Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Te gusta la Fotografía?


El concepto de los "tres mundos", negación del marxismo-leninismo

Enver Hoxha
Tomado de "El imperialismo y la revolución" (Ed. Cuestión, 1978), reproducción facsímil de la edición albanesa en castellano de 1977.
En la actualidad han aparecido abiertamente y luchan en un vasto frente contra la teoría y la estrategia leninistas de la revolución y de la lucha de liberación de los pueblos también los revisionistas chinos. Tratan de contraponer a esta teoría y estrategia científicas y gloriosas su teoría de los "tres mundos", teoría falsa, contrarrevolucionaria y chovinista.

La teoría de los tres mundos" está en oposición a la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin, o más exactamente, es una negación de ésta. Lo de menos es saber quién fue el primero que inventó el término "tercer mundo", quién fue el primero que dividió el mundo en tres partes; lo cierto es que no fue Lenin quien hizo esta división, mientras que el Partido Comunista de China reivindica, su paternidad y afirma que la teoría de los "tres mundos" ha sido inventada por Mao Tsetung. Si éste es el autor que ha formulado por primera vez esta llamada teoría, se trata de otra confirmación de que Mao Tse-tung no es un marxista. Pero, también si esta teoría ha sido formulada por otros y él la ha adoptado, esto es suficiente para no ser un marxista.

El concepto de los “tres mundos”, negación del marxismo-leninismo.

La noción de la existencia de tres mundos o de la división del mundo en tres se funda en una comprensión racista y metafísica del mundo, comprensión que es engendro del capitalismo mundial y de la reacción.

Pero la tesis racista que encasilla a los países en tres grados o en tres “mundos”, no se basa simplemente en el color de la piel. Hace una clasificación cimentada en el nivel de desarrollo económico de los países y tiende a determinar la "raza de los grandes señores , de una parte, y la "raza de los parias y de la plebe", de la otra; tiende a crear una división inmutable y metafísica, que concuerda con los intereses de la burguesía capitalista. Esta tesis considera a las distintas naciones y a los diferentes pueblos como un rebaño de ovejas, como un todo amorfo.

Los revisionistas chinos admiten y predican que la “raza de los señores” debe ser preservada y que la “raza de los parias y de la plebe” debe servir sumisa y devotamente a la primera.
La dialéctica marxista-leninista nos enseña que el desarrollo jamás tiene límites, que todo está en continua transformación. En este proceso ininterrumpido de desarrollo hacia el futuro, se producen cambios cuantitativos y cualitativos. Nuestra época, al igual que cualquier otra, se caracteriza por la existencia de profundas contradicciones, que han sido definidas con suma claridad por Marx, Engels, Lenin y Stalin. Es la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, por lo tanto, una época de grandes cambios cuantitativos y cualitativos, que conducen a la revolución y a la toma del poder por la clase obrera, para construir la nueva sociedad socialista.

Toda la teoría de Marx está basada en la lucha de clases y en el materialismo dialéctico e histórico. Marx ha probado que la. sociedad capitalista es una sociedad con clases explotadoras y explotadas, que las clases desaparecerán sólo cuando se llegue a la sociedad sin clases, al comunismo.
Actualmente vivimos en el estadio del derrumbamiento del imperialismo y del triunfo de las revoluciones proletarias. Esto significa que en la sociedad capitalista de hoy existen dos clases principales, el proletariado y la burguesía, que están en lucha irreconciliable y a muerte. ¿Quién vencerá a quién? Marx y Lenin, la ciencia marxista-leninista, la teoría y la práctica de la revolución, nos prueban y convencen de que, en último término, el vencedor será el proletariado, el cual destruirá, derrocará el poder de la burguesía, al imperialismo, a todos los explotadores y construirá una sociedad nueva, la sociedad socialista. Nos enseñan igualmente que también en esta sociedad nueva existirán, durante un período de tiempo muy largo, las clases: la clase obrera y el campesinado trabajador, que están en estrecha alianza, pero también subsistirán los remanentes de las clases derrocadas y expropiadas. A lo largo de todo este período, estos remanentes, así como los elementos que degeneran y se oponen a la construcción socialista, harán esfuerzos por recuperar el poder perdido. Así pues, también en el socialismo existirá una enconada lucha de clases.

Los marxistas-leninistas jamás pierden de vista que en todos los países, a excepción de aquellos en los cuales ha triunfado la revolución y se ha implantado el régimen socialista, existen las clases pobres, con el proletariado a la cabeza, y las clases ricas, encabezadas por la burguesía. En todo Estado capitalista, dondequiera que esté situado, aunque sea democrático y progresista, hay oprimidos y opresores, explotados y explotadores, hay antagonismos, se libra una lucha de clases inexorable. El que la lucha sea de distinta intensidad no cambia esta realidad. Esta lucha pasa por zigzags, sin embargo existe y no puede ser extinguida. Existe en todas partes; existe en los Estados Unidos de América, entre el proletariado y la burguesía imperialista; existe asimismo en la Unión Soviética, donde fue traicionado el marxismo-leninismo y se creó una nueva clase burgués-capitalista, que oprime a los trabajadores de ese país. Las clases y la lucha de clases existen también en el "segundo mundo", en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania Occidental, el Japón. Existen igualmente en el "tercer mundo", en la India, el Zaire, Burundi, Pakistán, Filipinas, etc.

Sólo según la teoría de los "tres mundos" de Mao Tse-tung, en ningún país existen las clases y la lucha de clases. Ella no las tiene en cuenta, porque considera los países y los pueblos según las concepciones geopolíticas burguesas y de acuerdo con su nivel de desarrollo económico.
Considerar el mundo dividido en tres, en "primer mundo", "segundo mundo" y "tercer mundo", como hacen los revisionistas chinos, no a través del prisma de clase, significa desviarse de la teoría marxista-leninista de la lucha de clases, significa negar la lucha del proletariado contra la burguesía, para pasar de una sociedad atrasada a una sociedad nueva, a la sociedad socialista y más tarde a la sociedad sin clases, a la sociedad comunista. Dividir el mundo en tres significa desconocer los rasgos característicos de la época, impedir el avance del proletariado y de los pueblos hacia la revolución y la liberación nacional, impedir su lucha contra el imperialismo norteamericano, contra el socialimperialismo soviético, contra el capital y la reacción en cada país y en todos los confines del mundo. La teoría de los "tres mundos" predica la paz social, la reconciliación de clases, trata de crear alianzas entre enemigos irreconciliables, entre el proletariado y la burguesía, entre los oprimidos y los opresores, entre los pueblos y el imperialismo. Trata de prolongar los días del mundo viejo, del mundo capitalista, y mantenerlo vivo precisamente buscando la extinción de la lucha de clases.

Pero la lucha de clases, la lucha del proletariado y de sus aliados para tomar el poder y la lucha de la burguesía para conservarlo, jamás pueden ser apagadas. Esto es un hecho incontestable; esto no puede ser cambiado por las vanas teorizaciones sobre los "mundos": el "primer mundo", el "segundo mundo", el "tercer mundo", el "mundo no alineado" o el "vigésimo mundo". Aceptar tal división, quiere decir renunciar a la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin sobre las
clases y la lucha de clases, y abandonarla.

Después del triunfo de la Revolución de Octubre, Lenin y Stalin han dicho que en nuestra época existen dos mundos: el mundo socialista y el mundo capitalista, a pesar de que en aquel entonces el socialismo había sido instaurado en un solo país

". . .en la actualidad - escribía Lenin en 1921 - existen dos mundos: el viejo, el capitalismo, que se ha enredado, que nunca retrocederá, y el nuevo mundo en ascenso que, aunque todavía muy débil, crece porque es invencible. (1)

Este criterio de clase sobre la división del mundo es válido también hoy, independientemente de que el socialismo no haya triunfado en muchos países y de que la sociedad nueva no haya reemplazado a la vieja sociedad burgués-capitalista. Pero ineluctablemente esto se producirá mañana.

