. Su pretendida independencia de otras instancias de la UE no es otra cosa que la expresión de su real carácter de clase.

Política económica

Frente a la idea de un capitalismo europeo más benigno que el de EEUU, es preciso constatar que estas políticas económicas son un conjunto de medidas económicas destinadas a hacer crecer la tasa de ganancia de los y las capitalistas de la UE y a aplicar las políticas neoliberales, que llevan al recorte de impuestos a los capitales, privatización, recorte de gastos sociales, precarización de condiciones laborales y recorte de derechos sociales y laborales.

Disciplina presupuestaria

Con criterios económicos severos, que en la mayoría de los casos no son respetados por los Estados “centrales” de la UE, pero que tienen como objetivo primordial ajustar los gastos públicos y aumentar la disciplina presupuestaria de los países que componen la Unión. En ese mismo orden de cosas se entiende otro de los criterios económicos clave de esta construcción capitalista de Europa: el respeto a la política de libre mercado y a la competitividad. En definitiva, el rigor presupuestario va en esa dirección, es decir, en hacer que los servicios públicos sean mediocres e ineficaces ante la opinión pública, por carentes de medios, y que, a causa de ello, se pueda facilitar el camino a la privatización de los mismos. En lo que respecta a los países del Este, esta política económica convergente está teniendo efectos sociales demoledores: paro, desprotección social, indigencia, salarios bajos, etc...

La estricta planificación de la economía que la UE necesita imponer rompe la falsa idea de que el “libre mercado” se autorregula. Además, sitúa al capitalismo ante la contradicción que supone aspirar a desorientar, dividir y fragmentar la clase obrera y, al mismo tiempo, regular el mercado eliminando fronteras e igualando los distintos mercados laborales –misma legislación, moneda única… - ayudando así, a largo plazo, a desarrollar la unidad de la clase obrera en Europa y a despejar el camino a luchas populares contra un enemigo común de clase e identificable.

El aparato policial, judicial y militar. La inmigración

Sus características dependen del apartado anterior. A una política económica de reducción del gasto social y de los salarios y de empobrecimiento de la clase obrera (es decir, de aumento de la tasa de explotación) corresponde un aumento del número de efectivos policiales, de sus prerrogativas, de su brutalidad, así como un aumento de la población encarcelada y del número de prisiones; y, a la vez, un ejército poderoso que discipline a la clase obrera de los Estados en los que operan las transnacionales europeas y a la clase obrera de los Estados miembros, como disuasión contra la revolución. No obstante, sigue habiendo una subordinación militar de los Estados de la UE con respecto a EEUU en el marco de la OTAN, sobre todo por parte de los Estados que han cedido más soberanía permitiendo la instalación de bases militares estadounidenses (a pesar de que en aquella organización también se está vislumbrando el conflicto de intereses entre las potencias imperialistas a la hora de actuar en terceros países, como fue el caso de Irak). El deseo convertido en artículo de la Constitución Europea de invertir en capacidades militares dejó impresa la intención de competir militarmente con los EEUU.

El aparato policial

Los inicios de la cooperación policial en la CE deben situarse a mediados de los años 70. Los ministros responsables de la policía de los Estados miembros acordaron, en 1975, la creación de un grupo llamado TREVI (abreviatura de Terrorismo, Radicalismo, Extremismo y Violencia Internacional).

En menos de 20 años, los poderes ejecutivos de la UE, reunidos en el Consejo de Ministros de Interior y Justicia, han logrado desarrollar un complejo de instituciones policiales. Este se compone de un número creciente de grupos de trabajo político-policiales y unidades operativas. A todo esto se añade la oficina central EUROPOL, con sus bases de archivos y su sistema de registro; el Sistema de Información de Schengen (SIS), con su central en Estrasburgo; el sistema de huellas digitales EURODAC y el mandato de arresto europeo. Se está creando también un cuerpo de policía de frontera común, así como una policía común para actuar en caso de manifestaciones y de cualquier conato revolucionario.

El sistema judicial

La creación de un pretendido “espacio de libertad, seguridad y justicia” se ha impuesto al cabo de los años a través de sucesivas modificaciones de los Tratados, introducidas por el Acta Única Europea, el Tratado de Maastricht y el de Ámsterdam. Se han creado, igualmente, programas para reunir a los profesionales de Derecho de los distintos Estados miembros. Así, el programa GROTIUS, para familiarizar a abogados y jueces con los sistemas judiciales de los restantes Estados de la UE. El programa FALCONE, para promover contactos entre jueces, fiscales, policías y aduaneros en el conjunto de la UE. La idea es la de aplicar una política penal común en un marco jurídico común. Se trata, obviamente, de aplicar el derecho burgués.

Estructura y gasto militar. La Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD)

La denominada “doctrina Solana” imita el modelo de EEUU tras el 11-S: guerra “preventiva” contra lo que el capitalismo internacional denomina “terrorismo”. Se fomentan las denominadas misiones “Petersber” o “humanitarias”. Se han realizado ya tres misiones: en Bosnia, Macedonia y el Congo.

Hay un claro interés en aumentar el gasto militar de los estados miembros. Y una clara voluntad en aumentar la capacidad militar de la UE: el sistema de localización espacial Galileo, en competencia con el GPS de EEUU, es un buen ejemplo.

La intención de crear a corto o medio plazo un ejército de la UE que respalde su moneda y sus empresas es clara, así como la intención de EEUU de obstaculizar en lo posible este intento.

Inmigración

La inmigración es una absoluta necesidad económica para los Estados de la UE. Dada, entre otros factores, la escasa natalidad existente en los Estados más enriquecidos de la UE, se les hace necesario importar mano de obra. Pero, como a las personas inmigrantes se les mantiene con menos derechos que a la clase obrera autóctona, o, incluso, sin ningún derecho, en el caso de los trabajadores y las trabajadoras sin papeles, esto sirve para presionar a la baja sobre los salarios y las condiciones laborales de toda la clase obrera. Se les obliga a estos trabajadores y a estas trabajadoras a poner en riesgo sus vidas para conseguir llegar a la UE, a aceptar peores condiciones laborales y una mayor explotación para, posteriormente, y de forma hipócrita, regularizar precariamente su situación como si se tratara de una concesión. Por otro lado, el racismo y la xenofobia son fomentados para, además de asegurar la existencia de mano de obra barata, romper la solidaridad de clase que debiera establecerse entre todos los trabajadores y todas las trabajadoras.

De esta manera, convierten tendenciosamente a la inmigración en un problema de orden público al que se da un tratamiento policial.

Medio ambiente

Todo se subordina al mercado y al beneficio a corto plazo. Tras una retórica de “desarrollo sostenible” se oculta una práctica que fomenta las grandes infraestructuras de transporte, un incumplimiento de los modestísimos objetivos de Kyoto, un modelo agrícola y ganadero productivista y contaminante, una política de manga ancha con respecto a los transgénicos, el uso del sello ecológico para la eliminación de la competencia de pequeñas y medianas producciones, etc. En definitiva, se le da un barniz verde que pretende neutralizar las críticas del movimiento ecologista más consecuente, encubriendo un modelo productivo despilfarrador y depredador.

Proceso de la constitución de la UE (que no europea)

El Tratado por el que se establece una Constitución para la Unión Europea es una pieza clave en la cohesión del bloque imperialista europeo. Avanza en la configuración de sus instituciones políticas decisorias (de carácter no representativo y no participativo), de sus ejes de estructuración económica (asentados en la intocable propiedad privada y en la competitividad), de su ensamblaje de aparatos policiales y judiciales (expertos en la implacable represión de toda disidencia real), de un ejército centralizado autónomo (imbuido de la doctrina de guerra preventiva allí donde el capital lo requiera) y de un conglomerado de servicios sociales regido por la lógica neoliberal.

Principales críticas a la constitución:

- Es un proyecto antidemocrático desde sus orígenes.

- Implica que el capitalismo neoliberal es elevado a rango de ley fundamental.

- Su consecuencia es la liquidación de los servicios sociales.

- Tiene un carácter patriarcal: no reconoce el divorcio ni el aborto, revaloriza el papel de la “familia” de tipo burguesa, patriarcal, monogámica y adultocéntrica, con el objetivo de recluir a las mujeres dentro del hogar como trabajadoras gratuitas, dada la intención de eliminar los servicios sociales; e institucionaliza el papel de las llamadas “iglesias”, a las que la UE “consultará”, con lo cual refuerza su papel oscurantista, anticientífico y machista.

- Con un lenguaje engañoso plantea una estrategia de sustanciales recortes en la formulación de los derechos sociales.

Para hacer posible todo lo anterior, fomenta el militarismo y el carácter policial del Estado burgués.

El amplio voto popular en contra del Tratado por el que se establece una Constitución para la Unión Europea en los referendos celebrados en Francia y Holanda ha supuesto un parón para la Constitución Europea y un triunfo para las fuerzas de izquierda que, no obstante, han sido incapaces de elaborar una alternativa anticapitalista que movilice a un porcentaje significativo de la población. El denominado “Movimiento de Resistencia Global”, en el cual trabajamos allí donde aún existe formalmente, ha sido capaz de conseguir grandes movilizaciones contra la Europa del Capital y la Guerra, como la realizada en Barcelona en el año 2002, durante la presidencia de la UE por parte del Estado Español; pero no se ha conseguido que esas grandes movilizaciones se tradujeran en un aumento de la conciencia de clase y de la organización anticapitalista. Por ello, la posibilidad de una alternativa anticapitalista en la que estén de acuerdo la mayoría de los grupos y que consiga que pasemos de la fase de mera resistencia y heterogeneidad a una fase de mayor acuerdo y capacidad de organización, que haga posible pasar a la ofensiva, parece lejana.

Por otro lado, los Foros Sociales Europeos, surgidos del ejemplo de los Foros Sociales Mundiales, y donde converge buena parte del llamado “movimiento antiglobalización”, constituyen reuniones hegemonizadas por personalidades y organizaciones reformistas y cuyo contenido anticapitalista es tan limitado que, por ejemplo, se niegan a rechazar la Constitución de la Unión Europea.

Los resultados obtenidos hasta el momento por el movimiento antiglobalización parecen más bien escasos. Desde su mismo nacimiento, el movimiento antiglobalización ha estado caracterizado por la presencia en su seno de sectores de la socialdemocracia y otros críticos conciliadores con el capitalismo, que, de una manera interesada, han utilizado el movimiento con el propósito de neutralizarlo como herramienta válida dee nfrentamiento real con el capitalismo. Ha sido capaz de molestar en ocasiones concretas a las burguesías dirigentes de la UE, pero, dada su heterogeneidad y su falta de vertebración, ha ido difuminándose, al menos en el Estado Español.

También ha habido importantes movilizaciones contra la guerra imperialista. Las movilizaciones de rechazo a la invasión de Iraq y a la manipulación mediática cometida por el gobierno del PP durante las elecciones generales de marzo de 2004 mostraron las virtudes y defectos de este tipo de movimientos: su composición tan heterogénea es capaz de convertirlo en representante de amplias capas de la sociedad en momentos muy concretos, pero su falta de coordinación y su discurso exclusivamente humanitario (“No a la guerra”) no ayudó a explicar el carácter imperialista de la guerra y a relacionarla con un modo de producción que necesita de ésta para intentar perpetuarse, por lo que perdió –o no se quiso aprovechar por parte de sus “cabezas visibles”– la oportunidad de elevar la conciencia anticapitalista y de clase entre las masas populares.

Competencia interimperialista

El imperialismo europeo pretende disputar el dominio económico fundamentalmente al imperialismo yanqui. El imperialismo europeo pretende hegemonizar en beneficio propio la economía mundial y, acuciado por su apremio de acumulación, ha de hacerlo con urgencia. Es una estrategia de gran riesgo, pero sectores importantes del capital europeo la consideran como la más adecuada. Para ello, es necesario disponer del monopolio del amplio mercado europeo. Mercado que hay que entender en toda su amplitud, tanto en lo referente al espacio geográfico como a sectores económicos regidos por el estado (servicios públicos, hoy “de interés social”: enseñanza, sanidad, pensiones, transportes, etc.) a los que pretenden liberalizar. Otro objetivo inseparable del anterior de la lucha de clase del capital va dirigido a disponer de fuerza de trabajo lo más homogénea posible para la máxima explotación; en consecuencia, la competencia salarial ha de dirimirse a escala internacional.

Uno de los ámbitos en los que se expresa la pugna entre los polos imperialistas es el monetario. La divisa europea, el euro, sigue disputando posiciones al dólar, divisa de EEUU, sin llegar a desbancarla (por el momento). El euro gana posiciones frente al dólar como divisa de reserva y de pago.

Otro de los ámbitos es la “guerra comercial” entre EEUU y la UE. Guerra que recientemente se ha expresado en la imposición de transgénicos con la tecnología “terminador” o en las disputas del acero.

La pugna entre la UE y EEUU también se ha manifestado en la postura de los estados de la UE con respecto a la invasión de Iraq por EEUU. Los estados que forman el núcleo duro de la UE (es decir, Francia y Alemania) han criticado la invasión o, al menos, no la han apoyado todo lo que EEUU habría querido. Los estados que forman la “quintacolumna” de EEUU en la UE, como son el Reino Unido y el Estado Español (mientras el PP ocupó su gobierno), apoyaron firmemente la invasión. Con la llegada del PSOE al gobierno las alianzas del Estado Español han cambiado (ejemplo de las pugnas entre fracciones de la burguesía) y se ha pasado a la alianza con las posiciones de Francia y Alemania, y, por ello, a un reforzamiento de la autonomía de la UE con respecto a EEUU, sin que esto suponga una ruptura con EEUU, por ahora. La retirada de tropas de Iraq por parte del Estado Español se ha compensado con el aumento de tropas en Afganistán y el envío de tropas a Haití.

Con posterioridad al final oficial (y en falso) de la guerra contra Iraq, los Estados europeos, anteriormente reticentes a la invasión, la han legalizado en las instancias correspondientes de la ONU.

Situación del Estado Español en la UE

La incorporación a la CEE fue vista como prioritaria por las fracciones dominantes del capitalismo español ya durante el franquismo. Esta incorporación se hizo, al precio de fuertes reconversiones, a principios de los años 80, que supusieron la destrucción de 2,3 millones de puestos de trabajo, tanto agrícolas como industriales, así como un enorme déficit comercial. Gran parte de la industria, la agricultura y la ganadería del Estado Español fue desmantelada, como parte de las condiciones de ingreso, para que no pudiera competir con los Estados que ya pertenecían a la CEE. Todos estos datos ponen de manifiesto que, para el Estado Español, incorporarse a la UE supuso asumir un elemento fundamental de entrega política y recorte de soberanía.

El peso “medio” del Estado Español dentro de la UE viene determinado por su población, su capacidad económica, su ejército, su capacidad diplomática y su relación con sus antiguas colonias, entre otros factores. El PIB per cápita del Estado Español dentro de la UE de 15 era de los tres más bajos, superando sólo a Portugal y Grecia. Esto le ha hecho recibir fondos estructurales y de cohesión, que van a ir siendo disminuidos con la ampliación del 2004.

Como se ha señalado más arriba, la llegada del PSOE al gobierno del Estado Español supone que la fracción de la burguesía española interesada en consolidar la UE desplaza del poder político a la fracción de la burguesía que prefería la alianza con EEUU, sin que esto suponga, por supuesto, que la primera desee romper a corto o medio plazo con EEUU.

Estructura de clases

La situación de la clase obrera dentro de la UE varía entre la de aquellos Estados capitalistas con vocación imperial que, necesitando paz social en su territorio, crearon un Estado social, que en los últimos años han ido recortándolo, y la de aquellos Estados dependientes que nunca consiguieron construir un Estado “del bienestar” digno de tal nombre, junto a los Estados exsocialistas, que han sufrido un desmantelamiento acelerado de sus conquistas sociales. En última instancia, a lo que se tiende en todos los Estados de la UE es a una igualación a la baja de las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora.

Frenar o, incluso, dar la vuelta a este proceso dependerá de la capacidad de lucha de la clase obrera, que necesitará coordinarse a nivel europeo para que sus luchas sean más eficaces, para trabajar por poner en pie un potente movimiento sindical de clase europeo.

Sin embargo, por el momento, es manifiesta la debilidad, tanto sindical como política, de la clase obrera, lo que hace que organizaciones como la Confederación Europea de Sindicatos (CES), principal organización sindical a nivel europeo, aparezcan en ocasiones en actitudes de alianza con el capital, como quedó claro con su apoyo a la Constitución Europea. A nivel político, la creación del PIE (Partido de la Izquierda Europea) supone un salto cualitativo en el proceso de integración y supeditación de algunos partidos comunistas a las estructuras de la Unión Europea. Mientras, el Partido Socialista Europeo colabora con el capitalismo. Por otro lado, las opciones revolucionarias, en concreto, las marxista-leninistas, tenemos, en general, poca capacidad de influencia, salvo las excepciones del KKE (Partido Comunista Griego), el Partido Comunista de Bohemia y Moravia (República Checa) y del PCP (Partido Comunista Portugués).

Es preciso que los partidos comunistas y obreros con puntos de vista cercanos basados en el marxismo-leninismo hagamos que la clase obrera de los países europeos (estén o no en la UE) escuchen la propuesta comunista. En coherencia, nuestro Partido propone avanzar en el fortalecimiento de la coordinación comunista que deslinde definitivamente el campo del comunismo y el campo de la rendición y la integración en el sistema burgués, representado hoy por el PIE y sus secciones nacionales.

El impulso y fortalecimiento de la coordinación comunista pasa necesariamente por la confrontación ideológica con las posiciones claudicantes que conducen al proletariado a la total pérdida de su independencia de clase y a la sustitución de las aspiraciones revolucionarias por el más burdo reformismo.

Nos encontramos aún en un momento de hegemonía ideológica burguesa que impregna a la mayor parte de la clase obrera y hace que ésta busque salidas individuales y no colectivas a sus problemas, que piense desde las premisas que desean los patronos y que se encuentre o bien ideológicamente integrada, votando a los partidos del capital, o bien desintegrada políticamente pero de forma funcional al sistema no votando ni movilizándose.

Hoy la clase obrera europea está sometida a una salvaje agresión por parte del capital: relocalización de empresas, despidos masivos, aumento de la duración de la jornada de trabajo y congelación, cuando no disminución, de los salarios. Ejemplo de ello es el aumento de jornada de trabajo semanal en cinco horas sin aumento de salario en Wolkswagen y otras empresas del sector, o el llamado “Contrato de Primer Empleo” francés.

Una oligarquía reducida es la que impulsa el proyecto con enorme violencia contra los derechos de las mayorías.

Un proceso de proletarización progresivo y la expulsión fuera del sistema, a la exclusión social, de los sectores más débiles son expresión de un capitalismo neoliberal que deja en la cuneta del sistema a una parte importante de la sociedad, con aumento de los índices de pobreza y otros indicadores de fracaso social.

El proceso de construcción europea, con la cesión de poderes por parte de los gobiernos nacionales, ha dado pie a la aparición también de partidos y posiciones políticas que podemos encuadrar dentro de la extrema derecha. Aprovechándose de las contradicciones inherentes a este proceso, tienen como bandera un marcado carácter nacionalista y xenófobo. En aquellos países donde, ante la falta de un referente claro de izquierdas (ya sea por su inexistencia o por su atomización), o motivado por una estrategia de la socialdemocracia, orientada a quebrar los partidos tradicionales de la derecha conservadora y católica, hemos visto su evolución de una situación marginal y totalmente minoritaria a un paulatino y continuado proceso de crecimiento, calando su mensaje populista.

Propuesta revolucionaria

La UE es un proyecto burgués e imperialista; la necesaria unión de la clase trabajadora a nivel europeo y a nivel mundial debe hacerse sobre bases distintas. Por ello, nuestra posición es la salida inmediata del Estado Español de la Unión Europea y la eliminación de esta institución, bajo la cual la integración europea tiene un carácter necesariamente reaccionario.

Los partidos comunistas europeos estamos obligados a avanzar en un proceso de unidad de acción y de articulación de una posición común frente al proyecto del imperialismo. Esta es una necesidad apremiante a la que el PCPE dará especial importancia en el próximo período.

Para lograr esta unión vemos necesario intentar una mayor vertebración del anticapitalismo, tanto organizativa como ideológica. No basta con incordiar a la burguesía, si afirmamos que “otro mundo es posible... (sólo si es socialista)”, hace falta crear las bases materiales, objetivas y subjetivas que lo hagan posible: es decir, hay que arrebatar el poder a la burguesía mediante la revolución.

La creación de un Frente Amplio por la Soberanía y la Cooperación de los Pueblos de Europa, que aglutine a los sectores antimonopolistas y antiimperialistas, es la propuesta organizativa para articular a un amplio espectro de organizaciones sociales y políticas para impulsar otro modelo de integración regional que abarque desde el Atlántico a los Urales.

Este modelo se ha de basar en una propuesta de carácter confederal, que reconozca el derecho de autodeterminación, en defensa de la gestión pública de los servicios básicos a la sociedad: sanidad, educación, cultura, etc., por la defensa de las estructuras productivas ante la voracidad de los monopolios. En política internacional la propuesta defiende un proceso de desarme generalizado, la resolución de los conflictos sobre bases democráticas y no militares, el fin del intercambio desigual y el respeto de la soberanía nacional y el derecho de cada pueblo a elegir su propio modelo político. Defendemos un proyecto antiimperialista, democrático avanzado y solidario, de igualdad efectiva y justicia social. Un proyecto orientado hacia el socialismo.

¿Por qué terminó el cese el fuego?

– Baburam Bhattarai
enero de 2006

El 2 de enero de 2006 se suspendió el cese el fuego unilateral declarado por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) el 3 de septiembre de 2005. El fin del cese el fuego, que se declaró en un principio por tres meses y se amplió un mes más, ha suscitado varias dudas acerca del propósito de la declaración del cese el fuego y por qué se suspendió; qué futuro tendrá el entendimiento de 12 puntos después del fin del cese el fuego; en qué dirección se desarrollará la situación política del país; etc.
El rey Gyanendra ha justificado (y seguirá justificando) la esencia de su actuar regresivo diciendo que la decisión de asumir el poder dictatorial indirectamente el 4 de octubre de 2003 y luego directamente el 11 de febrero de 2005 apuntó principalmente a exorcizar el fantasma del “terrorismo” maoísta. No es de extrañarse que el rey, con su historial de empresario, buscara sacar mucho provecho con el pretexto del “terrorismo” pues le encanta que muchos dictadores del mundo logran ocultar sus crímenes con la llamada campaña contra el terrorismo encabezada por los Estados Unidos desde el 11-S. Es desafortunado y una gran broma de la historia que los autores de la matanza de la familia real y el incidente del 11 de febrero se dicen el mesías contra el terrorismo. No obstante, a una gran parte de la actual población de las ciudades que, de un lado, no se ha repuesto totalmente del vil impacto de la guerra fría, y del otro, ha estado bajo los efectos de la cultura de televisor e Internet, le cuesta trabajo distinguir entre un luchador de libertad y un terrorista. Por eso, es esencial tomar iniciativas políticas y diplomáticas para desenmascarar la faz terrorista de la monarquía autocrática y el ejército real y poner en claro el carácter político democrático progresista con algunas insuficiencias y defectos prácticos de los revolucionarios maoístas. Éste era el principal propósito del cese el fuego declarado el 2 de septiembre, que se ha probado magistralmente durante los últimos cuatro meses, y ha llegado a ser ya histórico.
El siguiente propósito de importancia de la declaración del cese el fuego era buscar una salida política progresista y cumplir con el deseo popular de democracia y paz. Desde el principio de la guerra popular hace diez años, hemos explicado nuestra convicción de que la guerra no es un fin sino sólo un instrumento. Hemos explicado repetidamente que nuestro objetivo fundamental es la reestructuración progresiva del Estado con soluciones a los problemas del nacionalismo, democracia y bienestar del pueblo. Evidencian esta convicción las muy debatidas 40 demandas que planteamos en 1996 y la propuesta que presentamos durante las negociaciones de 2002 y 2003. Se han sintetizado esas demandas en tres puntos: una amplia conferencia política nacional, un gobierno interino y la elección de una asamblea constituyente. Al comienzo no se pudo satisfacer en Nepal estas demandas políticas básicas conocidas en la historia del mundo debido a la falta de previsión y competencia de los partidos políticos y después debido a la terquedad de la monarquía autocrática y su ejército mercenario. Por tanto, el país y la ciudadanía han tenido que cargar con grandes dificultades y sacrificios. Y es verdad que al parecer el crecimiento de tendencias y conductas no revolucionarias en el seno de las fuerzas revolucionarias, sobre todo en la última etapa de la lucha, han generado odio, indiferencia y desconfianza de la ciudadanía contra las fuerzas políticas. Eso ha afectado en cierto sentido a nuestro objetivo político e ideología. En esta situación era necesario tomar iniciativas concretas para una salida política progresista a fin de fortalecer la relación con el pueblo para que pudiéramos cumplir con su deseo de paz y democracia y a la vez no comprometer el declarado objetivo político e ideología. La declaración del cese el fuego del 3 de septiembre era una expresión concreta de eso y contribuyó a facilitar las labores políticas y diplomáticas acercando más la salida política por la democracia, la paz y el movimiento progresista en la forma del histórico entendimiento de 12 puntos. Como se sabe, no se ha ejecutado ese entendimiento y salida política progresista debido a la terquedad de los elementos autocráticos. No obstante, las iniciativas políticas y diplomáticas y las actividades de la ciudadanía en todo el país, que facilitó el cese el fuego de cuatro meses, han acercado la realización de la agenda de ponerle fin al gobierno autocrático y la salida política progresista.
Puede que esto suscite la siguiente duda: ¿Qué acerca más la citada salida política: continuar el cese el fuego o suspenderlo? Puede haber mucho debate al respecto. Algunas fuerzas internacionales han sostenido que se puede acercar la citada salida progresista ampliando el cese el fuego, si bien unilateralmente. Pero, según nuestro partido, ampliar más el cese el fuego unilateral no puede tener efectos positivos sino sólo nocivos para la democracia, la paz y el movimiento progresista. La situación sería distinta si el gobierno hubiera correspondido al cese el fuego y si el rey hubiera aceptado el entendimiento de 12 puntos. Como el cese el fuego era unilateral, el rey y las fuerzas a favor de la monarquía se opusieron a los 12 puntos, el ejército real llevó a cabo actividades agresivas en Rolpa y el resto del país, y se trató de legitimar al gobierno militar mediante las llamadas elecciones municipales. Por ende es claro que la ampliación del cese el fuego no beneficiaría al país ni al pueblo. Más bien, es claro que tal ampliación a la larga podría beneficiar al gobierno real autocrático. En tal situación nuestro partido decidió terminar el cese el fuego unilateral después de informar a todas las partes interesadas.
En este contexto todas las fuerzas democráticas deben prestar atención a algunos asuntos importantes. Primero, los sucesos después de 1950 y la serie de negociaciones y ceses el fuego realizados en diferentes momentos después del inicio de la guerra popular han dejado en claro que el actual ejército real jamás representaría la democracia mientras que siga al mando del rey y que tampoco aceptaría la demanda de la elección de una asamblea constituyente. Ésa es la principal raíz de las frecuentes traiciones del rey a los partidos parlamentarios y de los fracasos de nuestras anteriores negociaciones con el viejo régimen. Al ignorar este hecho probado de la historia, nadie podría ser más obtuso y deshonesto que alguien que siguiera teniendo la ilusión de que se puede establecer la “plena democracia” dejando intacta la actual forma elitista del ejército y continuando el control del rey sobre él. Salvo su mando absoluto sobre el ejército real, la terquedad y renuencia del rey a buscar una salida progresista no tiene ninguna causa salvo la de ignorar la presión de la comunidad internacional y la opinión popular en su contra durante el último cese el fuego. El significado directo y la conclusión es que el ejército real debe ser el principal blanco de todos los movimientos democráticos. No se vale en absoluto atacar a la monarquía y no al ejército. La reciente matanza de Nagarkot ya ha ilustrado el hecho de que no se puede establecer la paz y que no se puede proteger la vida y propiedad del pueblo mientras que exista el ejército real. Un reciente informe de la oficina del auditor general, que dice que no hay registro de 7.263 millones de rupias nepalesas del fondo de ayuda del ejército, da una pequeña pista al abismo de irregularidades financieras y corrupción en que ha caído el alto mando del ejército real. Quizás nadie sabe cuántos millones o miles de millones de rupias se han apropiado ilegalmente en compras de fusiles y municiones y en el destacamento de soldados en misiones de paz de la ONU. Para colmo, el ejército real jamás puede tener un carácter democrático mientras que los cortesanos Shah, Rana y Gorkhali estén al mando. En tales circunstancias todos los auténticos demócratas deberían sostener fuertemente que no se puede establecer la democracia ni el republicanismo democrático en el país a menos que se disuelva el ejército real y se forme un nuevo ejército nacional. No es posible una salida política progresista a menos que se tome conciencia de este hecho y se rompa la columna vertebral del ejército real, y nuestro partido ha sacado la conclusión de que para lograr este objetivo, no hay ninguna alternativa salvo suspender el cese el fuego.
El segundo asunto de importancia a tomar en cuenta es que no se puede concretar la salida política progresista basada en los 12 puntos mediante la presión del movimiento pacífico popular sobre el régimen dominado por el rey actual, su tristemente célebre hijo, el ejército autor de la masacre de Nagarkot y los antiguos Mandales (los esbirros pro-monárquicos) quienes hoy tienen posiciones de ministros y administradores. Como la ONU, las autoridades responsables de la Unión Europea y el senador estadounidense Patrick Leahy han expresado la preocupación acertada de que el ejército real continuara las medidas de represión intensa y derramamiento de sangre una vez que el movimiento popular pacífico alcance su apogeo, podemos decir que es una preocupación importante. En esta situación sería una equivocación sin justificación de la dirección política no hacer los preparativos necesarios para una fuerte resistencia contra la represión y baños de sangre del ejército real. Por eso, todos deberían reflexionar en serio sobre la necesidad histórica de un nuevo plan de acción que puede coordinar bien al movimiento pacífico y a la resistencia armada. En este contexto nuestro partido ha sacado la conclusión de que con la ampliación del cese el fuego, es importante garantizarle a la gente que ya está dispuesta a participar en el movimiento decisivo por alcanzar el republicanismo democrático, el derecho a defenderse contra la opresión armada.
Tercero, todas las fuerzas democráticas deben unirse para paralizar las tácticas del rey, tal como las elecciones de los llamados consejos municipales mientras que ignora los fuertes problemas nacionales. Como se representará el drama de las elecciones en los cuarteles del ejército real, no bastará un boicot común y corriente. Por eso, es necesario librar una resistencia armada del pueblo para echar por tierra el circo electoral que se celebrará en los cuarteles militares y nuestra decisión de suspender el cese el fuego se basa en el análisis de que la ampliación del cese el fuego sería suicida en tales circunstancias. Además, es el deber mínimo del Ejército Popular de Liberación luchar contra el terrorismo desatado por el ejército real contra el pueblo en todo el país, Rolpa incluida.
Dada esta situación general, la ampliación del cese el fuego sin una salida política sería una ayuda a la autocracia, error que ningún partido revolucionario puede darse el lujo de cometer. Nuestros amigos de otros países quienes nos piden ampliar el cese el fuego unilateral y tener optimismo de que el rey entienda, deben ver que, como un Nero moderno, el rey recorre países africanos y la región oriental al tiempo que urgen importantes decisiones políticas.
Sobre la dificultad de aplicar los 12 puntos después de suspender el cese el fuego, no vemos ninguna contradicción, pues el primer punto es el eje del entendimiento: “Se acordó dirigir los ataques contra la monarquía autocrática de forma independiente, ponerle fin y establecer la plena democracia intensificando el movimiento democrático en marcha en todo el país”. Es obvio que, hasta para las personas obtusas, el término “independiente” se refiere al ataque armado por la fuerza realizado en la guerra popular y el ataque no armado por las fuerzas participantes en el movimiento popular. Además, el entendimiento de 12 puntos no incluye ni puede incluir en ninguna sección estipulaciones de un cese el fuego obligatorio. Al contrario, es fácil ver que primero necesitamos destruir el poderío militar para acabar con la monarquía que se ha vuelto autocrático debido al apoyo que recibe del ejército. Por eso, nadie debe sacar la interpretación errónea de que se acabará el entendimiento de 12 puntos de la mano con la suspensión del cese el fuego, y las auténticas fuerzas democráticas deberían estar listas para contrarrestar las falsas ilusiones que el régimen real lucharía al máximo por propagar.
Las diferencias que existen entre los siete partidos políticos y los maoístas acerca de la forma de la lucha suscitarían algunas dificultades prácticas, incluso después de acordarse el programa mínimo común de democracia, paz y movimiento progresista. Puede que surjan problemas en la labor de coordinar la lucha armada basada en las aldeas y el movimiento popular basado en las ciudades. No obstante, todas las revoluciones triunfantes del mundo han ilustrado que no existe ninguna muralla china entre el campo y la ciudad ni entre movimientos armados y desarmados, y que tienen que transformarse el uno en el otro a ciertos momentos. Las debilidades de nuestros movimientos de 1950 y 1990 también ilustran que es necesario e inevitable coordinar el campo y la ciudad y los movimientos armados y no armados a fin de ponerle fin a la monarquía autocrática y establecer la plena democracia o republicanismo democrático. Es probable que ése sea el mayor reto ante las fuerzas democráticas en estos momentos, y los dirigentes de nuestros partidos políticos pasarán por la prueba de estas jornadas históricas.
Hay una fuerte probabilidad de que los próximos pocos meses sean el período más importante de la historia de Nepal. El rey más impopular de la historia de Nepal y el ejército real se preparan a luchar contra el poder del pueblo que apoya la democracia. Las recientes actividades del rey ilustran que no está dispuesto a ceder al pueblo, pero está dispuesto a arriesgar el trono. Sin duda cuesta entender la arrogancia y terquedad del rey que no cuenta con ningún apoyo visible de las potencias del mundo. Pero, a nuestro parecer, es como las huecas bravuconerías del terrateniente en quiebra de una aldea cuyos cálculos se basan en cifras falsas. Primero, puede que sueñe con comprar de nuevo a los dirigentes de los grandes partidos parlamentarios o de dividir a esos partidos. Segundo, puede que por fin se imagine recibir apoyo internacional contra los maoístas a nombre de combatir al “terrorismo”. Pero por su mentalidad feudal y regresiva el rey no ha captado que vive en 2006, no en 1961, y que los maoístas no son los comunistas mecánicos y ortodoxos del siglo 20 sino los revolucionarios dinámicos y creadores del siglo 21. Por eso, es seguro que pronto se levante una gran tempestad contra la monarquía. Ya se ha desarrollado un ambiente de republicanismo democrático en el país. Unos dirigentes que todavía pasan la cruda de la monarquía ceremonial tendrán que elegir entre escuchar a las voces de los cuadros de sus propios partidos y al pueblo, o esperar que la historia los deje a un lado. El rey ya ha elegido el camino desconociendo el entendimiento de 12 puntos. Ahora le toca a los siete partidos y a los maoístas elegir el camino. La declaración del fin del cese el fuego es el toque de clarín del mismo. ¡Que todos estén sobre aviso!
(Este artículo salió en el semanario Jana Astha.)