El hecho de que en la Unión Soviética y en los otros países ex socialistas fuese traicionado el socialismo, no cambia en lo más mínimo el criterio leninista sobre la división del mundo. Hoy, al igual que ayer, sólo existen dos mundos, y la lucha entre estos dos mundos, entre las dos clases antagónicas, entre el socialismo y el capitalismo, tiene lugar no sólo a escala nacional, sino también internacional. .

Los revisionistas chinos no admiten la existencia del mundo socialista so pretexto de que ya no existe el campo socialista, debido a la traición de la Unión Soviética y los otros países ex socialistas. Intencionadamente ignoran que la aparición del revisionismo moderno no modifica en lo más mínimo la tendencia general de la historia hacia la revolución, hacia el derrumbamiento del imperialismo, aunque el capitalismo siga existiendo todavía. Al mismo tiempo desconocen la existencia, el desarrollo y el triunfo de las ideas inmortales del marxismo-leninismo, la existencia de los partidos marxista-leninistas, la existencia de Albania socialista, la existencia de los pueblos que luchan por su libertad, por su independencia y soberanía nacional, la existencia y la lucha del proletariado mundial.

La Comuna de París no triunfó, fue aplastada, pero dio al proletariado mundial un gran ejemplo. Marx ha dicho que esta experiencia confirmó la debilidad temporal del proletariado francés, pero preparó al proletariado de todos los países para la revolución mundial y dio una gran lección mostrando cuáles son las condiciones que se precisan para conquistar la victoria. Marx elevó a teoría esta importante experiencia de los comuneros que asaltaron el cielo" y enseñó al proletariado que debe hacer uso de su violencia revolucionaria para romper el aparato del Estado burgués y su dictadura.

Los revisionistas modernos son unos cobardes. Piensan que hoy las fuerzas contrarrevolucionarias son muy poderosas. Pero esto no es en absoluto verdad. Son más débiles que los pueblos. Estos, con el proletariado a la cabeza, son los más fuertes. Ellos aplastarán a las fuerzas contrarrevolucionarias, a las fuerzas de la reacción, del imperialismo y del socialimperialismo. Esta es una concepción fundada en el análisis de clase del mundo. Toda otra concepción es errónea, independientemente de que los revisionistas disfracen su actividad y su miedo con frases revolucionarias.

Cuando los marxistas-leninistas decimos que existen dos y no tres o cinco mundos, estamos en el justo camino y, sobre la base del marxismo-leninismo, debemos edificar nuestra lucha contra la burguesía capitalista, contra el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético, contra los otros imperialismos. Esta lucha debe llevar a la destrucción del mundo viejo burgués-capitalista y a la instauración de un nuevo orden, del orden socialista.

El proletariado es la fuerza motriz social de nuestra época. Lenin ha puntualizado que la fuerza motriz que lleva adelante la historia está representada por la clase que se sitúa

". . . en el centro de talo cual época, y determina su contenido fundamental, la tendencia principal de su desarrollo, las particularidades esenciales de su situación histórica, etc.".." (2)

Mientras que los revisionistas chinos, oponiéndose a esta tesis de Lenin, se afanan en presentar el "tercer mundo" como la "gran fuerza motriz que hace avanzar la rueda de la historia". Declarar semejante cosa significa dar en la teoría y en la práctica una definición errónea de la fuerza motriz. ¿Cómo es posible que en la época de la actual evolución social, en la época que tiene en su centro a la clase más revolucionaria, el proletariado, se califique de fuerza motriz a una agrupación de Estados dominados en su abrumadora mayoría por la burguesía y los feudales, incluso por reaccionarios y fascistas declarados? Se trata de una burda deformación de la teoría de Marx.

La dirección china no tiene presente que en el "tercer mundo" hay oprimidos y opresores, que existen el proletariado y el campesinado esclavizado, pobre y mísero, por un lado, y los capitalistas y los terratenientes, que explotan y esquilman al pueblo, por el otro. Pasar por alto esta situación de clase en e1 llamado tercer mundo, pasar por alto los antagonismos existentes, significa revisar el marxismo-leninismo y defender el capitalismo. En general, en los países del llamado tercer mundo es la burguesía capitalista quien está en el poder. Esta burguesía explota al país, explota y oprime al pueblo pobre en interés de su propia clase, para asegurarse los mayores beneficios posibles y mantenerlo continuamente en la esclavitud y la miseria.

En muchos países del "tercer mundo", los gobiernos en el poder son gobiernos burgueses, capitalistas, naturalmente con distintos matices políticos; son gobiernos de la clase enemiga del proletariado y del campesinado pobre y oprimido, de la clase enemiga de la revolución y de las luchas de liberación. La burguesía, que es quien detenta el poder en estos países, protege precisamente esa sociedad capitalista que el proletariado, en alianza con las capas pobres del campo y de la ciudad, busca derrotar. Constituye esa clase alta que, en aras de sus mezquinos intereses, está dispuesta, en cualquier momento y ante cualquier contingencia, a entregar al capitalismo extranjero las riquezas del país, del suelo y del subsuelo, a enfeudar la libertad, la independencia y la soberanía de la patria. Esta clase, allí donde está en el poder, se opone a la lucha y a las aspiraciones del proletariado y de sus aliados, las clases y las capas oprimidas.

Muchos de los Estados, que la dirección china engloba en el "tercer mundo", no están en contra del imperialismo norteamericano y del socialimperialismo soviético. Calificar estos Estados de "fuerza motriz principal de la revolución y de la lucha contra el imperialismo", como predica Mao-Tse-tung, es un error tan grande como el Himalaya. También existen otros seudomarxistas, pero por lo menos saben ocultarse y enmascararse tras sus teorías burguesas. Para lo que llaman "segundo mundo", que está dominado por la gran burguesía capitalista, que está dominado por los grandes imperialistas que, al igual que ayer, siguen siendo imperialistas, los revisionistas chinos tienen la misma visión antimarxista que para el "tercer mundo". En los países del llamado "segundo mundo" existe un proletariado grande y poderoso que es explotado hasta la médula, que es oprimido por leyes agobiantes, por el ejército, la policía, los sindicatos, por todas estas armas de la dictadura de la burguesía. Tanto en los países del "tercer mundo" como en los del "segundo mundo", es la clase burguesa capitalista, son las mismas fuerzas sociales las que dominan al proletariado y a los pueblos y las que deben ser destruidas. También en estos últimos la fuerza motriz principal es el proletariado.

En cambio los revisionistas chinos, en los países del "tercer mundo" como en los del "segundo mundo", en los Estados Unidos de América como en la Unión Soviética, desconocen precisamente al proletariado, que representa el gran ejército de la revolución, niegan precisamente la principal fuerza motriz de la sociedad, la fuerza que debe golpear a la burguesía monopolista, a su enemiga de clase y enemiga de oda la revolución mundial.

La teoría de los “tres mundos” de Mao Tsetung niega esta gran realidad y trata con desconsideración al proletariado europeo y de los otros países desarrollados. Es verdad que en las filas del proletariado, ya sea del llamado tercer mundo o del llamado segundo o primero, también hay degeneración, porque la burguesía no se cruza de brazos, combate a su enemigo recurriendo no sólo a las armas y a la opresión, sino también a la política y la ideología, al modo de vida que propaga, etc. Pero el que degenere alguna capa del proletariado, como es el caso de la aristocracia obrera, no significa, que se tenga que renunciar al marxismo-leninismo y negar el papel determinante de la clase obrera en el proceso revolucionario mundial. Los verdaderos comunistas protegen de la degeneración al proletariado de cualquier país y de cualquier "mundo" mediante una correcta educación marxista-leninista y con su actividad revolucionaria cotidiana, y lo movilizan para combatir a sus opresores, sean éstos ingleses o franceses, italianos o alemanes, portugueses o españoles, norteamericanos o japoneses, etc.