Sobre el imperialismo y la revolución proletaria

[Boletín ocasional del Partido Comunista de Nepal (Maoísta)]

No. 11, enero de 2006

Aunque no cambia la esencia de la clase capitalista, en el curso del desarrollo el imperialismo va adquiriendo nuevos contornos y formas. La principal particularidad del imperialismo de hoy es la explotación y opresión económica, política, cultural y militar de las grandes masas populares del mundo mediante un Estado globalizado. El mundo caracterizado por la ola de movimientos de liberación nacional, democráticos y socialistas tras la Segunda Guerra Mundial, de un lado, y, del otro lado, por la rivalidad entre los imperialistas durante la guerra fría, hoy está atrapado bajo la hegemonía única del imperialismo estadounidense.
Debido a la derrota de los Estados socialistas y de nueva democracia que se desarrollaron en el curso de la primera ola de la revolución proletaria mundial en la lucha por el poder contra el capitalismo burocrático de Estado, al establecimiento de la superioridad económica sin paralelo y principalmente a la superioridad militar del imperialismo estadounidense sobre los demás países imperialistas grandes, al control del capital financiero multinacional sobre el capital y economías nacionales de los países del tercer mundo y a la intensificación de intervención cultural mundial por medio del monopolio de la tecnología de la informática, etc., se ha fortalecido esta hegemonía.
Como consecuencia de esta forma de Estado globalizado del imperialismo estadounidense, se han debilitado en el mundo los valores, normas, métodos, reglas y estructuras desde la Segunda Guerra Mundial. Después del 11 de septiembre de 2001 [11-S], el imperialismo estadounidense declaró la guerra franca basada en la ideología con la ominosa advertencia “o están con nosotros o están en contra” a toda nación o grupo. A pesar de las protestas mundiales, es claro que esta advertencia se impone mediante la fascista intervención en Afganistán e Irak y la amenaza general contra cualquier movimiento político o país conforme a sus propios intereses nacionales o convicciones ideológicas fundamentales.
En esencia, esta forma fascista del imperialismo estadounidense se ha erigido sobre la base de una fuerte crisis ideológica. Al romper con varios valores burgueses vigentes hasta los años 1970 y al azuzar una ceguera religiosa fanática, los cabecillas imperialistas y sus secuaces intentan gobernar hoy. Su necesidad de gobernar con una ideología medieval ciega en un tiempo en que la ciencia ha adquirido un desarrollo general en el siglo 21 y la declaración de la llamada cruzada contra el llamado terrorismo por George Bush revelan claramente la profundidad de la crisis ideológica del imperialismo. Por esta razón histórica, el imperialismo ha chocado vilmente contra las aspiraciones progresistas y científicas de la humanidad de hoy.
Si bien se pregona esta nueva forma de imperialismo globalizado como una nueva era del progreso de la humanidad, los innumerables hechos, experiencias y prácticas prueban que no es sino una nueva forma, desnuda y vil, de colonización. Al intensificar el proceso de un puñado de capitalistas que se convierten en multimillonarios y los miles de millones de seres que han caído en la pobreza desde los años 1990, las estadísticas del Banco Mundo ponen en claro esta espantosa brecha entre rico y pobre. Hoy, el nivel de vida de 1,6 mil millones de personas ha caído cualitativamente desde los años 1990. A diario mueren 30 mil niños de enfermedades prevenibles. Más de 800 millones de personas padecen desnutrición y dos tercios de ellas jamás cumplirán los 40 años de edad. Ni hablar de la educación, pues 250 millones de niños del tercer mundo tienen que trabajar como niño-esclavos por apenas dos comidas al día. A diario, se obliga a decenas de miles de jóvenas a prostituirse. Cientos de millones de jóvenes sin trabajo recorren el mercado de trabajo globalizado como esclavos modernos en busca de sustento. Así, el nuevo orden mundial imperialista de privatización, liberalismo y globalización justifica la intensificación del proceso de freír a la gran mayoría de las masas del mundo en una sola cazuela de barro.
Otro aspecto importante que hay que reconocer es que el Estado globalizado del imperialismo estadounidense, que se ha desarrollado asentando bases militares en 140 países, ha hecho cualitativamente necesaria y posible la resistencia y rebelión en el mundo. Hoy, cualquier movimiento de liberación nacional, democrático o socialista no tendrá éxito en ningún país del mundo si no se desarrolla como parte inseparable de la resistencia de los pueblos del mundo. En ningún momento de la historia ha estado tan madura la situación objetiva en tantas partes como hoy para la aplicación práctica del gran principio proletario del internacionalismo. Las masas de los Estados Unidos de Norteamérica y aquellas de todos los continentes del mundo son víctimas de la misma clase de explotación, opresión y agresión imperialista globalizada. De la resistencia que se desarrolla en Irak, como un nuevo Vietnam, y Afganistán a los movimientos revolucionarios de Nepal, India, Perú, Turquía y las Filipinas, a las protestas y descontento de las masas populares de los Estados Unidos y Europa, el imperialismo estadounidense y sus agentes, los gobiernos lacayos, son el enemigo común de las masas de todas partes.
En el sur de Asia se intensifican los movimientos de liberación y democráticos revolucionarios contra las clases dominantes indias expansionistas que se han arrodillado ante el imperialismo estadounidense. En este contexto es importante señalar la formación de Partido Comunista de la India (Maoísta) mediante la unificación de dos importantes partidos que llevan años dirigiendo guerras populares. También es importante tomar en cuenta la agudización de la contradicción entre la monarquía autocrática feudal nepalesa y las clases dominantes indias. Los gobernantes capitalistas revisionistas chinos que han impulsado el crecimiento económico entregando su mercado al imperialismo estadounidense están expandiendo con astucia su influencia en el sur de Asia.
La citada situación objetiva evidencia la maduración del ambiente material en que se puede establecer un nuevo orden mundial socialista de los pueblos destruyendo completamente el orden mundial imperialista. No obstante, por crítica que sea la situación objetiva, el imperialismo no se derrumbará espontáneamente ni por su cuenta. Por ello, con una dirección científica ideológica, es imperativo luchar con conciencia y usar la fuerza. La historia ha probado el hecho científico de que no es posible tener tal dirección de ninguna otra clase, comunidad o ideología salvo la de la clase proletaria internacional y su ideología revolucionaria. Pero, en la presente situación de transición, en que se terminó la primera ola de la revolución proletaria mundial en el siglo 20 y una nueva ola se perfila en el horizonte, el movimiento proletario tiene el reto de desarrollar su ideología. El problema de la dirección del movimiento proletario mundial está vinculado indesligablemente a este reto.
Los revolucionarios internacionalistas del siglo 21 deben estar muy conscientes de que ya no bastan los análisis que hicieron Lenin y Mao acerca del imperialismo y varios conceptos que desarrollaron sobre esa base acerca de la estrategia proletaria. Tras la Segunda Guerra Mundial, la rivalidad entre los imperialistas y el análisis de Lenin acerca de la naturaleza de la guerra que continúa entre ellos para repartir y repartir de nuevo una parte del mundo y la estrategia proletaria construida sobre esa base; y después de la guerra fría, el análisis de la situación que Mao hizo acerca de los tres mundos (si bien sólo en un sentido táctico), en líneas generales ya no se aplican hoy. La situación del imperialismo estadounidense, que avanza como Estado globalizado, implica que ya no son suficientes los análisis de Lenin y Mao, al igual que el desarrollo del imperialismo en el tiempo de Lenin hizo que no fueran suficientes el análisis y estrategia de Marx, basados en su análisis del capitalismo, de que la revolución se diera primero y simultáneamente en los países desarrollados europeos. Éste es el principal deslinde para desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo [MLM] en el siglo 21 y para determinar la nueva estrategia proletaria. Sin prestar atención a este problema, no es posible abordar los retos de la revolución mundial de hoy.
No obstante, eso no quiere decir que ya no existe la contradicción entre las potencias imperialistas y las camarillas reaccionarias. Esta contradicción definitivamente existe y existirá, y el proletariado debe prestarle atención. Sin embargo, la contradicción que determina lo que pasa en el mundo de hoy no es ésta sino el imperialismo estadounidense, de un lado, y la lucha mundial en su contra, del otro. La necesidad de desarrollar el concepto de la confederación soviética del sur de Asia en el siglo 21 y el concepto de una confederación mundial y de emprender bajo su mando movimientos de liberación nacional, democráticos y socialistas de todos los países es muy urgente hoy.
Después de la muerte del camarada Mao y de la restauración del capitalismo en China, el movimiento comunista internacional, de un lado, principalmente cayó presa de diversas formas de revisionismo de derecha y, del otro, del dogmatismo mecánico, que alababa con palabras huecas cosas y experiencias del pasado. Aun hoy es necesario luchar contra estas tendencias en el movimiento comunista internacional e impulsar el desarrollo global del MLM. Es claro que sólo es posible desarrollarlo aplicando el arma científica del materialismo dialéctico. Es necesario captar que el materialismo dialéctico es un medio con que desarrollar constantemente la ideología proletaria contra el pluralismo burgués y el dogmato-revisionismo.
El Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), que se formó con el propósito de defender, aplicar y desarrollar los principios básicos del MLM, ha jugado un importante papel ideológico. Pero, es necesario emprender un extenso estudio, debate y lucha para que el MLM llegue a tener el papel de verdadera dirección de la revolución mundial y que se desarrolle al nivel de una nueva internacional comunista capaz de abordar los retos del siglo 21.
Al captar firmemente la realidad de que son mayores la necesidad, posibilidad e importancia del movimiento internacional en la situación específica del actual imperialismo mundial, nuestro glorioso partido, el PCN (Maoísta), como partido que ha dirigido con éxito diez años la guerra popular, tiene un gran deber de desarrollar la ideología y el movimiento comunista internacional. Al aceptar la realidad de que anteriormente el papel internacional de nuestro partido ha sido débil en comparación con la necesidad, hoy es necesario aumentar nuestra iniciativa en esa dirección. Al captar la realidad de que no se puede desligar el futuro de la revolución nepalesa del desarrollo del movimiento internacional, el partido debe desarrollar un plan concreto de trabajo.

La situación actual y nuestra tarea histórica

Presentado por el Presidente Prachanda y adoptado en la reunión del Comité Central del Partido Comunista de nepal(maoista) en mayo del 2003

Hoy en día, la gran Guerra Popular Nepalí está en una etapa específica de equilibrio estratégico y en la preparación para la ofensiva estratégica. Teóricamente esta fase es un paso muy complejo y delicado por sí mismo. En la era imperialista, siempre que la revolución popular en cualquier país alcanza esta etapa de desarrollo se produce obviamente el choque con el imperialismo mundial. El desarrollo de esta etapa sin duda brinda la posibilidad de comprender los nuevos desafíos y oportunidades de las respectivas revoluciones populares. Además de esto, particularmente en el mundo de hoy, cuando no existe ningún verdadero país socialista y el imperialismo americano está intentando situar al mundo entero bajo su dominio ejerciendo su tiranía abiertamente en nombre de la “globalización” y de la “liberalización”, de la “extensión de la civilización” y de la “guerra contra el terrorismo”, se torna obvio que la Guerra Popular Nepalí en esta fase de desarrollo y en su trayectoria de progreso futuro se convertirá en algo más complejo y por tanto más trascendental.

Junto con la resolución ideológica de la Segunda Conferencia Nacional del Partido y su proceso de aplicación, el progreso cualitativo en la evolución de la Guerra Popular comenzaba a hacerse patente. En el amanecer del siglo XXI, junto con el desarrollo cualitativo y cuantitativo de la Guerra Popular, las actividades internacionales del imperialismo, en particular el americano, comenzaban a intensificarse. Al hacer avanzar a las fuerzas fascistas feudales con la masacre del palacio, el imperialismo está intentando hincar sus uñas y dientes en Nepal, para lo que presta sin tapujos su ayuda social, económica y políticamente en contra de la Guerra Popular. Al darse cuenta de la importancia estratégica de la posición geopolítica de Nepal y de los efectos a largo plazo del desafío que supone la victoria de la Guerra Popular, los imperialistas han manifestado su estrategia de evitar la toma del poder por el Movimiento Maoísta Nepalí. El hecho de que el imperialismo americano esté imponiendo abiertamente una guerra de agresión a los países oprimidos y los pueblos que se oponen al imperialismo, en nombre de la llamada guerra contra el terrorismo después del episodio del 11 de septiembre, hace que observe ahora la suspensión de las hostilidades y el proceso de negociación en Nepal como parte de la misma estrategia y la presenta como una victoria, incluyendo al Movimiento Maoísta en el listado del terrorismo internacional, demostrándose, con todo esto, el nivel de progreso alcanzado por la Guerra Popular y poniéndose de manifiesto los desafíos.

A pesar de la abrumadora oposición de la opinión pública mundial, el imperialismo americano se presenta este escenario como una advertencia a todas las pequeñas y grandes fuerzas del mundo que se atreven a hablar de rebelión, para lo que pone como ejemplo de sus “éxitos” el eliminar a Irak y al pueblo iraquí por medio de la fuerza de la tecnología militar ultramoderna. En este contexto, es primordial desarrollar de la manera más seria la estrategia y la táctica del Partido, ahora que el viejo Estado y las principales fuerzas parlamentarias del país manifiestan un comportamiento nacionalista claudicante y el imperialismo intimida como ya hemos comentado.

Sobre la situación mundial

Todas las contradicciones básicas del mundo se han agudizado demostrando que las proclamas de los imperialistas sobre el “fin de la historia” y el “surgimiento del nuevo orden mundial” son un puro disparate. No sólo la contradicción principal en el mundo entre el imperialismo y las naciones oprimidas se ha vuelto explosiva, sino que las contradicciones inter-imperialistas también se han agudizado. Esta situación se ha desarrollado con un aumento del saqueo, la intervención y el terror del imperialismo de los EE.UU. enmarcados dentro de la estrategia de establecer una dominación indiscutible sobre el mundo entero tras la caída de la antigua Unión Soviética.

Proclamando la denominada prosperidad y civilización USA basada en la explotación, el robo y el pillaje de la mayoría de los recursos humanos y naturales de la tierra como modelo ideal del mundo, la pandilla de fortunas imperialistas de Bush ha esgrimido y ha practicado su privilegio de atacar a cualquier nación, organización, movimiento y pueblos que levanten su voz en contra de él. Se ha convertido en la tendencia principal del imperialismo para imponer la guerra a los pueblos en nombre de una u otra excusa para defender su economía del derrumbamiento, la cual está basada en la industria de guerra para la fabricación de armas de destrucción masiva que tienen el poder de destruir a la raza humana.

Desde la última década ha habido un retroceso profundo que afecta en general a la economía imperialista y a la economía americana en particular. El capital financiero tiene el domino sobre el capital industrial, y el capital financiero es a su vez controlado principalmente por los americanos a través de organizaciones como el “Banco Mundial” y el “Fondo Monetario Internacional”. El monopolio del capital financiero y su centralización ilimitada ha creado la distribución desigual del salario, el desarrollo desigual y el desempleo, y ha incrementado peligrosamente la brecha entre ricos y pobres. El desarrollo de la ciencia y de la tecnología y la concentración del capital están aumentando ilimitadamente la capacidad productiva de los grupos económicos imperialistas, pero la demanda y el mercado no sólo no se están extendiendo al mismo ritmo, sino que, de hecho, se encuentra cada vez más limitado, debido a la desigualdad en el desarrollo y la distribución. Debido a esta lógica inherente al sistema económico imperialista existe la obligación del enfrentamiento entre las facciones imperialistas por el dominio del mercado.

Hoy, el trasfondo de la guerra de Irak, que está indicando un gran punto de inflexión y de cambio en la situación mundial, lo está confirmando. Debido a que el dólar es el medio internacional de intercambio, los EE.UU. los están imprimiendo arbitrariamente para cubrir los más de quinientos mil millones de dólares de déficit comercial. Y si los europeos y otras fuerzas imperialistas que controlan casi la mitad del dinero americano empiezan a usar otro medio de intercambio en lugar del dólar, ciertamente dañará a la economía nacional americana, que se sostiene gracias a la obtención de crédito barato. Es esta situación la que está detrás de la quiebra de grandes compañías y bancos americanos. En la actualidad, el desarrollo creciente del euro está desafiando el futuro del dólar. En esta situación, Irak estaba comenzando a recibir dinero en euros por su petróleo desde el año 2000. Venezuela había estado haciendo lo mismo desde el principio. Muchos países imperialistas estaban convirtiendo lentamente su depósito de intercambio internacional de dólares a euros. Muchos países estrechamente aliados de los Estados Unidos empezaron a manifestar interés en reservar sus limitados depósitos de intercambio internacional en euros. Además de esto, durante los últimos siete años, los países productores de petróleo empezaron a abstenerse de invitar a las compañías americanas a desarrollar los recursos del petróleo. Bajo esta situación, si el euro conquista el gran mercado mundial del petróleo y el dólar se queda atrás (de lo cual empezaba a verse una indicación clara) entonces se dañaría la economía americana y podrían estar seguros de que su hegemonía en el mundo tocaría a su fin. Así, objetivamente antes incluso del suceso del 11 de septiembre ya había surgido un gran peligro para la dominación económica americana. Con esta situación es sin embargo natural que ocurra un enfrentamiento entre los países miembros de la OTAN como una manifestación de la contradicción entre el exceso de producción y las limitaciones del mercado. Entonces, el imperialismo americano no vio ninguna otra alternativa que la de emprender la guerra con el gran poderío militar que le ha proporcionado su estatus de superpotencia, para así salvaguardar su hegemonía económica.

Es en este escenario en el que tuvo lugar el incidente del 11 de septiembre. Este suceso, de hecho, se transformó en una enorme justificación de la crisis para que así el imperialismo americano desatase la guerra. La pandilla de Bush del negocio petrolífero, que estaba buscando una pobre excusa para emprender una guerra, ha declarado ahora la guerra prolongada con el pretexto de la denominada guerra contra el terrorismo en base a su enorme poderío militar para así establecer la hegemonía económica y militar unipolar.

Aunque el verdadero objetivo era capturar el petróleo para rechazar a sus oponentes y afianzar el control sobre la economía mundial, tácticamente le dio el nombre de guerra contra el terrorismo y empezó atacando a Afganistán. Cuando esta tendencia condujo a iniciar la guerra de las tropas americanas y británicas contra la nación soberana de Irak poseedora de los segundos depósitos petrolíferos más grandes del mundo, con el pretexto de destruir las armas químicas y biológicas de destrucción masiva cuya posesión nunca fue demostrada, comenzaron entonces a aparecer grandes sacudidas y cambios en la situación mundial, los cuales continúan aún hoy.

En el curso de la fase preparatoria de la guerra, principalmente en Europa, América y el mundo entero incluido, empezaron a desarrollarse oleadas sin precedentes del movimiento popular. Las gigantescas manifestaciones contra la guerra dirigidas al corazón de los países imperialistas, denunciando la guerra como “crimen contra la humanidad” comparando a Bush y Blair con el “Hitler del siglo XXI”, han creado una condición objetiva revolucionaria para la nueva ola de la revolución mundial. Aunque la unidad contra la guerra y las iniciativas populares tomadas por todo el mundo, incluso en Europa y América, no pudieron detener inmediatamente la guerra contra Irak, sin embargo creó una base fuerte para el poder popular alternativo y la futura resistencia contra el imperialismo. Esta guerra que se emprendió a pesar de la vehemente protesta de decenas de millones de personas alrededor del mundo, ha mostrado de hecho la máscara de democracia con que se cubren los imperialistas. Su verdadero carácter militar fascista ha quedado expuesto un vez más ante el mundo entero. Esta situación mundial, que se desarrolló en el transcurso de la guerra en Irak, presenta un aspecto muy positivo.

La guerra de Irak, no sólo ha hecho aflorar las contradicciones entre los países imperialistas sino que también las ha intensificado en una magnitud elevada. Se reunieron abiertamente Francia, Alemania y Rusia para oponerse a la política de guerra de los Estados Unidos y Gran Bretaña. La amenaza de Francia de usar el veto en contra de la guerra en las Naciones Unidas y la declaración de que la “hegemonía mundial unipolar americana no es tolerable”, explican el nivel de contradicciones que existen entre los países imperialistas. Esta claro que este tipo de resistencia alcanzó tal nivel, primeramente debido al propio interés económico de unos y seguidamente debido a la presión popular ejercida en las calles. Pero, estos países imperialistas saben muy bien que América es la única fuerza que puede salvar hoy al sistema mundial imperialista y de ahí que en su oposición uno fácilmente puede olfatear la tendencia a aaliarse con América y satisfacerla. Estos países, mientras defendían a la ONU y se oponían a la guerra no sólo no emprendieron ningún paso específico para detenerla, sino que contribuyeron a la guerra indirectamente y en su propaganda manifestaron claramente que América no debía perder. Ocurra lo que ocurra, hay un aumento de la competencia entre las fuerzas imperialistas por el petróleo y el mercado, y la guerra de Irak ha intensificado y ahondado aún más esa contradicción. Este desarrollo en la situación mundial es otro cambio importante.

Esos gobernantes reaccionarios del tercer mundo que están compitiendo entre sí para ganar la bendición americana apoyando el dominio monopolista de América sobre el mundo después del fin de la guerra fría están comprendiendo ahora que su posición se ha debilitado debido a las experiencias de la última década. En la actualidad, todos los gobernantes reaccionarios del tercer mundo están por un lado enfrentándose a la furia creciente y a la resistencia popular, y por otro están bajo la doble presión y la amenaza del imperialismo mundial, viéndose así apretados por ambos lados. A pesar de la desaprobación de las Naciones Unidas, la fuerte oposición popular ejercida y las innumerables manifestaciones y las demandas hechas por la mayoría de los gobernantes del tercer mundo, se produjo el horrible ataque a un país soberano, Irak, por los imperialistas americanos y británicos que ha despertado y ha reavivado al casi olvidado movimiento de no-alineación. Es debido a este movimiento que los gobernantes del tercer mundo se han compelido para oponerse a esta guerra. Pero, debido a su propia naturaleza reaccionaria, no pueden tomar cualquier posición de fuerza contra el imperialismo y no existe ninguna posibilidad de que así sea. Mientras muchos gobernantes fascistas del tercer mundo se codean abierta y desnudamente con el imperialismo para prolongar su vida y existencia, otros están buscando un camino intermedio de compromiso con una mentalidad aterrorizada. Sea como sea, el mismo hecho de que las contradicciones ínter-imperialistas se están agudizando y en la misma proporción el movimiento de no-alineación se reaviva, indica un cambio en la situación mundial.

El proclamado éxito militar en la guerra de Irak ha aumentado más aún la arrogancia del imperialismo americano para mantener su hegemonía sobre el mundo. Han difundido orgullosamente el llamado “éxito” como una advertencia contra esas grandes y pequeñas fuerzas del mundo que se atreven a levantar su voz contra América. Están centrando su amenaza ahora en Siria, Irán y otros países con la estrategia de controlar el mundo entero a través de su dominio sobre el petróleo, instalando gobiernos títeres en los países árabes que están deseosos de arrodillarse ante ellos.

El imperialismo americano, que ha estado fortaleciendo su dominio militar en Afganistán y en Pakistán, está ahora llevando a cabo la estrategia de apretar su lazo en el sur de Asia. Debido a la naturaleza capitulacionista de los actuales gobiernos reaccionarios de esta región, están teniendo éxito con esta estrategia. El imperialismo americano que ha estado jugando al juego del gato y el ratón entre los gobernantes indios y paquistaníes usando como arma el conflicto de Cachemira, está ahora concentrando su atención en contener el gran movimiento democrático popular nepalí que ha estado obteniendo un éxito tras otro gracias a la Guerra Popular. Debido a que están comprendiendo las consecuencias que tiene para el siglo XXI, observando de frente al movimiento desde un punto de vista ideológico y la posición geoestratégica de Nepal (situado entre la inmensa China y la India), y evaluando el posible éxito del movimiento Maoísta como una chispa de la nueva revolución mundial contra el imperialismo que podría provocar el incendio en el campo del imperialismo mundial, han estado intensificando sus actividades intervencionistas en los últimos tres años en Nepal. Para sostener los elementos autocráticos feudales más reaccionarios, han estado aumentando la ayuda estratégica, económica y material contra la Guerra Popular. La firma del llamado acuerdo contra el terrorismo por un periodo de cinco años entre el imperialismo americano y el viejo Estado de Nepal, mientras las negociaciones formales perseguía alcanzar el cese de las hostilidades, y la reciente inscripción del movimiento Maoísta nepalí entre los terroristas, indica la gravedad de la presente situación. Incluso este breve análisis de la actual situación mundial aclara ampliamente que, a pesar de los altos y bajos en la historia, los rasgos básicos del imperialismo y las razones de Bush para emprender la guerra permanecen las mismas, y demuestra que el análisis del camarada Lenin es científico y pertinente también para hoy. Para las masas del mundo, no hay ninguna otra alternativa que la resistencia a la guerra a través de la revolución. La caliente situación de la guerra de Irak está preparando la base objetiva que traerá la ola de la revolución mundial en el siglo XXI. Un deber histórico se ha situado sobre los hombros del proletariado internacional, el de prepararse audazmente para emprender la dirección de la revolución mundial basada en los principios fundamentales del Marxismo-Leninismo-Maoismo (MLM) en el siglo XXI. No puede haber ninguna otra estrategia militar que la Guerra Popular para aplastar al imperialismo.