También en los Estados Unidos de América, que son la cabeza del imperialismo mundial, existe un proletariado numeroso. Dado que es uno de los países más industrializados del mundo, al mismo tiempo es el país más rico, y así las migajas que concede el capital para engañar al proletariado, aquí son un poco más grandes que en los demás países burgueses. El modo de vida en los Estados Unidos de América ejerce una influencia más grande sobre el proletariado, pero nosotros no podemos desdeñar en lo más mínimo el papel del proletariado norteamericano en la revolución y su contribución a la misma en su propio país. En realidad, también en los Estados Unidos de América existe una opinión que se opone al imperialismo, a las guerras de rapiña, a la opresión de los capitalistas, de los trusts, de los bancos, etc. En este país, incluso en las capas de la pequeña burguesía, se observa una resistencia a la opresión del gran capital.

Negando la lucha de clases, la teoría china de los “tres mundos” niega también la lucha de los pueblos por liberarse de la dominación extranjera, por conquistar los derechos y las libertades democráticas, niega su lucha por el socialismo. Esta teoría contrarrevolucionaria y anticientífica hace cruz y raya de la lucha de los pueblos contra sus enemigos, que son el imperialismo, el socialimperialismo, toda la gran burguesía internacional.

Meter a los pueblos en "tres casillas" y predicar que sólo el "tercer mundo" aspira a liberarse del imperialismo, que sólo él sería "la principal fuerza motriz contra el imperialismo", es un engaño y una desviación flagrante del marxismo-leninismo. Si en el “primer mundo" y en el "segundo mundo" se incluye a los imperialistas y los capitalistas, entonces hay que hacerse la siguiente pregunta: ¿Dónde se incluye a los pueblos de estos "dos mundos", que luchan, igualmente, por liberarse de los mismos opresores que subyugan también al “tercer mundo”? Los inventores y los partidarios de la división del mundo en tres no están en condiciones de responder a esta pregunta, porque, según su concepto antimarxista y antileninista, funden en un todo único a los imperialistas, a los gobernantes y a los pueblos.

Los marxistas-leninistas no pueden identificar a los pueblos soviéticos con los estafadores antimarxistas, socialimperialistas y nuevos capitalistas que los avasallan. Del mismo modo, tampoco pueden mezclar y confundir al pueblo norteamericano con el imperialismo norteamericano. Si los revolucionarios actuaran como los revisionistas chinos, cometerían un grave error teórico y se opondrían a la revolución, respaldarían precisamente al imperialismo y al socialimperialismo, a las fuerzas del capital, contra las cuales combaten también el proletariado y el pueblo en la propia guarida de sus enemigos.

¿Qué significado tiene el llamamiento chino a que el "tercer mundo" se alíe con el "segundo mundo" para combatir a la mitad del "primer mundo", cuando tal división del mundo confunde la personalidad de los pueblos, que están en lucha con la oligarquía que los oprime, y cuyas aspiraciones y nivel de desarrollo son distintos? De igual modo, el grado de la resistencia y la intensidad de la lucha revolucionaria de los pueblos son diferentes, pero su meta final, el comunismo, es la misma. En estas condiciones, los marxistas-leninistas debemos hacer propaganda y movilizarnos para que, a través de las incesantes luchas de clase contra el imperialismo, el socialimperialismo, el capitalismo y sus ideologías engañosas, alcancemos el objetivo final.

Los revisionistas chinos, no sólo funden en un todo único a los pueblos y los gobernantes de los países capitalistas, sino que además quieren liquidar la personalidad de los países socialistas, cuando predican que también éstas pueden ser incluidos en el “tercer mundo”.
¿Cómo se puede, según afirman los dirigentes chinos, identificar un país socialista con el "tercer mundo", donde existen las clases antagónicas, la opresión y la explotación, y alineado "con los reyes y los príncipes"? Los revisionistas chinos, que califican de socialista a su país, dicen que forman parte del “tercer mundo” para ayudar supuestamente a los pueblos de este "mundo". Se trata de una mentira con la que pretenden encubrir sus fines expansionistas. Para ayudar y respaldar la lucha de los pueblos, un país verdaderamente socialista no necesita dividir el mundo en tres ni integrarse en el "tercer mundo".

Los marxistas-leninistas, guiándonos por criterios de clase, con nuestras posiciones, ayudamos a los pueblos, al proletariado, la democracia, la soberanía y la libertad auténticas, y no al Estado en el que dominan los reyes, los sha y las camarillas reaccionarias. Ayudamos a los pueblos y a los Estados democráticos que quieren liberarse del yugo de las superpotencias, pero remarcamos que para hacerlo debidamente, en el camino correcto y con criterios de clase, hay que combatir también a los reyes y a los monopolios internacionales que están entrelazados con las superpotencias. Los dirigentes chinos pretenden haber solucionado este complejo problema de clase "fundiéndose" en ese imaginario "tercer mundo". Pero es una solución antimarxista. La mayoría de los Estados y los gobiernos del "tercer mundo", opuestamente a lo que pretenden los dirigentes chinos, no están por la lucha contra el “primer mundo”, el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético, o contra el “segundo mundo”.

La corriente de los pueblos del mundo avanza hacia la lucha por la liberación, por la revolución, por el socialismo, pero en esta corriente no están englobados los gobiernos de los reyes, de los emires y de las camarillas reaccionarias de la calaña de Mobutu y Pinochet que integran el "tercer mundo", en el que también China se ha autoincluido.

En lo que atañe a los Estados del llamado tercer mundo, la dirección china no hace una distinción de clase de acuerdo con los principios del internacionalismo proletario y los intereses de la revolución mundial. No tiene en cuenta que estos Estados nacionales, que en su mayoría están dirigidos por las capas de la alta burguesía, se encuentran no sólo bajo la influencia del imperialismo norteamericano, sino también del socialimperialismo soviético, y están estrechamente ligados a ellos por muchos hilos.

En estos Estados existen profundas contradicciones internas entre el proletariado y el campesinado pobre y oprimido, por una parte, y la burguesía y todos los esclavizadores, por la otra. La ayuda que un país socialista da a los pueblos de estos Estados, debe ser un gran estímulo para su marcha hacia adelante, para lograr crear un verdadero Estado democrático, sin ensombrecer la perspectiva, la cuestión del triunfo de la revolución proletaria y de la toma del poder por el proletariado. La revolución no se importa, será realizada por el proletariado y el pueblo de cada país. Naturalmente, la toma del poder no es cuestión de un día, sino que, como nos enseña Lenin, se deben crear las condiciones para que, ante cualquier viraje de la historia, el proletariado encabece la lucha para derrocar el poder degenerado de los dictadores y de la burguesía reaccionaria, e implantar el poder del pueblo.

La división que los comunistas hacemos del mundo actual, basándonos en el criterio de clase leninista, no nos impide combatir a las superpotencias y apoyar a todos los pueblos y los Estados que buscan liberarse y que tienen contradicciones con ellas. Albania socialista ha respaldado poderosamente con todo su corazón la lucha de los pueblos de Asia, Africa y América Latina, porque responde a los intereses de los mismos y está dirigida contra el imperialismo y la dominación colonial extranjera. Pero, no enunciar abiertamente los principios y tergiversar el marxismo-leninismo, la ideología y la política del partido del proletariado, como hacen los dirigentes chinos, es antimarxista, es un bluf, es un engaño. El Partido del Trabajo de Albania jamás ha hecho esto ni lo hará, porque sería un crimen imperdonable hacia su pueblo, hacia los otros pueblos, hacia el proletariado internacional y la revolución mundial.