La situación mundial y la revolución nepalí
El desarrollo sin precedentes de la tecnología de la comunicación ha hecho al mundo de hoy increíblemente pequeño. Debido al desarrollo de la era del imperialismo y de la revolución proletaria, la favorable y desfavorable situación internacional estará jugando un papel estratégico determinando el éxito de la revolución democrática concreta de cualquier país. Por encima de ello, el desarrollo de la ciencia y de la tecnología en el siglo XXI ha reforzado cualitativamente la importancia de la situación internacional determinando el éxito de la revolución en cualquier país. En las condiciones de hoy, cualquier alto y bajo en la revolución de cualquier país está relacionado con los altos y bajo que ocurren en la situación mundial. El desarrollo de la revolución en los últimos siete años explica esta realidad ampliamente.

Si el imperialismo mundial, el imperialismo particularmente americano en el contexto de hoy, no hubiera ayudado directamente al viejo Estado, la revolución nepalí habría avanzado más con relativa facilidad y algo diferentemente gracias a la utilización del pensamiento, la estrategia y las tácticas aprobadas en la histórica Segunda Conferencia Nacional del Partido. La revolución nepalí se ha visto afectada por las actividades del imperialismo americano, como el haber atraído a los más brutales elementos feudales y fascistas mediante la infame masacre de palacio y atrapando a la Guerra Popular nepalí intensificando sus actividades intervensionistas en Nepal con la declaración de la llamada guerra contra el terrorismo después de los sucesos del 11 de septiembre. Nosotros podemos claramente y por experiencia decir que, si el viejo Estado feudal y su ejército real no hubiesen tenido relación directa con consejeros del ejercito americano en la planificación, la construcción, el entrenamiento y la dirección posterior al periodo de “emergencia” y no hubiese recibido la ayuda financiera y militar de las fuerzas reaccionarias extranjeras incluida América, el viejo y podrido Estado feudal de Nepal no hubiese tenido ninguna oportunidad de sobrevivir hasta hoy frente a la Guerra Popular. El mismo hecho de que pudo derrotar al Estado feudal en varios frentes a pesar del desencadenamiento de feroces atrocidades militares y del terror con la ayuda y la dirección directa del imperialismo y que pudo desarrollar la Guerra Popular hasta el equilibrio estratégico, demuestra la gran victoria de la línea política y militar del Partido.

Avanzar “provocando una poderosa contrarrevolución” y “creando una situación inusualmente compleja” es la ley de la revolución según el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. La ley del desarrollo de la revolución nepalí no puede encontrarse fuera de esta ley. No hay ninguna duda de que las fuerzas imperialistas están ahora preparándose para un ataque aún más virulento al igual que la Guerra Popular nepalí está preparándose para la ofensiva estratégica desde su actual posición de equilibrio estratégico. Las completas oportunidades y desafíos de la revolución nepalí son manifestaciones de esa condición objetiva. Desde el punto de vista ideológico y estratégico, Mao ha dicho correctamente que el imperialismo realmente es un tigre de papel. Pero, desde el punto de vista inmediato y táctico es también un tigre real que devora a los seres humanos. Hasta la guerra de Irak, el imperialismo está mostrándose como ambos, el tigre de papel y el tigre real. Se muestra como tigre de papel desde el punto de vista estratégico porque el imperialismo generó odio, resistencia y enojo en su contra en la guerra de Irak. Pero tácticamente está bebiendo la sangre del pueblo de Afganistán y de Irak y está rugiendo a las masas del mundo mostrando sus colmillos ensangrentados. La guerra de Irak ha hecho verdaderamente madura la situación revolucionaria para todo el mundo. No hay en la actualidad, sin embargo, ninguna ola revolucionaria dirigida por el proletariado. Pero en Nepal, el desarrollo de la revolución ha alcanzado una fase muy delicada de preparación para la ofensiva estratégica. Es esencial entender que la serie de pasos tácticos emprendida por el Partido como el cese de las hostilidades, la negociación, la línea política exterior, etc... está basada en esta estratégicamente favorable y tácticamente desfavorable situación mundial y en la condición de equilibrio estratégico dentro del país.

En el contexto presente, cuando junto con la restauración del capitalismo en China no existe ningún otro Estado socialista, cuando, a pesar de que la condición objetiva se vuelve actualmente favorable, no hay ningún fuerte avance en cualquier movimiento revolucionario bajo la dirección del proletariado, y cuando el imperialismo mundial está asaltando por todas partes a los pueblos como un tigre herido, ¿es posible para un pequeño país, con una exigencia geopolítica específica como Nepal, obtener la victoria hasta el punto de conquistar el Estado central por medio de la revolución? Esta es la pregunta más importante que se le presenta al Partido hoy. La respuesta a esta pregunta sólo puede encontrarse en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y de esto depende el futuro de la revolución nepalí.

La correcta o errónea ideología y línea política son las que lo determinan todo. Merece la pena recordar el inicio histórico de la Guerra Popular emprendida por el Partido cuando el imperialismo occidental estaba celebrando la victoria ideológica y física después del fin de la guerra fría, e incluso la Guerra Popular en Perú que se había encontrado con un retroceso serio en una situación internacional muy desfavorable. Todas las fuerzas reaccionarias y revisionistas de derecha, dentro y fuera del país, predecían que la iniciación de la Guerra Popular sería una “desviación extremista” desprovista de condición objetiva y que se quebraría a los pocos meses. Pero la Guerra Popular ha desarrollado una situación que desafía desde hace siete años tales afirmaciones y previsiones. Está bastante claro que detrás de este desarrollo rápido está el correcto pensamiento, línea, plan y programa del Partido. Hoy el desafío ante nosotros por llevar a la Guerra Popular hasta la victoria, mientras enfrenta a la actual intervención imperialista y al capitulacionismo nacional, reside esencialmente en el desafío de desarrollar la línea ideológica y política. Si el Partido, basado en el análisis concreto de la situación concreta, fracasa en el desarrollo de la línea ideológica y política para hacer frente a la nueva situación y cae victima del dogmatismo o del pragmatismo, entonces será imposible para la revolución lograr la victoria. Es importante aquí discutir los tres tipos de desviaciones que pueden provenir de la actual situación mundial del movimiento revolucionario.

Es indispensable para el Partido tener claro que hoy día para el movimiento revolucionario el primer y principal peligro es la desviación capitulacionista de derecha que sobreestima la fuerza del enemigo e infravalora la fuerza del pueblo. Este tipo de desviación puede manifestarse en formas diferentes, como contemplar el cese de las hostilidades como una forma de absolutización del proceso de paz para ver la negociación como un proceso de compromiso a toda costa en lugar de tomarlo como otro frente para luchar contra el enemigo; mostrar el desinterés en la esencial y dura tarea de consolidar al ejército popular y movilizar a las masas y ser involucrado en los compromisos diplomáticos con las diferentes facciones del enemigo y estar indebidamente esperanzado por tales contactos; estar dispuesto a cambiar el objetivo estratégico del Partido en el nombre de la aplicación de tácticas creativas para adaptarse a la situación mundial y hacer frente a su presión, para estar satisfecho con el ciclo repetitivo del statu quo en lugar de desarrollar el pensamiento y la dirección; considerar la interrupción del cese de las hostilidades para el progreso de la revolución como un acto autodestructivo; etc...

Además de esta desviación, se puede observar otra forma de aventurerismo izquierdista, que infravalora la fuerza del enemigo y sobreestima la fuerza del pueblo. Se manifiesta al ver el cese de hostilidades y las negociaciones como irrelevantes e innecesarias; rechaza, bajo la excusa de ajustarse al objetivo estratégico, la necesidad de realizar maniobras tácticas para afrontar las complejidades arrojadas por el desarrollo de la revolución; considera oportunismo el reconocimiento y el uso de las contradicciones presentes en el enemigo; sufre de pensamiento unidireccional, que considera que la revolución debe concluirse sobre una línea recta; interpreta el pensamiento, la línea, el plan y el programa sintetizados anteriormente como completos, en vez de esforzarse por desarrollarlos de manera continua, etc...

Frente a las dos desviaciones contradictorias anteriores, puede verse otra desviación en la forma de vacilación y evasiva. Este tipo de desviación impide a uno mismo tomar cualquier posición firme frente a los derechistas, izquierdistas y de las líneas revolucionarias. Finalmente la evasiva se transforma en su destino. Contra estas desviaciones el Partido defiende la lucha ideológica continua en base al MLM y el Camino Prachanda. Este considera necesario levantar a un nivel elevado el pensamiento establecido por el Partido basado en la firmeza estratégica y la flexibilidad táctica según los requisitos de la nueva situación.

Según demanda la nueva situación, considerando la necesidad de elevarlo desarrollándolo más, el Partido estableció el pensamiento basándolo en la firmeza estratégica y la flexibilidad táctica. La victoria de la Guerra Popular Nepalí ni es imposible como indica el pensamiento capitulacionista derechista ni es tan rectilíneo y simple como indica el pensamiento aventurerista izquierdista.

Después de la guerra de Afganistán y principalmente de la de Irak, es cierto que los ojos del imperialismo mundial junto con el de la opinión publica mundial contra la guerra (incluyendo a los comunistas revolucionarios) están centrados intensamente en Nepal, y en los próximos días esto requerirá todo el máximo interés. Después de la guerra de Irak ha quedado claro que ni los gobernantes u organizaciones fundamentalistas religiosos ni los gobernantes fascistas y reaccionarios de los países del tercer mundo pueden realmente resistirse a las intervenciones militares imperialistas. Nosotros debemos tener claro las tres razones que están detrás de ello. Primero, esos gobernantes reaccionarios están alienados de sus propios pueblos, y, como resultado, fracasan en organizar la energía ilimitada de las iniciativas activas de los pueblos en la guerra de resistencia. Segundo, estos gobernantes usan las mismas tácticas de guerra que las usadas por los imperialistas, en las que el poderoso imperialismo es mil veces más fuerte; como resultado estos gobernantes o grupos religiosos fundamentalistas del tercer mundo no pueden sostener la guerra por mucho tiempo. Tercero, incluso mientras están resistiéndose contra la guerra imperialista es imposible para la opinión pública mundial permanecer por completo y en continuo apoyo de tales gobernantes reaccionarios o grupos religiosos fundamentalistas. Es obvio que en el contexto de la Guerra Popular Nepalí una situación como ésta será fundamentalmente diferente. La guerra contra el imperialismo sólo puede tener éxito a través de la técnica de la Guerra Popular; éste es un hecho irrefutable basado en la ideología fundamental del MLM y en la experiencia histórica. En el contexto de hoy, cuando la opinión pública mundial está contra el imperialismo, hay una probabilidad creciente de que la revolución nepalí esté creando una nueva ola de la revolución mundial y esté jugando un papel de importancia histórica global. Si la Guerra Popular Nepalí sufre un contratiempo debido al liquidacionismo derechista y el aventurerismo izquierdista o debido a alguna otra razón, entonces jugará un gran papel negativo para el avance de la revolución mundial. Debido a nuestra impresionante campaña victoriosa de los últimos siete años y a la presente fase de equilibrio estratégico, los enemigos imperialistas se ven obligados a inventar una nueva estrategia una y otra vez. Basándose en las experiencias de Indonesia, Chile, Vietnam, Nicaragua y en el último periodo, Perú, el imperialismo está intentando desarrollar estrategias abiertas y ocultas para aplastar la Guerra Popular Nepalí. Entre estas, la opción que más se baraja es la de preparar un duro golpe militar en base al establecimiento del cargo de terrorismo. Bajo tal situación, el desarrollo futuro de la Guerra Popular no va a ser ciertamente llano y simple. Sin embargo, si se progresa en base a la estrategia y la táctica correctas movilizando a la opinión mundial y agotando al imperialismo, hay una gran posibilidad de llevar la revolución hasta la victoria. Ciertamente, para esto el Partido tendrá que pasar por muchos cambios en las tácticas, y por giros y altos y bajos. Aquí, la cuestión principal reside en permanecer firme en el compromiso estratégico de no permitir que la bandera revolucionaria sucumba en el siglo XXI. Es indispensable establecer la estrategia de la Guerra Popular como un contrario y polo alternativo al imperialismo americano y progresar hacia delante a través de avances y retrocesos, y movimientos a derecha e izquierda, basándose en el análisis concreto de la situación concreta. En este contexto el Partido necesita prestar una atención especial a los siguientes puntos.

Es importante enfatizar el establecimiento de relaciones relación entre el proletariado mundial y el Partido lo más concreta y ampliamente. En el mundo de hoy, cuando es imposible lograr la victoria sin el esfuerzo colectivo del proletariado internacional en la guerra contra el imperialismo, se vuelve totalmente más importante comenzar el contacto dinámico entre los diferentes proletarios revolucionarios del mundo y motivarlos para la lucha a través del MRI. El Partido debe dar prioridad primero al trabajo de organizar y movilizar para la lucha bajo el esfuerzo colectivo del proletariado internacional. La cuestión de la unión de la revolución nepalí con la opinión mundial creciente contra el imperialismo es una cuestión de gran importancia. Ciertamente, las actividades del Partido han preparado hasta ahora una buena base ideológica y política para unir a la revolución nepalí con la opinión mundial antiimperialista. Con una colectiva y planificada iniciativa del Partido y del proletariado internacional esta relación debe hacerse más activa, organizada y orientada en la lucha.

Junto con los esfuerzos de progresión de las dos relaciones principales anteriores, es importante llevar los esfuerzos más allá para utilizar las distintas fuerzas imperialistas y reaccionarias que tienen contradicciones con el imperialismo americano. Es importante resaltar que la capacidad del Partido de utilizar las contradicciones interimperialistas e interreaccionarias aumentará en proporción gradual a la consolidación de la relación entre el proletariado y la opinión mundial antiimperilalista.

Sólo así podemos cumplir nuestro papel histórico de servir a la revolución mundial y continuar la revolución nepalí.

La actual situación interna
La actual situación política del país está pasando por el periodo de crisis de transición. Nuestro Partido, con gran seriedad, responsabilidad y flexibilidad, ha estado intentando avanzar visualizando la solución a través de los medios pacíficos declarando el cese de hostilidades y buscando la negociación basada en la situación específica del equilibrio estratégico en la guerra civil, la aspiración por la paz del pueblo, y aumentando la intervención extranjera. Aunque los centros de poder internacionales y sus títeres de Nepal dieron formalmente la bienvenida al cese de hostilidades y a la negociación, en realidad empezaron también a conspirar contra él en cuanto el cese de hostilidades fue declarado. Sucesos tales como la represión, los arrestos y asesinatos permitidos libremente por el viejo Estado y su ejercito, la campaña para la consolidación militar y la propaganda deliberada hechas por varias camarillas reaccionarias parlamentarias de que había un pacto secreto entre los maoístas y el palacio, todo ello muestra tales conspiraciones. Desde el mismo principio, nuestro partido ha estado mostrando todas estas conspiraciones y ha estado presionando para lograr un éxito en el cese de hostilidades y en la negociación siguiendo las aspiraciones del pueblo. En este contexto se expresaron no sólo nuestra sinceridad, seriedad y conducta responsables en la preparación de nuestro equipo de negociación y en las discusiones e interacciones que nosotros manteníamos audaz y abiertamente con las diferentes fuerzas políticas, intelectuales, periodistas y el pueblo en general sino también a través de nuestra valiente y abierta presentación de la agenda y nuestra firme posición en ella en el momento de las negociaciones formales con el gobierno.

Pero cuanto más quedaba claro que no sólo el campo sino también las masas de la clase media urbana estaban viéndose claramente atraídas hacia nuestras acciones políticas y nuestro compromiso por una solución política pacífica, más se vio claramente que las conspiraciones de los imperialistas extranjeros y sus títeres de Nepal empezaron a aumentar en la misma proporción. Los incidentes como la conclusión del acuerdo quinquenal contra el llamado terrorismo entre el imperialismo americano y el viejo Estado indicando el límite de la negociación formal; la declaración pública del suministro del equivalente en logística de guerra de Rs 300 crore por el jefe militar indio en nombre de la “lucha contra el terrorismo” al viejo Estado; en el último periodo, el anuncio abierto de la inclusión del movimiento maoísta en la lista del terrorismo internacional por el Departamento de Estado americano; las amenazas abiertas dadas por el embajador americano en Nepal, las actividades y declaraciones abiertas emitidas por el ejército real y la propaganda engañosa hecha por los principales grupos parlamentarios, etc..., todo ello viene a demostrar los hechos anteriores.

Desde el cese de hostilidades hasta la actualidad, el desarrollo político, ha demostrado que nuestra agenda mínima y consensuada que busca proporcionar la perspectiva de una solución política a través de una conferencia de mesa redonda, un gobierno interino y una asamblea constitutiva ha sido rechazada no sólo por la pandilla del palacio que sueña con una monarquía autocrática, sino también por los principales grupos parlamentarios que pregonan la melodía de la democracia parlamentaria. Objetivamente, con este rechazo están demostrando que no buscan la paz en el sentido real ni quieren realmente una solución política en el país. En la forma puede parecer como un forcejeo triangular que involucra monarquía, fuerzas parlamentarias y fuerzas reaccionarias, pero en realidad y si uno observa desde un punto de vista de clase, salta a la vista que el forcejeo involucra sólo a dos fuerzas (las reaccionarias y las fuerzas democráticas). Se ha demostrado prácticamente que las diferencias entre los grupos monárquicos y parlamentarios autocráticos no se deben más que a la diferencia de poder dentro del viejo Estado. Muchísimas veces y de nuevo ha sido demostrado en Nepal que la monarquía en nombre del nacionalismo (falso) y las fuerzas parlamentarias en nombre de la democracia (falsa) quieren ocupar el asiento del poder y traicionar a la nación y al pueblo con idéntica base clasista. A pesar de la actual crisis montada, el estado del país y nuestra seria iniciativa, su negativa para llevar a cabo la asamblea constitutiva, que es una mera práctica democrático-burguesa, tan solo ha demostrado una vez más cuan falso e hipócrita es su eslogan de nacionalismo y democracia. Por eso, la objetividad de nuestra política, que plantea que nacionalismo y democracia no pueden separarse el uno del otro en la revolución democrático-burguesa, ha quedado aún más confirmada.

Lo que nosotros hemos estado diciendo desde el punto de vista teórico y de clase y lo que se ha puesto de manifiesto en el actual cese de hostilidades y en el proceso de negociación es que es el choque de intereses entre los distintos centros reaccionarios internacionales lo que está detrás de las recriminaciones mutuas y contradicciones entre los diferentes grupos reaccionarios en Nepal. Como el ejército real y los elementos de palacio están siendo manipulados y protegidos por el imperialismo occidental, particularmente el imperialismo americano, y las principales fuerzas parlamentarias por los gobernantes indios que buscan la hegemonía especial en el sur de Asía, ambos están teniendo un continuo enfrentamiento entre ellos. Todo el Partido, por lo tanto, debe tener claro que, en el fondo del desarrollo político, particularmente después de la matanza del palacio, la idea de ver o a la monarquía o a las fuerzas parlamentarias de Nepal como más democráticas o más nacionalistas a unas que a otras, será especialmente dañino y erróneo. Hoy está más claro en Nepal que nosotros nunca podemos tener ninguna relación ideológica y política con los grupos monárquicos o parlamentarios más que para manejar las contradicciones en una situación particular. La cadena de acontecimientos está demostrando que los elementos monárquicos se están moviendo hacia la estrategia de fortalecer el Estado y quebrar nuestro movimiento con el apoyo del imperialismo americano utilizándonos en nombre de la negociación de paz. De modo similar, las principales fuerzas parlamentarias se están moviendo hacia la estrategia de utilizarnos, en nombre de la lucha contra la regresión para alcanzar la consolidación del viejo Estado y destruir nuestro movimiento con la ayuda de la reacción extranjera. En tal situación, no puede haber ninguna otra estrategia para los revolucionario excepto destapar sus complots estratégicos y esforzarse por elevar la revolución popular a un nuevo nivel movilizando a las masas y usando las contradicciones entre las fuerzas reaccionarias.

¿Podrán tales métodos conspirativos adoptados por las fuerzas internacionales y los elementos reaccionarios del país poner fin a la relevancia de nuestra seria y responsable iniciativa por el cese de hostilidades, la negociación y la solución política pacífica? Para mucha gente esto puede parecer así. Pero, desde el verdadero y científico punto de vista, estas conspiraciones del enemigo han demostrado amplia y totalmente la relevancia de nuestra iniciativa. En primer lugar, nuestra iniciativa no sólo ha establecido la superioridad política de nuestro movimiento entre la población rural, las masas urbanas y el pueblo en general sino también entre mucha gente alrededor del mundo. También ha jugado un papel importante mostrando los delitos fascistas militares del imperialismo y sus títeres de Nepal. Poniéndolo en los términos concretos, el recurso al negocio de la guerra y la injusta intervención por parte del imperialismo americano incluso cuando la seria iniciativa por llegar a una solución política a través de la negociación estaba teniendo lugar, ha llevado a los imperialistas y a sus títeres nepalíes a desenmascararse enseguida a los ojos de los intelectuales urbanos, las masas en general y las personas progresistas del mundo. Debíamos reconocer que esto podría jugar un gran papel político nacional e internacional para la contraofensiva futura. En segundo lugar, la iniciativa y abierta intervención del imperialismo americano aumentará la oportunidad de nuestro Partido para usar las contradicciones inter-imperialistas y las mismas entre los gobernantes reaccionarios de los diferentes países. En tercer lugar, nuestra iniciativa y la conspiración abierta del enemigo han intensificado ampliamente las contradicciones entre los diferentes grupos reaccionarios y revisionistas del país y las ha sacado a la superficie. Por esto nosotros tenemos una buena oportunidad de aclarar nuestra posición entre estos cuadros y las masas que han estado bajo la ilusión de los grupos reaccionarios y revisionistas. Según explica el principio teórico del Partido, la negociación también es uno de los frentes de lucha y nosotros debemos asumirlo en lógica conclusión. Pero debemos comprender firmemente que estas tácticas invariablemente están interconectadas con la estrategia de preparación política para la contraofensiva. Para terminar, mientras nos adherimos firmemente al análisis mencionado de los monárquicos y de los principales grupos parlamentarios desde una perspectiva estratégica y de clase, nosotros debemos esforzarnos desde un punto de vista inmediato y táctico para hacer los ajustes necesarios, las comprensiones y la unidad táctica con otros imperialistas, reaccionarios extranjeros y las principales fuerzas parlamentarias dentro del país contra el imperialismo americano y sus títeres nepalíes hasta donde ellos pretendan llegar. Sólo así podremos llevar eficazmente adelante nuestra ofensiva contra el enemigo principal.

Experiencias de la historia y el desarrollo de la democracia en el siglo XXI
“El marxismo no es un dogma muerto, no es una doctrina acabada, terminada, sino una guía viva para la acción” - Acerca de algunas particularidades del desarrollo histórico del marxismo, Lenin.

La esencia principal de las enseñanzas del Marxismo-Leninismo-Maoísmo es el progreso hacia delante a través de la revolución continua expuesto científicamente por el movimiento proletario mundial enriquecido por las grandes experiencias de la revolución y la contrarrevolución. Dando la dirección a la revolución democrática contra el feudalismo y el imperialismo en Nepal, nuestro Partido ha estado desde el mismo principio poniendo el énfasis en aplicar las enseñanzas del MLM, no en la forma de dogma sino en la forma de la aplicación y desarrollo creativos como una “guía para la acción”. En este proceso de aplicar y desarrollar las enseñanzas del MLM basado en la condición concreta de la revolución nepalí, nosotros hemos emprendido la lucha continua contra el revisionismo de derecha así como contra el dogmatismo revisionista. El proceso de lucha ideológico que invariablemente se une con la necesidad de la lucha de la clase ha llevado a la Guerra Popular a este nivel de desarrollo dentro del periodo de siete años a través de un salto tras otro. El Partido ya ha expresado el manifiesto del “Camino Prachanda” como una cadena especial de ideas en la revolución nepalí basada en este proceso de desarrollo de la lucha de clases y de la lucha ideológica.

Aquí lo que es importante notar es que el punto de partida de la lucha ideológica y práctica del Partido ha sido la Gran Revolución Cultural Proletaria que ha desarrollado el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como la síntesis más elevada de la ciencia de la revolución proletaria. Esto significa sostener la revolución continua bajo la dictadura del proletariado como una base teórica para prevenir la contrarrevolución y llevar la lucha ideológica hacia delante basada en el principio de “Three dos and three don'ts” ( que representa los tres principios formulados por Mao: Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar de forma franca y honrada y no urdir intrigas y maquinaciones - ndr. ) para la proletarización continua del Partido. Nuestro Partido se ha mantenido firme en que cualquier desviación con respecto a esto significará la desviación del movimiento proletario. Pero, si se coge con el significado terminado y con las respuestas completadas entonces, sobre el requisito de la revolución en el siglo XXI, debe tenerse claro que se estará contra las enseñanzas del MLM y de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

La síntesis alcanzada por la Gran Revolución Cultural Proletaria dotó definitivamente al proletariado mundial del arma ideológica del MLM. Pero, después del fallecimiento del Camarada Mao, el capitalismo se restauró en China y ya no hay un solo Estado socialista en el mundo. Sería una desviación subjetiva negar el hecho de que esto ha provocado un gran retroceso del movimiento proletario mundial y que ha traído un gran cambio negativo en la situación mundial. Objetivamente, no existe ningún cambio sobre que nos encontremos en la era del imperialismo y de la revolución proletaria y de que esta revolución es la principal tendencia del mundo. Esto no significa que nosotros debamos infravalorar la gran pérdida que la clase proletaria ha sufrido por la contrarrevolución en China en la lucha por el poder y que no debamos de tomarnos en serio el esfuerzo por detener esta contrarrevolución en el futuro aprendiendo las lecciones de dichas derrotas. En el actual contexto de la revolución mundial o en el contexto de la revolución en cualquier país en particular, se ha tornado muy necesario para la vanguardia política del proletariado responder a esta importante pregunta.

De la misma manera, con la entrada en el siglo XXI, se ha producido un desarrollo inaudito de la ciencia y la tecnología en el mundo, particularmente en la tecnología de comunicación electrónica. Así como este intenso desarrollo ha estado afectando al mundo de maneras diferentes, análogamente esto impone demandas necesarias para la mejora y el desarrollo en la estrategia política y militar de la revolución proletaria. Cualquier contingencia, positiva o negativa, en cualquier parte del mundo tiene tan rápida, intensa y directa repercusión en el resto del mundo como nunca antes tales fenómenos habían ocurrido en la historia de la humanidad.

De esta manera, las experiencias de la contrarrevolución nos sugestionan para aprender las lecciones de las limitaciones y debilidades de la revolución en el pasado, y los avances hechos por la ciencia y la tecnología nos inspiran para realizar un desarrollo creativo en la estrategia y la táctica de la revolución. Desde el punto de vista de la época, el desarrollo de la sociedad humana se encuentra todavía en la era del imperialismo y de la revolución proletaria; sin embargo, debido a los importantes cambios anteriores, que han entrado a formar parte de las condiciones subjetivas y objetivas del proletariado actual, se ha hecho necesario desarrollar y refinar su ideología y su estrategia basada en el análisis concreto de la situación concreta.

Basándose en la experiencia histórica, el análisis de la situación mundial actual y los últimos cinco años que han enriquecido las experiencias de la Guerra Popular nepalí, la histórica Segunda Conferencia del Partido ha aprobado muchas e importantes resoluciones políticas y militares. El resultado cualitativo aportado al desarrollo de la Guerra Popular debido a la aplicación de estas ideas en los últimos dos años, no sólo ha demostrado su base científica sino también ha preparado una fuerte base para una superior síntesis ideológica, política y militar. En base a estos acontecimientos en la situación mundial, incluso en el desarrollo de la lucha de clases en Nepal desde la Segunda Conferencia Nacional hasta hoy, y desde el suceso del 11 de septiembre a la guerra de Irak, es necesario desarrollar y perfilar la estrategia de la revolución democrática. En este contexto merece especialmente la pena considerar el seguimiento de los siguientes puntos de relación entre el Partido, el ejército, el Estado y el pueblo.

El Partido
Las experiencias de la revolución y la contrarrevolución en el siglo XX han demostrado claramente que la tarea de defender y desarrollar el carácter proletario revolucionario del Partido se vuelve más difícil en el periodo posterior a la conquista del poder estatal. ¿Por qué los Partidos victoriosos en el mundo que han padecido la intensa lucha ideológica contra la derecha, la izquierda y las desviaciones centristas, dentro y fuera del Partido, y que han dado un ejemplo sin precedentes de valentía trascendental y se han sacrificado luchando contra el enemigo en la guerra de clases, mientras se identificaban con las necesidades e intereses de los pueblos, después de conquistar el poder estatal, se han transformado en burocráticos, en revisionistas y en Partidos contrarrevolucionarios, alejados de las masas en tan corto periodo de tiempo? Ciertamente, las respuestas teóricas básicas para esto han sido dadas por el MLM durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. Pero estas teorías básicas necesitan ser desarrolladas en una teoría orgánica, metodológica y sistemática para que puedan detener a la contrarrevolución, y esto también es válido hoy. Este es el problema de la aplicación y el desarrollo de la teoría de la lucha de dos líneas dentro del Partido y de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado.