Dividiendo el mundo en tres, el Partido Comunista de China predica de hecho la conciliación de clases. Los verdaderos marxista-leninistas jamás olvidan las enseñanzas de Lenin, que subraya que los oportunistas y los revisionistas hacen lo imposible por atenuar la lucha de clases, por engañar a la clase obrera y a los oprimidos con fórmulas "revolucionarias", vaciando la doctrina marxista-leninista de su contenido revolucionario. Esto es lo que hace la dirección revisionista china,cuando predica la conciliación y la convivencia pacífica de la clase obrera con la burguesía.

Como nos enseñan Engels y Lenin, las contradicciones entre las clases o las fuerzas sociales con intereses fundamentales opuestos, no sólo no pueden ser conciliadas, sino que se van exacerbando incesantemente hasta culminar en conflictos político-sociales. La propia existencia del Estado prueba que los antagonismos de clase son irreconciliables. Por ello, intentar atenuar estos antagonismos de clase, que se observan en los diversos países burgueses y revisionistas del “tercer mundo”, del “segundo” o del “primero”, preconizando la unión carente de principios, significa negar el carácter objetivo de la existencia de las contradicciones, tratar este problema de una manera antimarxista.

Los “teóricos" chinos se esfuerzan por conciliar unas clases que jamás pueden ser conciliadas, lo cual significa que están en posiciones revisionistas, oportunistas. La deformación de la teoría de Marx por parte de los revisionistas chinos se ve claramente cuando consideran a los países que incluyen en el “tercer mundo", como lugares donde reina la paz de clases y a sus Estados como organismos de conciliación de clases.

Aceptar la noción de “tercer mundo", tal como es preconizada por los dirigentes chinos, significa trabajar por crear una opinión que sirva para defender los órganos estatales que necesita la burguesía para reprimir a la clase obrera y a las masas populares. La tesis de la atenuación de la lucha de clases, como decía Lenin cuando atacaba a los revisionistas, legaliza y afirma la opresión. Buscar la unidad en el interior del "tercer mundo", de hecho significa buscar la unidad de la clase oprimida con la clase opresora, es decir, hacer esfuerzos por atenuar los antagonismos entre las masas trabajadoras y la burguesía, entre el pueblo y los opresores extranjeros. Estas prédicas de los revisionistas chinos están en oposición con los intereses de la liberación nacional y social de los pueblos, con sus aspiraciones a la libertad, la independencia y la justicia social.

La mayoría de los Estados, que supuestamente forman el “tercer mundo" o el mundo no alineado", dependen del capital financiero extranjero, que es tan fuerte, tan vasto, que ejerce un peso decisivo en toda la vida de los mismos. Estos Estados no gozan de una independencia plena, por el contrario, dependen de ese gran capital financiero que es quien hace una política y difunde una ideología que justifica la explotación de los pueblos.

La burguesía y el imperialismo hacen grandes esfuerzos por ocultar esta realidad y, cuando son desenmascarados, inventan toda suerte de "teorías" en contra de la independencia y la soberanía de los Estados. Los teóricos burgueses y revisionistas, con el fin de sofocar las aspiraciones de los pueblos a la libertad, la independencia y la soberanía, califican estas aspiraciones de “anacrónicas", dándoles diversas interpretaciones metafísicas y contraponiéndoles la consigna de la “interdependencia mundial", que supuestamente expresa las tendencias de la actual evolución de la sociedad humana, o la consigna de la “soberanía limitada" que pretendidamente expresa los intereses supremos de la llamada comunidad socialista, etc.

La realidad burgués-revisionista marcada por la violación de la libertad, la independencia y la soberanía de las naciones y los Estados, en todas sus formas y en todos los dominios, demuestra la putrefacción del sistema capitalista. Vivimos en una época en que la burguesía, como clase dominante, está perdiendo terreno, mientras que el proletariado mundial se ha convertido en una fuerza colosal y está empeñado en una lucha ininterrumpida y a ultranza para sacudirse el yugo de la clase que le explota. La burguesía, bajo los golpes de los pueblos y de la lucha de clases del proletariado, se ha visto obligada a renunciar de jure al colonialismo y a reconocer formalmente la libertad, la independencia y la soberanía a muchos países que, durante un largo tiempo, había mantenido ocupados y explotados de manera salvaje.

Pero la libertad, la independencia y la soberanía, reconocidas jurídicamente por los Estados capitalistas a sus antiguas colonias, hoy en muchos países se han quedado en el papel, porque siguen dominados bajo nuevas formas por los capitalistas y los imperialistas. Para prolongar su dominación en las ex colonias, estas fuerzas regresivas de nuestra época practican en grandes proporciones los complots y las intrigas, para lo cual encuentran aún terreno abonado en estos países, a fin de dividir y dominara los pueblos, aprovechando su atraso económico, político e ideológico y la falta de organización de las fuerzas revolucionarias.

Al tratar este problema no debe pensarse que, dado que los países ex coloniales aún no han obtenido una independencia y soberanía completas, su lucha ha sido infructuosa. De ninguna manera. La lucha de los pueblos por emancipar sus pequeños países del dictado y la tutela de los grandes, del imperialismo y el socialimperialismo, no debe ser subestimada. Por el contrario, el Partido del Trabajo de Albania y el Estado albanés han apoyado y apoyarán sin reservas esta justa lucha revolucionaria y de liberación, considerándola como una victoria de los pueblos que contribuye a reforzar la independencia política, a liberarse de la dominación colonial y neocolonial. Pero estamos en contra de los teóricos revisionistas que predican que, ahora, toda la lucha revolucionaria debería ser reducida a la lucha por la independencia nacional, por conquistarla y defenderla frente a la agresión de las potencias imperialistas, negando la lucha por la liberación social. Sólo la victoria de esta última asegura al mismo tiempo la libertad, la independencia y la soberanía nacional verdaderas y completas. Estos abogados del régimen explotador "olvidan" que la lucha de clases entre el proletariado y sus aliados, por un lado, y la burguesía del país y sus aliados del exterior, por el otro, prosigue siempre de forma encarnizada y que un día conducirá a ese momento, a esa situación revolucionaria, como dice Lenin, en que la revolución estalla. Las condiciones cada vez más favorables que se crean en el mundo para el amplio desarrollo de las revoluciones antiimperialistas y democráticas y para que estén dirigidas por el proletariado, deben ser aprovechadas para pasar de la lucha por la independencia nacional a una fase más avanzada, a la lucha por el socialismo. Lenin nos enseña que la revolución debe ser llevada hasta el final, liquidando a la burguesía y su poder. Sólo sobre esta base se puede hablar de libertad, independencia y soberanía verdaderas.

Según nuestro concepto marxista-leninista, en una sociedad con clases antagónicas, que está dominada por la clase feudal o la burguesía, el pueblo no puede gozar de libertad y soberanía. La libertad, la independencia y la soberanía tienen un contenido político-social concreto. La libertad y la soberanía verdaderas y plenas son aseguradas en las condiciones de la dictadura del proletariado. Mientras que en aquellos lugares donde el Estado se encuentra en manos de las clases explotadoras, las relaciones económicas y políticas desiguales entre los explotadores y los explotados y entre los países, llevan a la pérdida o a la restricción de la libertad y de la soberanía del pueblo. Por consiguiente, no puede hablarse de una verdadera libertad y soberanía nacional, y mucho menos de soberanía del pueblo, en los países que se encuadran en el "mundo no alineado" o en el tercer mundo". Sólo sobre la base de un análisis científico cimentado en la teoría marxista-leninista se puede definir correctamente qué pueblo es verdaderamente libre y cuál está subyugado, qué Estado es independiente y soberano y cuál es dependiente y oprimido. La teoría marxista-leninista explica claramente quiénes son los opresores y explotadores de los pueblos y qué camino deben seguir éstos para ser libres, independientes y soberanos. Los comunistas albaneses, sólo de esta manera, a la luz del marxismo-leninismo, concebimos la libertad, la independencia y la soberanía de los Estados y de los pueblos.

(1) V. I. Lenin, Obras, ed. albanesa. t. 33, págs. 153-154.

(2) V. l. Lenin, Obras, ed. albanesa, t. 21, pág. 147.

El Partido Comunista, organizador del triunfo electoral del 16 de Febrero

Jose Diaz
( Artículo publicado en "Correspondencia Internacional", 10 de Abril de 1936 )
El artífice del Frente Popular y, por consiguiente, el organizador del triunfo electoral de las fuerzas de izquierda, ha sido el Partido Comunista. El Partido Comunista ha sido y sigue siendo el campeón más incansable en la lucha por la unidad proletaria, por la unidad de acción de las masas obreras y masas antifascistas y el organizador de las futuras y próximas victorias decisivas del proletariado y de los campesinos españoles.

Nuestro Partido Comunista, aunque se desarrolla y crece rápidamente, no es aún, numérica y orgánicamente, la fuerza decisiva del proletariado español, pero política e ideológicamente constituye la fuerza orientadora de todo el movimiento revolucionario de nuestro país. Y nuestro Partido Comunista no sólo ejerce su influencia sobre las masas obreras sin partido y los obreros socialistas de base, sino incluso sobre sus dirigentes. Es la justa política de nuestro Partido la que obliga a los dirigentes reformistas y centristas del Partido Socialista a batirse en retirada y la que ayuda y empuja cada vez más a los dirigentes del ala izquierda de dicho Partido a adoptar posiciones revolucionarias y a pronunciarse cada vez más c1aramente por las soluciones revolucionarias de las necesidades actuales de la clase obrera de España y por los métodos revolucionarios para obtenerlas. También en España "los comunistas -como decía el camarada Dimitrof en el VII Congreso de la I.C.-, aunque numéricamente sean pocos, son el motor de la actividad combativa del proletariado".

Luchando por el Frente Único de la clase obrera y el triunfo del Frente Popular.

Ya a fines del año 1934, poco después del movimiento insurreccional de octubre, cuando la sangre de nuestros hermanos caídos en Asturias estaba aún caliente, cuando la pena de muerte se cernía sobre las cabezas de centenares de nuestros mejores combatientes de toda España, nuestro Partido, después de hacer un análisis de las experiencias de octubre y de la situación de la clase obrera y de las masas trabajadoras de España, planteó y puso en el centro de sus actividades y como tarea inmediata para los obreros y antifascistas españoles la lucha por la unidad de la clase obrera y su ligazón con todas las masas antifascistas. En una serie de documentos y cartas dirigidas a la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Obrero español y, más tarde, en abril de 1935, en una carta abierta dirigida "A los obreros socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas de España, de Cataluña, de Euskadi, de Galicia y de Marruecos", suscrita por el Partido Comunista de España y por nuestros partidos hermanos de Francia y de
Italia, nuestro Partido resumía las tareas del momento en los siguientes términos:

"La creación de las Alianzas Obreras y Campesinas como base de la unidad revolucionaria de las masas en la lucha por el Poder está planteada actualmente por los comunistas en el centro de su acción política. Los comunistas declaran que el frente de la revolución debe, al mismo tiempo, abarcar todos los elementos que, no encontrando lugar en las Alianzas Obreras y Campesinas, estén prestos, sin embargo, a luchar efectivamente por cerrar el camino a la contrarrevolución fascista. Es necesario, pues, crear, en unión de esos elementos, un amplio Frente Popular Antifascista, cuyo objetivo principal sea, no solamente la lucha por la liberación de los presos políticos, por la restauración de todas las libertades, democráticas, por dar la tierra a los campesinos y por la liberación de las nacionalidades oprimidas, .sino también por la instauración de un Gobierno provisional revolucionario que, apoyándose sobre las Alianzas Obreras y Campesinas, desarrollándolas, rompa las bases de la contrarrevolución fascista, encarcele a los jefes fascistas, disuelva sus organizaciones y abra el camino para el desarrollo ulterior de la revolución."

Como consigna inmediata, nuestro Partido planteó a las masas la lucha por la disolución de las Cortes de la contrarrevolución y la convocatoria de nuevas elecciones, amplias y democráticas.

Por todos los medios posibles, en millares y millares de manifiestos clandestinos, octavillas, periódicos, en mítines ilegales, en mítines obreros, en conversaciones con los trabajadores en fábricas y talleres, etc., nuestro Partido divulgó su posición y orientó a las masas en su lucha diaria. En todas las provincias de España, las organizaciones de nuestro Partido desarrollaron una labor formidable y múltiple para reconstituir las Alianzas Obreras y Campesinas destruidas durante el movimiento de octubre para crearlas allí donde aún no existían; un trabajo enorme para la creación de un Bloque Popular Antifascista. Como resultado de este trabajo, continuo y tenaz, nuestro Partido y sus organizaciones provinciales y locales han conseguido ligarse estrechamente a los obreros socialistas y anarquistas, a las organizaciones locales y provinciales del Partido Socialista, y establecer contacto con los republicanos de izquierda y demás elementos antifascistas. .

En muchas provincias de España, las Alianzas Obreras y Campesinas, aunque con grandes deficiencias y debilidades, empezaron a funcionar y jugaron un papel importante en las diversas campañas de agitación Y en las movilizaciones obreras contra el terror y las penas, de muerte, así como en las luchas diarias de los obreros. También se formó la Concentración Popular Antifascista, compuesta por el partido Comunista, diversas organizaciones obreras y algunos partidos republicanos de izquierda, no participando en ella, sin embargo, el Partido Socialista en el plano nacional, pero sí, en cambio, algunas agrupaciones socialistas provinciales y locales en el plano provincial y local.

Y, cuando en el mes de junio de 1935, el Gobierno Lerroux-Gil Robles, bajo la presión de las masas, se vio obligado a levantar el estado, de guerra y a dejar un poco de legalidad relativa a las organizaciones obreras, nuestro Partido organizó en Madrid el primer mitin legal, en el cual fijó nuevamente su posición clara frente a la situación del país, propugnando por la creación de un amplio bloque de todas las fuerzas obreras y antifascistas para hacer frente a la reacción y para luchar por las libertades democráticas y por la disolución de las Cortes de la contrarrevolución, En dicho mitin, celebrado el 2 de junio, el Secretario General del Partido Comunista dijo lo siguiente:

"Nosotros, Partido Comunista, luchamos y lucharemos siempre por la realización de nuestro programa máximo, por la implantación del Gobierno Obrero y Campesino en España, por la dictadura del proletariado en nuestro país. Pero, en estos momentos de grave peligro que amenaza a los trabajadores, con el fascismo dueño de los resortes principales del Estado, declaramos que estamos dispuestos a luchar unidos con todas las fuerzas antifascistas sobre la base de un programa mínimo de obligatorio cumplimiento para cuantos entren en la Concentración Popular Antifascista."

La posición de nuestro Partido ha sido, pues, desde un principio y durante todo el tiempo, clara y definida: la organización de una amplia red de Alianzas Obreras y Campesinas en los lugares de trabajo, en los pueblos y aldeas, como expresión y como órgano del Frente Único de los obreros y campesinos, y en torno a estas Alianzas un amplio Bloque Popular de todos los elementos que verdaderamente estén dispuestos a luchar contra el fascismo y la reacción y por las libertades democráticas del pueblo trabajador.