La experiencia ha demostrado que después de asumir el poder del Estado, cuando varios líderes y cuadros del Partido están ocupados en desempeñar las tareas estatales, se produce entonces una fuerte probabilidad de que el entorno físico pueda rápidamente someter al Partido a una clase burocrática, arribista y suntuosa. Con la intensificación de este peligro el Partido se volverá más formal y alejado de las masas en idéntica proporción. Cuando este proceso alcanza u cierto nivel de desarrollo se transforma con toda seguridad en contrarrevolución. Para prevenir este peligro del paso a la contrarrevolución, es importante desarrollar adicionalmente un mecanismo orgánico y un sistema para que el Partido esté constantemente bajo la vigilancia, el control y al servicio del proletariado y de las masas trabajadoras según la teoría de la lucha de dos líneas y de la revolución continua. Para esto es muy importante que haya un mecanismo que garantice la participación general del pueblo en la lucha de dos líneas y que una sección sea capaz de establecer que los líderes y cuadros se vean constantemente involucrados en el trabajo de masas y que otra sección esté involucrada en mover la maquinaria estatal y que después de cada cierto intervalo de tiempo haya una redistribución del trabajo que fortalezca la relación entre todo el Partido y las masas en general. Desde el principio debe de resaltarse que el Partido y el Estado bajo su dirección deben adoptar una política y una metodología para mantener vivas las relaciones con las masas, mientras se trabaja duramente y se vive con privaciones consagrándose totalmente a la causa del comunismo. Debe de presentarse al Partido, a los líderes y a los cuadros como ejemplos ideales e inspiradores. Debe de ponerse énfasis en desarrollar la política y la estructura que ayudarán a emprender la intensa lucha ideológica y se expondrá ante las masas a esos líderes y cuadros que ejerzan mal su posición, manden por encima de ellas y sean ostentosos y arribistas. En este contexto, debe hacerse hincapié en desalentar la tendencia de usar medidas coercitivas del poder estatal en la lucha de dos líneas en el Partido y esforzarse por establecer y animar metodologías científicas que juzguen entre lo correcto y los erróneo a través de la lucha ideológica con la participación de las masas y de los cuadros. Es importante garantizar el sistema de reservar el derecho de juicio a los cuadros y a las masas en la decisión de si cierta rebelión dentro o fuera del Partido está justificada o no.

El ejército
La experiencia de la revolución y de la contrarrevolución en el siglo XX ha mostrado claramente que si la clase proletaria avanza con la ideología revolucionaria, la política y el programa correctos, el pueblo puede desarrollarse casi desde cero hasta alcanzar el nivel de un ejército popular invencible que pueda reducir a polvo al ultramoderno y poderoso ejército del enemigo. Pero si la ideología errónea prevalece entonces el mismo ejército puede volverse un arma de la contrarrevolución. La experiencia ha mostrado, incluso en el contexto del ejército popular, que antes de la revolución ha estado en armonía con las masas, lleno de devoción, valentía, sacrificio y compromiso ideológico, siendo así invencible ante el enemigo; pero que después de la conquista del poder estatal él mismo comienza por quedarse en los cuarteles bajo una dirección especial y las condiciones materiales para transformarlo en un moderno ejército regular burgués se intensifican. Si uno no puede garantizar el desarrollo de la metodología y de la estructura que mantengan al ejército bajo la vigilancia, el control y al servicio de las masas y de la ideología proletaria, estas tendencias seguirán multiplicándose hasta alcanzar un punto específico en que se transformará automáticamente en un arma para servir a la contrarrevolución. Para detener la repetición de la anterior condición es necesario y de una gran importancia que desde el principio se prosiga con el trabajo ideológico y político en el ejército popular y concienciarlo a él y a las masas de la necesidad de rebelarse contra la contrarrevolución. Junto a esto, después de la conquista del poder estatal, debe garantizarse que el ejército popular del siglo XXI no esté marcado por la modernización, con divisiones especiales y entrenamientos confinados en los cuarteles, sino que debe permanecer como portador de la antorcha de la revolución comprometido en la militarización de las masas y en el servicio hacia ellas. Sólo con el desarrollo de las masas armadas desde el punto de vista ideológico y físico uno puede resistir a la intervención extranjera y a la contrarrevolución; este hecho debe de quedar claro en las fuerzas armadas desde el principio. El impulso principal en el trabajo del ejército popular del siglo XXI debe residir en completar la responsabilidad histórica del desarrollo de las masas armadas conscientes para que puedan aprender a usar su derecho a rebelarse.

Acerca del Estado
La conquista del poder estatal a través de la guerra popular bajo la dirección del Partido del proletariado ha sido la tarea central y difícil de la revolución tanto ayer como hoy. Pero la experiencia del siglo XX ha demostrado claramente que la cuestión de la democratización continua del poder estatal, de tal modo que comience a extinguirse, es mil veces más difícil y compleja que la conquista del poder estatal. Puede juzgarse la importancia y el rigor del asunto por el hecho de que en un primer momento dado del siglo pasado el mundo entero se vio sacudido por revoluciones exitosas en Rusia, China y en otros países, mientras, al final, los sucesos de las grandes contrarrevoluciones en esos poderosos países socialistas llevaron a una situación de desaparición de todo Estado socialista.

Es un hecho que mientras los capitalistas imperialistas tienen éxito camuflando su esencia militar fascista encubriéndola con la denominada fachada democrática, por otro lado, los proletarios, a pesar de tener una esencia democrática, no pueden consolidar su dominio en el Estado. Puede haber muchas causas históricas y teóricas tras ello, pero hoy, el problema del desarrollo de la democracia se ha tornado muy complejo para nosotros. ¿Cuáles son los obstáculos principales en el mantenimiento del equilibrio entre la necesidad de recurrir a la dictadura sobre el enemigo de clase derrotado y la necesidad de ejercer la democracia en el seno del pueblo? ¿Por qué la democracia popular o democracia del proletariado bajo la dictadura democrática popular o dictadura del proletariado tiene que convertirse inevitablemente en mecánica y conservadora? Aquí, nuestra pregunta no tiene nada que ver con esos revisionistas y renegados capitulacionistas del mundo que se han replegado a la democracia formal burguesa condenando la dictadura democrática popular o dictadura del proletariado. Aquí, nuestra pregunta se centra alrededor del desarrollo del poder estatal como una organización para favorecer la revolución continua. En realidad es un proceso de democratización amplio y vigoroso el que se requiere en el fondo para consolidar la dictadura popular real o dictadura del proletariado. No puede haber ningún otro significado que este de la gran teoría científica del centralismo democrático. ¿Por qué esos Partidos que pudieron ejercer el centralismo democrático correctamente antes de la toma del poder estatal han caído ahora en la adoración de la democracia formal y el centralismo burocrático después de haber tenido éxito conquistando el poder estatal? El que el Partido esté dominado por el revisionismo no puede proporcionar la respuesta completa a esta pregunta. Al final, la responsabilidad recae sobre una u otra debilidad por parte de los marxistas al aplicar el materialismo dialéctico.

Un Partido, que puede ser proletario revolucionario, y un Estado, que puede ser democrático o socialista, en un momento dado, lugar y condición, puede volverse contrarrevolucionario en otro momento, lugar y condición. Es obvio que la síntesis de la Gran Revolución Cultural Proletaria, a saber, que las masas y los revolucionarios deben rebelarse ante tal situación, es totalmente correcto en este contexto. Sin embargo, es como si un determinado Partido Comunista permanece proletario para siempre una vez que se establece bajo su dirección un Estado de Nueva Democracia o Socialista y no se da ninguna oportunidad, o no se prepara, o se prohíbe a las masas tener libremente una lucha democrática o socialista en contra de él. Como resultado, desde que el Partido gobernante no se exige tener una oposición política con otros entre las masas, se convierte gradualmente en un Partido burocrático mecanicicista con privilegios especiales y el Estado bajo su dirección también se convierte en una maquinaria mecánica y burocrática. A la vez, las masas se transforman en víctimas de la democracia formal y gradualmente se les va extrayendo la savia de su ilimitada energía de creatividad y dinamismo. Este peligro se ha observado claramente a lo largo de la historia. Para resolver este problema, el proceso del control, vigilancia e intervención de las masas sobre el Estado debe ser organizado de una manera creativa y científica, según el principio de la revolución continua. Una vez más, la cuestión aquí es organizar dialécticamente la realidad científica para que la eficacia de la dictadura contra el enemigo sea dependiente de la eficacia del ejercicio de la democracia entre el pueblo.

Para esto, debe crearse una situación que asegure la continua proletarización y revolucionarización del Partido Comunista organizando a la oposición política dentro de los límites constitucionales del Estado democrático antifeudal y antiimperialista. Sólo institucionalizando los derechos de las masas para instalar un Partido o una dirección revolucionaria alternativa en el Estado si el Partido deja de revolucionarizarse continuamente se podrá frenar eficazmente a la contrarrevolución. Entre los distintos partidos políticos, organizaciones e instituciones antifeudales y antiimperialistas que aceptan las estipulaciones constitucionales del Estado democrático, sus mutuas relaciones no deben circunscribirse a una relación mecánica de cooperación con el Partido Comunista, sino que deben esforzarse en tener relaciones dialécticas de oposición política democrática al servicio del pueblo. Debe de ser obvio que si alguien en este proceso transgrede los límites legalmente marcados por el Estado democrático, deberá someterse a la dictadura democrática. Desde el primer momento, debe esforzarse en poner fin a una situación en la que no se tenga que demostrar lo correcto de las propias ideas, la necesidad de unirse con los intereses de las masas y la dedicación, la devoción y el sacrificio y la lealtad a las masas para verificar la capacidad de dirección del Partido una vez el poder estatal es conquistado. Debe ponerse especial cuidado en asegurar que esa centralización de pensamiento y dirección en el Estado no desembocará en una situación de reducción de los derechos de libre determinación de las masas.

En el contexto de la revolución democrática en Nepal, nosotros hemos estado hablando sobre la liberación de las masas de la opresión de clase, nacional, regional y de género. Nosotros también nos hemos comprometido en la autonomía nacional y la regional junto con los derechos a la libre determinación. Al mismo tiempo hemos estado hablando sobre la libertad de Partido para las fuerzas antifeudales y antiimperialistas. En base a esta situación debe de realizarse un esfuerzo por organizar correctamente los derechos de libre determinación de las masas para la democratización continua del Estado.

Así, sólo a través del desarrollo apropiado del Partido, el ejército y el Estado, como hemos declarado, la democracia en el vigésimo primer siglo mejorará el proceso de revolución continua y contrarrevolución.

Lenin sobre el derecho de autodeterminacion

Qué significa la reivindicación del practicismo en la cuestión nacional?
O bien un apoyo a todas las aspiraciones nacionales; o el contestar: sí o no al problema de la separación de cada nación; o, en general, la posibilidad de realización inmediata de las reivindicaciones nacionales.

Examinemos todos estos tres sentidos posibles de la reivindicación del practicismo

La burguesía, que naturalmente actúa en los comienzos de todo movimiento nacional como fuerza hegemónica (dirigente) del mismo, llama labor práctica a la prestación de apoyo a todas las aspiraciones nacionales. Pero la política del proletariado en la cuestión nacional (como en las demás cuestiones) sólo apoya a la burguesía en una dirección determinada, pero nunca coincide con su política. La clase obrera sólo apoya a la burguesía en interés de la paz nacional (que la burguesía no puede dar plenamente y que sólo es realizable en la medida de una completa democratización), en interés de la igualdad de derechos, en interés de una situación más favorable para la lucha de clases. Por eso, precisamente contra el practicismo de la burguesía, los proletarios propugnan una política de principios en la cuestión nacional, apoyando siempre a la burguesía sólo condicionalmente. En la cuestión nacional, toda burguesía desea o privilegios para su nación, o ventajas exclusivas para ésta; precisamente esto es lo que se llama práctico. El proletariado está en contra de toda clase de privilegios, en contra de todo exclusivismo. Exigirle practicismo significa ir a remolque de la burguesía, caer en el oportunismo.

¿Contestar sí o no en lo que se refiere a la separación de cada nación? Parece una reivindicación sumamente práctica. Pero, en realidad, es absurda, teóricamente metafísica, y en la práctica conduce a subordinar al proletariado a la política de la burguesía. La burguesía coloca siempre en primer plano sus reivindicaciones nacionales. Y las plantea de un modo incondicional. El proletariado las subordina a los intereses de la lucha de clases. Teóricamente, no puede garantizarse de antemano que la separación de una nación determinada o bien su igualdad de derechos con otra nación pondrá término a la revolución democrático-burguesa. Al proletariado le importa, en ambos casos, garantizar el desarrollo de su clase; a la burguesía le importa dificultar este desarrollo, supeditando las tareas de dicho desarrollo a las tareas de su nación. Por eso el proletariado se limita a la reivindicación negativa, por así decir, de reconocer el derecho a la autodeterminación, sin garantizarlo a ninguna nación, sin comprometerse a dar nada a expensas de otra nación.

Admitamos que esto no será práctico, pero es de hecho lo que garantiza con mayor seguridad la más democrática de las soluciones posibles; el proletariado necesita tan solo estas garantías, mientras que la burguesía de cada nación necesita garantías de sus ventajas, sin tener en cuenta la situación (las posibles desventajas) de otras naciones.

Lo que más interesa a la burguesía es que una reivindicación determinada sea realizable; de aquí la eterna política de transacciones con la burguesía de otras naciones en detrimento del proletariado. En cambio, al proletariado le importa fortalecer su clase contra la burguesía, educar a las masas en el espíritu de la democracia consecuente y del socialismo.

Admitamos que esto no sea práctico para los oportunistas, pero es la única garantía real, la garantía de la máxima igualdad y paz nacional, a despecho tanto de los feudales, como de la burguesía nacionalista.

Toda la misión de los proletarios en la cuestión nacional no es práctica, desde el punto de vista de la burguesía nacionalista de cada nación, pues los proletarios exigen la igualdad abstracta, la ausencia del más mínimo privilegio en principio, siendo enemigos de todo nacionalismo. No comprendiéndolo, Rosa Luxemburgo, al ensalzar de un modo poco razonable el practicismo, ha abierto las puertas de par en par precisamente para los oportunistas, en particular para las concesiones oportunistas al nacionalismo gran ruso.

¿Por qué al gran ruso? Porque los grandes rusos son en Rusia la nación opresora, y en el aspecto nacional, naturalmente, el oportunismo tendrá una expresión entre las naciones oprimidas y otra, distinta, entre las opresoras.

La burguesía de las naciones oprimidas, en aras del practicismo de sus reivindicaciones, llamará al proletariado a apoyar incondicionalmente sus aspiraciones. ¡Lo más práctico sería decir terminantemente sí a la separación de tal o cual nación, y no al derecho de todas las naciones, cualesquiera que sean, a la separación!