Nuestra posición y nuestras consignas fueron comprendidas y bien acogidas por las masas obreras. Por encima de la voluntad y a pesar de la resistencia de la dirección nacional del Partido Socialista, las Alianzas Obreras y Campesinas se desarrollaron; en todas las regiones de España se formaron organismos de enlace entre las organizaciones comunistas y socialistas y se entablaron conversaciones con los elementos republicanos y antifascistas. La masa obrera y antifascista comprendió las consignas de nuestro Partido, pero no así la dirección del Partido Socialista. Nuestras cartas dirigidas a la. Comisión Ejecutiva Nacional del Partido Socialista, quedaron en su mayor parte sin contestación, y nuestras proposiciones fueron sistemáticamente rechazadas. La Comisión Ejecutiva nacional del Partido Socialista se limitó a la formación de un Comité de Enlace entre el Partido Comunista y el Partido Socialista, pero rechazando todas las propuestas de nuestros representantes en dicho Comité, encaminadas a desarrollar una verdadera acción y lucha de masas. La posición de los dirigentes socialistas, tanto los del ala reformista y centrista como los de la izquierda, fue completamente negativa y opuesta a la formación y desarrollo de las Alianzas Obreras y Campesinas y del Frente Popular Antifascista, como un amplio frente de lucha.

Las dos posiciones de la dirección del Partido Socialista.

Los dirigentes reformistas del Partido Socialista, que eran contrarios a la revolución y a la dictadura del proletariado, como único medio de derrocar el régimen capitalista, y que eran también contrarios al Frente Único y a la unidad de acción de los obreros socialistas y comunistas, se opusieron terminantemente a la constitución de las Alianzas Obreras y Campesinas, que significan el Frente Único de todos los obreros, sin distinción de Partido. En cuanto al Frente Popular, los derechistas y centristas lo consideraban necesario, pero no como un frente de lucha contra el fascismo, sino como una segunda edición del "Pacto de San Sebastián"; es decir, como un bloque de los partidos obreros y republicanos de izquierda cuya dirección debía estar en manos de los republicanos, por tratarse de una revolución democrático-burguesa; y en el que los partidos obreros debían ayudar a los republicanos a llegar al Poder. ¡Nada de hegemonías de las fuerzas proletarias en el Frente Popular, nada de contenido revolucionario de dicho Frente!

También la posición de los dirigentes izquierdistas del Partido Socialista, en su mayor parte, fue en un principio opuesta a las Alianzas Obreras y al Frente Popular. Los izquierdistas consideraban a las Alianzas Obreras como órganos de insurrección únicamente, y como el momento de la insurrección (octubre) ya había pasado, las Alianzas, -decían- no tenían ya ninguna misión que cumplir, y por tanto, no se las debía fomentar. Su posición con respecto a las Alianzas Obreras y Campesinas era la consecuencia y la continuación lógica de su posición de antes de octubre de 1934 y de su concepto falso de las fuerzas de la revolución, del carácter de la revolución en España y de los órganos de dicha revolución. Antes de octubre de 1934, los dirigentes izquierdistas del Partido Socialista confundían y substituían la consigna de la dictadura del proletariado por la de dictadura del Partido Socialista. En vísperas de octubre, su consigna era: ¡Todo el poder para el Partido Socialista! en vez de: ¡El poder para los obreros y campesinos, para las Alianzas Obreras y Campesinas!, que era la de nuestro Partido.

Después de octubre, y a pesar de la valiosa experiencia que nos ha dado Asturias, los dirigentes izquierdistas siguieron manteniéndose en la misma posición falsa, y como para ellos el Partido Socialista seguía siendo el único a quien correspondía el Poder, era lógico que se pronunciasen en contra de las Alianzas Obreras y Campesinas, por cuanto éstas representan los órganos embrionarios de lucha por y del Poder de los obreros y campesinos de todas las tendencias y partidos; seguían asignando al Partido Socialista el papel que corresponde a toda la clase obrera y campesina. En cuanto al Frente Popular, los izquierdistas no comprendían la posibilidad de la constitución de un bloque de obreros y republicanos con fines revolucionarios, con la hegemonía y dirección del proletariado en dicho bloque. Únicamente admitían la posibilidad de aliarse a los republicanos cuando se planteaba la cuestión de ir unidos a las elecciones.

Durante mucho tiempo, los dirigentes reformistas siguieron en su posición negativa y hostil al Frente Único proletario y a la unidad de acción antifascista, y los dirigentes izquierdistas aferrados a su incomprensión y posición confusa con respecto a los problemas fundamentales de la revolución y a las tareas inmediatas de los obreros revolucionarios.

Los esfuerzos del Partido Comunista, coronados por el éxito.

Pero el VII Congreso de la Internacional Comunista ayudó mucho al Partido Comunista de España en su labor de esclarecimiento de los problemas. La claridad meridiana con que el VII Congreso de la I.C. y especialmente el camarada Dimitrof planteó y explicó los problemas de la clase obrera, la lucha contra el fascismo, etc., hicieron vacilar a los dirigentes socialistas de izquierda en su posición, les hicieron reflexionar y les ayudaron a comprender y a darse cuenta de la verdadera situación de España, y de esta manera, a acercarse cada vez más y a ver con simpatía la posición de nuestro Partido ante los diversos problemas de la revolución y de la lucha contra el fascismo en España. A partir del VII Congreso de la I.C. fue cuando las relaciones entre nuestro Partido y el ala izquierda del Partido Socialista se hicieron cada vez más efectivas y estrechas frente al silencio en que la Comisión Ejecutiva nacional del Partido Socialista, los reformistas y los centristas, se obstinaban ante nuestros proposiciones de unidad de acción, el ala izquierda, por medio de su órgano Claridad, las acogía con simpatía y se pronunciaba cada vez más abiertamente y con menos confusionismo en favor de las Alianzas Obreras y Campesinas y en favor del Frente Popular Antifascista.

La unidad sindical ya realizada, la fusión de la C. G. T. U. con la U. G. T. a propuesta y gracias a la lucha de la primera, estrechó aún más los lazos entre nuestro Partido y el ala izquierda del Partido Socialista, encabezada por el camarada Largo Caballero. La realización de la unidad sindical ha servido de ejemplo práctico (el ingreso en la U.G.T. de muchos sindicatos autónomos, el hecho de plantearse la posibilidad de unidad de acción entre la U. G. T. Y la C.N. T., etc.), para toda la masa obrera y también para los dirigentes del ala izquierda del Partido Socialista, de los grandes beneficios que el proletariado puede obtener luchando unido.

Nuestro trabajo continuo e incansable en pro del Frente Único proletario; la política justa desarrollada por nuestro Partido; la labor formidable desplegada por nuestras organizaciones entre los obreros socialistas; nuestro acercamiento y nuestro trabajo cerca de los dirigentes del ala izquierda del Partido Socialista; la gran resonancia que el VII Congreso de la Internacional Comunista ha tenido entre los obreros socialistas en España; todo ha contribuido a que, al negar el momento de la lucha electoral, los dirigentes socialistas se pronunciasen en favor del Frente Único proletario y de la formación de un Frente Popular para lucha en común contra las fuerzas de la reacción y del fascismo. Sólo gracias, a la línea política justa de nuestro Partido, que prendió en la masa obrera y también en los dirigentes socialistas de izquierda, ha sido posible constituir el Frente Popular. Y este Frente Popular, con todos sus defectos y debilidades, ha jugado un papel decisivo en la lucha electoral y ha dado el triunfo a las fuerzas de izquierda.

Movilización Antifascista: Ninguna agresión fascista sin respuesta

Aborto libre y gratuito
Viernes 12 de enero de 2007 a las 19:00h
Metro Francos Rodríguez
Convoca: Coordinadora Antifascista de Madrid
Apoya: Colectivo de mujeres "Trece Rosas" y colectivo de Mujeres Autónomas

Abort libre y gratuito

ATACADA POR GRUPOS FASCISTAS UNA CLÍNICA EN MADRID
LA ESCALADA DE AGRESIONES NAZIS CONTINÚA

Continuando con la escalada de agresiones fascistas que se ha producido en Madrid en los últimos meses, el pasado jueves 28 de Diciembre fue atacada la clínica Isadora, donde se practican abortos. Los nazis rompieron a pedradas los cristales y dejaron unas pintadas acusando a la clínica y a su directora de asesinos. L@s trabajador@s del centro admitieron que suelen recibir llamadas amenazantes, aunque hasta la fecha no habían sufrido un ataque tan grave y desde noviembre las amenazas comenzaron a ser más frecuentes.