El proletariado se opone a semejante practicismo: reconociendo la igualdad de derechos y el derecho igual a formar un Estado nacional, aprecia y coloca por encima de todo la unión de los proletarios de todas las naciones, valorando toda reivindicación nacional, toda separación nacional bajo el ángulo de la lucha de clase de los obreros. La consigna del practicismo no es, en realidad, sino la consigna de tomar, sin crítica, las aspiraciones burguesas.

Se nos dice: apoyando el derecho a la separación, apoyáis el nacionalismo burgués de las naciones oprimidas. ¡Esto es lo que dice Rosa Luxemburgo y lo que tras ella repite el oportunista Semkovski, único representante, por cierto, de las ideas de los liquidadores sobre este problema en el periódico de los liquidadores!

Nosotros contestamos: no, precisamente a la burguesía es a quien le importa aquí una solución práctica, mientras que a los obreros les importa la separación en principio de dos tendencias. En cuanto la burguesía de una nación oprimida lucha contra la opresora, nosotros estamos siempre, en todos los casos y con más decisión que nadie, a favor, ya que somos los enemigos más audaces y consecuentes de la opresión. En cuanto la burguesía de la nación oprimida está por su nacionalismo burgués, nosotros estamos en contra. Lucha contra los privilegios y violencias de la nación opresora y ninguna tolerancia con respecto a la tendencia de la nación oprimida hacia los privilegios.

Si no propugnamos ni llevamos a la práctica en la agitación la consigna del derecho a la separación, favorecemos no sólo a la burguesía, sino a los feudales y al absolutismo de la nación opresora. Hace tiempo que Kautsky ha empleado ese argumento contra Rosa Luxemburgo, y este argumento es irrefutable. En su temor de ayudar a la burguesía nacionalista de Polonia, Rosa Luxemburgo, al negar el derecho a la separación en el programa de los marxistas de Rusia, ayuda, en realidad, a los grandes rusos ultrarreaccionarios. Ayuda, en realidad, al conformismo oportunista con los privilegios (y con cosas peores que los privilegios) de los grandes rusos.

Apasionada por la lucha contra el nacionalismo en Polonia, Rosa Luxemburgo ha olvidado el nacionalismo de los grandes rusos, aunque precisamente este nacionalismo es ahora el más temible; es precisamente un nacionalismo menos burgués, pero más feudal; es precisamente el mayor freno para la democracia y la lucha proletaria. En todo nacionalismo burgués de una nación oprimida hay un contenido democrático general contra la opresión, y a este contenido le prestamos un apoyo incondicional apartando rigurosamente la tendencia al exclusivismo nacional, luchando contra la tendencia del burgués polaco a oprimir al hebreo, etc., etc.

Esto no es práctico, desde el punto de vista del burgués y del filisteo. Pero es la única política práctica y de principios, la única que de verdad ayuda a la democracia, a la libertad y a la unión proletaria en la cuestión nacional. Reconocer a todos el derecho a la separación; apreciar cada cuestión concreta tocante a la separación desde un punto de vista que elimine toda desigualdad de derechos, todo privilegio, todo exclusivismo.

Tomemos la posición de la nación opresora. ¿Puede acaso ser libre un pueblo que oprime a otros pueblos? No. Los intereses de la libertad de la población de grandes rusos exigen que se luche contra tal opresión. La larga historia, la secular historia de represión de los movimientos de las naciones oprimidas, la propaganda sistemática de esta represión por parte de las clases altas, han creado enormes obstáculos a la causa de la libertad del mismo pueblo gran ruso en sus prejuicios, etc.

Los ultrarreaccionarios grandes rusos apoyan conscientemente estos prejuicios y los atizan. La burguesía gran rusa transige con ellos o se amolda a ellos. El proletariado gran ruso no puede realizar sus fines, no puede desbrozar para sí el camino hacia la libertad sin luchar sistemáticamente contra estos prejuicios.

Formar un Estado nacional autónomo e independiente sigue siendo por ahora, en Rusia, tan sólo privilegio de la nación gran rusa. Nosotros, los proletarios grandes rusos, no defendemos privilegios de ningún género y tampoco defendemos este privilegio. Luchamos sobre el terreno de un Estado determinado, unificamos a los obreros de todas las naciones de este Estado, no podemos garantizar tal o cual vía de desarrollo nacional, vamos a nuestro objetivo de clase por todas las vías posibles.

Pero no se puede ir hacia este objetivo sin luchar contra todos los nacionalismos y sin propugnar la igualdad de diversas naciones. Así, por ejemplo, depende de mil factores, desconocidos de antemano, si a Ucrania le cabrá en suerte formar un Estado independiente. Y, no intentando conjeturar en vano, estamos firmemente por lo que es indudable: el derecho de Ucrania a semejante Estado. Respetamos este derecho, no apoyamos los privilegios del gran ruso sobre los ucranianos, educamos a las masas en el espíritu del reconocimiento de este derecho, en el espíritu de la negación de los privilegios estatales de cualquier nación.

En los saltos por los que han atravesado todos los países en la época de las revoluciones burguesas, son posibles y probables los choques y la lucha por el derecho a un Estado nacional. Nosotros, proletarios, nos declaramos de antemano adversarios de los privilegios de los grandes rusos, y en esta dirección desarrollamos toda nuestra propaganda y nuestra agitación.

En el afán de practicismo, Rosa Luxemburgo ha perdido de vista la tarea práctica principal, tanto del proletariado gran ruso como del proletariado de toda otra nacionalidad: la tarea de la agitación y propaganda cotidiana contra toda clase de privilegios nacional-estatales, por el derecho, derecho igual de todas las naciones, a su Estado nacional; esta tarea es (ahora) nuestra principal tarea en la cuestión nacional, porque sólo así defendemos los intereses de la democracia y de la unión, basada en la igualdad de derechos, de todos los proletarios de toda clase de naciones.

Poco importa que esta propaganda no sea práctica tanto desde el punto de vista de los opresores grandes rusos como desde el punto de vista de la burguesía de las naciones oprimidas (unos y otros exigen un sí o no determinado, acusando a los socialdemócratas de inconcreción); en realidad, precisamente esta propaganda, y sólo ella, asegura una educación de las masas verdaderamente democrática y verdaderamente socialista. Sólo una propaganda tal garantiza también las mayores probabilidades de paz nacional en Rusia, si sigue siendo un Estado abigarrado desde el punto de vista nacional, y la división más pacífica (e innocua para la lucha de clase proletaria) en diversos Estados nacionales, si surge el problema de semejante división.

Lenin: Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914

12 tesis sobre el atentado de Madrid el 30 de diciembre de 2006

“Hay que tener una concepción del mundo bien meditada y firme para que el socialista domine a los acontecimientos y no a la inversa”. (V.I. Lenin).
Renacimiento Comunista (Centro Social Octubre de Guadalajara)
1-El pasado 9 de marzo de 2006, ETA, tras muchas señas de que esa era su intención (más de 3 años sin muertos), desactivación paulatina de la Lucha Callejera en Euskal Herria, así como los numerosos comunicados expuestos en el Zutabe(órgano de la organización), declara el Alto el Fuego Permanente con la puerta abierta a la disolución de ETA, legalización de Batasuna y un nuevo marco político y posiblemente territorial para el pueblo vasco.

2-El Gobierno, con la idea de que esto va a ser un camino “largo, duro y difícil”, aprueba una resolución en el Congreso de los Diputados en el que abre legalmente las conversaciones para un fin dialogado al conflicto nacional vasco. La lucha callejera está inactiva, los presos están a disposición de la organización para ese diálogo y los dirigentes de Batasuna no dejan de comunicar su intención de entregar carta blanca hacia una posible legalización, e incluso, según señalaron medios del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra, un posible pacto de gobierno en Ajuria Enea a medio plazo, siguiendo los ejemplos de ERC y BNG en Cataluña y Galicia respectivamente. El diario vasco, publica en el mes de abril una entrevista con uno de los fundadores de ETA y declara: “el Alto el fuego de ETA es irreversible”(El Diario Vasco 25/3/2006).

3-En julio, una vez abiertos los canales de comunicación, y según los informes del Ministerio de Interior que dicen de la inactividad de ETA, comienza una estrategia política y judicial que acelera los procedimientos incoados contra presos de la organización, plataformas políticas y sociales de la izquierda abertzale así como contra sus propios dirigentes. Léase la condena a Iñaki de Juana, el procedimiento contra Arnaldo Otegi o el conocido como macrosumario 18/98. El Gobierno, ante las exigencias de los actores de este proceso que pedían el fin de estos procedimientos contesta abogando por la independencia del Poder Judicial, que está poniendo en tensión en su grado más alto esta esperanza de paz.

4-Mes de agosto, primer comunicado de ETA planteando la crisis del proceso de paz, la inoperancia de los Estados Español y Francés, y fundamentalmente del gobierno español de cara a afrontar el conflicto político. Entre tanto, Rubalcaba, ahora Ministro de Interior, sigue constatando la inactividad de ETA así como cualquier clase de rearme. Batasuna sigue reiterando su voluntad de negociar y las encuestas dan una aplastante victoria electoral del Partido Socialista para las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales.

5-Entre tanto, el Partido Popular lleva a cabo una agresiva política de agitación en los sectores más conservadores de la sociedad que, sumado a los procesamientos llevados a cabo por la Audiencia Nacional, están mermando la capacidad del Gobierno de cara a la negociación, produciendo un desgaste en el mismo, así como una equiparación casi real en las encuestas electorales. Entramos en el mes de septiembre. Por ahora, el Gobierno guarda silencio. Nuevamente, se comienzan a saber detalles del engranaje del proceso de paz y el Ministro de Interior, Pérez Rubalcaba, dice que“toma nota” de los gestos y actos que está haciendo Batasuna de cara a su legalización.

6-Oiartzun: tres encapuchados armados con ametralladoras hablan en un mitin de la izquierda abertzale y aseguran que “lucharán con todos sus medios hasta la independencia total y el socialismo en Euskal Herria”. El Gobierno y sus medios de comunicación afines minimizan el hecho, y plantean que falta mucho todavía para que por parte de Instituciones Penitenciarias se den medidas de gracia de cara a los presos vascos así como a los procesados. Batasuna certifica la grave crisis por la que está pasando el Proceso de Paz.

7-El Partido Popular y sus organizaciones satélites, fundamentalmente la Asociación de Víctimas del Terrorismo, emprende una furiosa campaña contra el Gobierno por la realización de este proceso y saca el lema No en mi nombre. Contrasta esta actitud tan activista con la que la dirección del PP emprende esta campaña, con su quiebro moral en las horas posteriores al comunicado del Alto el Fuego, que, según fuentes populares consultadas por el diario EL PAÍS “se les había caído todo el equipo”. Es decir, que en estos meses de parón en el que el Gobierno no ha adoptado ni una sola medida de amnistía o reducción de penas con los presos, la derecha española ya está organizando lo que va a ser la locomotora de la política de oposición al Gobierno. En ese tiempo, Julen Madariaga, histórico fundador de ETA y miembro de la corriente escindida de Batasuna Aralar, es detenido por colaboración con el supuesto aparato de financiación de la organización armada vasca.

8-Los termómetros sociológicos en el Estado Español, alertan del creciente descontento suscitado por la política de oposición del Partido Popular. En noviembre, un editorial del periódico norteamericano New York Times, previene al Gobierno español de que una eventual ruptura del proceso de paz beneficiaría políticamente al Partido Popular y a sus tesis represivas. Igualmente, las diferentes publicaciones de la izquierda abertzale y de las organizaciones progresistas del Estado Español mantienen la presión en ese sentido: el Estado Español tiene que hacer concesiones, fundamentalmente en materia penitenciaria, para que el proceso de paz siga adelante. El Gobierno sigue sin contestar. Desde septiembre, se ha reactivado la lucha callejera en las calles de Euskal Herria.

9-En conversaciones anteriores entre los líderes de los dos grandes partidos oficiales españoles, Jose Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, dicen los medios de comunicación del Grupo Prisa que “por ahora, no hay medios para una acción conjunta en materia antiterrorista”. Dicen los medios afines a la ultraderecha española: “el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, estaría dispuesto a actuar conjuntamente con el Gobierno si se volviera a los términos del Pacto Antiterrorista, dado que ETA se está rearmando”. Existía en la dirección del PP la convicción de que este proceso de paz tenía que romperse; ¿la mejor manera?, un nuevo atentado de ETA. La debilidad del Gobierno de Zapatero impide ver por ahora un plan de choque para recomponer el proceso, dado que el PSOE sigue atado a la doctrina represiva del Partido Popular.

10-Ya en el mes de diciembre, todas las luces rojas están encendidas. Se agrava la situación de Iñaki de Juana, en huelga de hambre por segunda vez en menos de un año, así como se endurecen las medidas en los diferentes procesos contra las plataformas y organizaciones de la izquierda abertzale. La ultraderecha sigue agitando para una “ruptura total con los terroristas” y el Gobierno comienza a dar sus muestras de debilidad demostrando su “preocupación” por como va el proceso. Los medios de comunicación de la derecha española ya están dando la posibilidad de que antes de fin de año se de el caso de una ruptura, sin apuntar a sus causas. Los editoriales de los periódicos de la derecha, fundamentalmente La Razón, ABC y El Mundo, en los días previos al atentado, ya están demostrando un cierto clima de euforia ante una eventual ruptura del Proceso de Paz. La derecha política de este país tiene ya preparada una respuesta inmediata para ese caso.

11-30 de diciembre, efectivamente, se da el caso que la derecha española ya preveía y que indudablemente beneficiaba a sus tesis: tres llamadas, una de ellas en nombre de ETA,al servicio vasco de ayuda en carretera DYA, de la colocación de una bomba en uno de los aparcamientos de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Inmediatamente, la Dirección del PP condena el atentado y reclama al Gobierno la ruptura de las conversaciones con ETA. Los portavoces del Gobierno y de Batasuna, visiblemente desencajados por este atentado, vacilan en sus respuestas. El Gobierno plantea, de diferentes maneras, la ruptura del proceso, y Batasuna dice que ni siquiera la organización tenía previsto este atentado. El problema es aún mayor porque el día anterior, líderes de la coalición abertzale y el propio Zapatero daban su plena confianza en este proceso de paz, así como las perspectivas oficiales que la propia ETA había mostrado: todos apostaban por este proceso.

12- Hoy, a día 6 de diciembre, ETA no ha hecho ni un solo comunicado aclarando lo sucedido, y el PP ha mostrado un excepcional estado de euforia y fuerza dejando bien claro de que la ruptura de Alto el Fuego era un balón de oxígeno hacia su política antiterrorista. Ahora bien, en esta tesitura, y ante la debilidad del proceso, cualquiera (y que cada cual saque sus propias conclusiones de esto) podría llamar en nombre de ETA, colocar una bomba, y reventar una de las esperanzas de paz más convincentes para Euskal Herria y el resto de los pueblos del Estado Español. Para sacar las conclusiones sobre autorías y daños, tenemos que determinar a quien beneficia este atentado. Sin comentarios.