Las mujeres sin recursos (incluidas muchas inmigrantes) se ven obligadas a acudir a clínicas privadas como Isadora porque en el Estado español no existe el aborto libre y gratuito a través de la sanidad pública. El aborto no es legal, sino que está despenalizado para tres supuestos: que el feto pueda nacer con graves taras físicas o psíquicas (siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación), en casos de violación y cuando el embarazo pone en peligro la salud física o psíquica de la mujer.

Revindicamos el derecho a abortar de manera libre y gratuita en la sanidad pública para todas las mujeres que así lo deseen, sin tener que escudarnos en supuestos legales que escondan nuestra libre elección como seres adultos y autónomos.

En la comunidad de Madrid se está produciendo un alarmante aumento del número de abortos practicados debido a la nefasta y premeditada política de planificación familiar y de anticoncepción por parte del gobierno del PP. El último programa que se realizó sobre el uso del preservativo se hizo en 1998, hace ya ocho años. Es significativo que la consejería de Educación de la Comunidad haya decidido aumentar las ayudas a las organizaciones ultra conservadoras que criminalizan el aborto y tratan de convencer a adolescentes embarazadas para que sigan adelante con la gestación. Algunas de estas asociaciones son Adevida, Grupo Provida o Acción Familiar. Adevida en su página web defiende que "La anticoncepción es contraria a la ley natural". Esta asociación afirma que una mujer no debe abortar aun cuando esté en peligro su vida. El gobierno del PP de la Comunidad de Madrid se niega a realizar campañas informativas y educativas sobre los distintos métodos anticonceptivos.

El ataque sufrido por la clínica Isadora, el número de mujeres muertas a consecuencia de la violencia machista y las agresiones y humillaciones cotidianas que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo, demuestran la necesidad de la organización de las mujeres para defendernos y reivindicar nuestros derechos como colectivo oprimido y discriminado por este sistema patriarcal y capitalista.

Los fascistas (que no son sólo los nazis) y las instituciones que los legitiman y amparan quieren mujeres calladas, sumisas, dóciles, sin posibilidad de elección, sin poder decidir sobre nuestras vidas y nuestros propios cuerpos. Por eso nos atacan, para que no nos rebelemos, para que no tengamos el control de nuestras vidas.

La falta de depuración de los asesinos, torturadores, violadores franquistas en los cuerpos militares, policiales y judiciales tras la ley de punto final de la transición, ha garantizado que la impunidad de los fascistas se mantenga sin interrupción desde la dictadura hasta hoy: En los últimos 7 años, los nazis han colocado ocho bombas en locales madrileños (el último en un teatro repleto de gente) y la policía no ha realizado ni una sola detención.

Junto a esta complicidad judicial, política y policial, desde los medios de comunicación se silencian los hechos o se les quita importancia, alegando que son obra de pandillas, gamberrismo juvenil o peleas de tribus urbanas. Y la escalada de agresiones sigue creciendo: incendio del local de la Asociación de Cultura Popular Estrella Roja (29 de noviembre), apaleamiento de un mendigo en Coslada (24 de diciembre), apaleamiento de varios jóvenes en Moncloa (29 de diciembre).

Ante estos hechos, no vamos a pedir más policía, sabiendo de la connivencia de gran parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado con estos grupos fascistas y de su papel represor y patriarcal. Hacemos directamente responsables de las consecuencias de estos ataques y de los futuros que vengan, a políticos, jueces y mandos de los cuerpos represivos por mirar hacia otro lado: ¿a qué están esperando? ¿a que haya muert@s?

Desde nuestros colectivos hacemos un llamamiento a plantar cara a estos ataques y a que ninguna agresión quede sin respuesta. Es imprescindible que tod@s nos movilicemos para demostrar a estos nazis asesinos que no nos van a callar. Reivindicamos el derecho a la autodefensa como medio totalmente legítimo para repeler las agresiones, defendernos y combatir a los grupos fascistas. Pero creemos que la mejor autodefensa es la organización en colectivos y asambleas de todas las mujeres y hombres feministas y antifascistas donde podremos organizar respuestas colectivas a este tipo de agresiones. No vamos a esperar a que otr@s lo hagan por nosotr@s. Nuestra pasividad les hace más fuertes.

¡¡¡ NINGUNA AGRESIÓN FASCISTA SIN RESPUESTA !!!
¡¡¡ ABORTO LIBRE Y GRATUITO !!!

MOVILIZACIÓN ANTIFASCISTA
VIERNES 12 DE ENERO DE 2007 19:00H
METRO FRANCOS RODRÍGUEZ

COORDINADORA ANTIFASCISTA DE MADRID
COLECTIVO DE MUJERES “TRECE ROSAS”
COLECTIVO DE MUJERES AUTÓNOMAS

nodo50.org/antifa

Presentación del Partido Comunista de España (marxista-leninista) en Madrid

Viernes 12 de Enero, 7 de la Tarde en el C.A.U.M.
( Tirso de Molina, 8 - 1º Piso - Metro: Tirso de Molina )

banderas_partido.JPG
A veces se cae en el mecanicismo de que la propia evolución de las cosas, de las contradicciones internas nos llevarán por si solas al socialismo. Y eso no es tan mecánico. Si fuera asi, ya estariamos en una etapa mas avanzada, no se hubiera perdido la Gran Revolución de Octubre ni el llamado campo socialista. Hay que tener en cuenta el factor determinante del Hombre, con mayúscula. Por eso es necesario el Partido único, el partido capaz de encuadrar a las amplias masas populares, de ponerse a su cabeza y dirigirlas en las feroces luchas que se avecinan. Y cabe la pena recordar la sentencia: "Si luchas puedes perder. Si no luchas ya estás perdido".

¡ Por la unidad de los comunistas !
¡ Por la república popular y federativa !
¡ Por el socialismo !

EL IMPERIALISMO DE LA UNIÓN EUROPEA

En la tesis anterior describimos la existencia de 3 polos imperialistas a nivel mundial: EEUU, Japón y la Unión Europea (UE). De estos tres polos, EEUU es el que mayor poder económico, político y militar acumula, siendo el imperialismo de la UE subordinado al estadounidense, lo que en ningún caso significa que sea más benigno; sólo significa que su menor poder le obliga a alinearse con EEUU en ciertas cuestiones, si bien su intención última es deshacerse de esta tutela. La Unión Europea también dirime importantes contradicciones con Rusia, una potencia en recuperación, que pugna por mantener su área de influencia en el este europeo y la zona centroasiática.

Europa y UE: dos conceptos diferentes

Es necesario diferenciar Europa, como concepto geográfico, que abarca lo que históricamente se ha definido como continente, de la Unión Europea, como concepto básicamente económico, al que se quiere dotar de contenido político. Se podría definir la UE como un conjunto de Estados que han decidido unificar sus mercados y sus monedas desde los presupuestos del capitalismo neoliberal y que intentan unificar sus instituciones políticas sin conseguirlo plenamente. Se puede ver con claridad que poco tienen que ver ambos conceptos, máxime si tenemos en cuenta que la UE incluye territorios que se encuentran fuera de Europa y, simultáneamente, hay estados europeos que rechazan pertenecer a la UE.

Breve historia de la UE

Tras la 2ª guerra mundial, los estados imperialistas europeos quedaron destrozados y en clara desventaja frente a su competidor imperialista: EEUU. Los sectores dominantes de las burguesías europeas ven la necesidad de apoyarse en EEUU y de crear el “Estado del bienestar” para hacer frente a la URSS y al campo socialista, y de conjugar fuerzas para poder competir a medio o largo plazo con EEUU. Les conduce a ello la necesidad de aumentar la tasa de ganancia incrementando la escala de la producción, con el consiguiente abaratamiento de costes e intensificación de la productividad.

En 1957, el Tratado de Roma crea la Comunidad Económica Europea (CEE) sobre la base de 6 Estados. Con las sucesivas ampliaciones (1973, 1981, 1986, 1995 y 2004) llega a los 25 de hoy, en que la anteriormente denominada CEE, y, luego, Comunidad Europea, a secas (CE), ha dado lugar a la UE.

En los últimos años, los pilares de este proceso han sido:

- El Acta Única (1985), que supuso la unificación del mercado de los estados de la CEE al establecer la libertad de circulación de capitales, mercancías, servicios y personas. Además, sustituyó la unanimidad en las decisiones por las mayorías cualificadas.

- El Tratado de Maastricht (1991), que estableció las condiciones de convergencia de cara a conseguir la unión monetaria con el euro. Este tratado creó, además, los fondos estructurales y de cohesión y la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

- Pacto de Estabilidad, que estableció límites al déficit público.

- Agenda de Lisboa, del año 2000, a aplicar hasta el año 2010 (consecuencia directa de los acuerdos de Seattle, de 1999, y otros anteriores encaminados hacia el mismo fin), de contenido ultraliberal. La directiva Bolkestein es una de sus aplicaciones. Esta directiva supone la liberalización de todos los servicios, incluidos los públicos; y da la posibilidad de acogerse al denominado “principio del país de origen”, según el cual a las empresas de servicios se les aplicará la normativa, tanto laboral como medioambiental, que rija en el estado en que tengan su sede social (esta medida -principio del país de origen-, de carácter regresivo para el conjunto de la clase obrera europea, ha sido paralizada momentáneamente, en gran medida debido al NO a la Constitución Europea en Francia y Holanda, y ante el temor a un efecto dominó de pronunciamientos en contra del resto de países donde todavía no se había sometido a referéndum, relajando las posiciones enquistadas contra ese proceso).

- La Carta de Derechos, aprobada en Niza en el año 2000. Carta que no garantiza los derechos sociales ni siquiera de manera formal, como sí hacen las constituciones burguesas estatales.

Fuerzas internas, cohesión y contradicciones. Estructuras políticas

El proceso de construcción de la Unión Europea no es un proceso exento de contradicciones. Las distintas burguesías estatales mantienen un continuo “toma y daca” con el que, lejos de sostener discusiones de principios, se esfuerzan por garantizar espacios propios de poder dentro del mercado común. Esta lucha convive con el interés común de obtener acceso privilegiado a las fuentes de materias primas de los países dependientes, de conseguir mano de obra barata y la protección de la economía de los países centrales.

El resultado ha sido la construcción de una UE a varias velocidades, en la que cabe distinguir entre cuatro Estados centrales grandes: Alemania, Francia, Reino Unido e Italia -con un mayor peso de Alemania respecto a los otros tres- y el Reino Unido, aliado prácticamente incondicional de EEUU. Cuatro Estados centrales pequeños: Benelux (Bélgica, Holanda, Luxemburgo) y Dinamarca. Cuatro Estados periféricos: Irlanda, Portugal, España y Grecia. Tres Estados periféricos, pero con mayor renta per cápita que los anteriores: Suecia, Finlandia y Austria. Y los diez Estados de la ampliación del 2004, ocho de ellos pertenecientes al antiguo campo socialista. En total, 25 Estados. Aunque tenemos que tomar en consideración que esta clasificación se encuentra atenuada por el hecho de que países como España poseen un valor estratégico para el imperialismo europeo por sus relaciones con los países del Magreb y, sobre todo, por su relación histórica, económica, política, cultural y militar con América Latina.

Las principales estructuras políticas de la UE son las siguientes:

- Comisión europea: sus miembros (los comisarios y las comisarias) son nombrados por los gobiernos pero sin depender formalmente de éstos.

- Consejo de ministras y ministros: formado por ministros y ministras de exteriores y los o las del ramo correspondiente al asunto que se trate.

- Consejo europeo: formado por quienes ostentan jefaturas de Estado y de gobierno.

- Parlamento europeo.

- Tribunal de Justicia.

Estas estructuras políticas no han logrado de ninguna manera la unificación política de la UE. Los Estados miembros siguen siendo los principales agentes políticos: han sufrido un vaciamiento de poder económico, en línea con lo preconizado por el capitalismo neoliberal, pero han conservado sus funciones políticas principales, particularmente la represiva, a la vez que comparten espacios de soberanía con otros Estados de la UE. La cesión de la política económica es particularmente importante junto a otras expresiones de control coordinado exentas de cualquier mecanismo formal de control propio de la democracia burguesa.

Carácter antidemocrático

La democracia tiene un carácter meramente formal en los Estados capitalistas: se reconocen jurídicamente derechos y libertades pero no se crean las condiciones materiales, es decir, económicas y sociales, que los hagan posibles. La UE liquida incluso esta formalidad: ni siquiera reconoce jurídicamente muchos derechos y libertades que sí reconocen las legislaciones de sus Estados miembros. La UE sólo reconoce derechos y libertades al capital.

Las principales instancias de decisión de la UE están fuera incluso del escaso control de la ciudadanía que existe en las democracias burguesas. Ni la Comisión ni los Consejos dependen directamente del voto ciudadano. Sólo el Parlamento es elegido por sufragio, pero este organismo no tiene todas las competencias propias de una asamblea parlamentaria ordinaria. Los miembros de la Comisión son elegidos (cooptados) por las oligarquías políticas de la UE. Los miembros del Consejo de Ministros son elegidos por los gobiernos de los estados miembros, y, en el Consejo Europeo, permanecen incluso monarcas a los que, evidentemente, no ha elegido nadie.

En coherencia con lo anterior, no se contempla la necesidad de profundizar la democracia y hacerla participativa, como sí hacen la democracia socialista cubana y la democracia venezolana. El dominio de clase de la oligarquía burguesa de la UE necesita incluso recortar los débiles niveles de democracia existentes.

La UE, además, arrastra dos importantes déficits democráticos ya existentes en los Estados miembros:

- No reconoce el derecho a la autodeterminación de las naciones sin Estado incluidas dentro de la UE, con lo que se les niega un derecho democrático básico.

- Permite que la Jefatura del Estado de varios Estados miembros esté ocupada por individuos que no han llegado a ella a través de un proceso electoral, sino que la han heredado, y de forma vitalicia, de sus antepasados, convirtiendo una responsabilidad política que afecta a toda la población en un patrimonio privado. Nos estamos refiriendo a las monarquías, ese anacronismo del Antiguo Régimen que las burguesías de varios Estados miembros no sólo no se han sacudido, a diferencia de otras, sino que han convertido en puntales de su dominio de clase.

- De manera general, todo el proceso de conformación de la UE queda sustraído a la expresión de la voluntad popular. Ninguna toma de decisión ni ningún compromiso en la UE es sometido a referéndum popular.

La integración de los “países del este”

Los Estados del Este son los candidatos idóneos para la construcción de la Europa neoliberal. La actual dominación de la burguesía impone estos procesos a pesar de los altos costes sociales que, para el pueblo, esto significa. En el año 2004, diez nuevos socios se sientan en Bruselas: Malta y Chipre, junto a 8 Estados del antiguo campo socialista: Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania; y está previsto que para el 2007 se integren en esta Europa del capital Rumanía y Bulgaria.

Un espacio muy importante de futuros consumidores de bienes y servicios en manos de empresas transnacionales, y un potencial de mano de obra bien cualificada (precisamente a causa del pasado socialista) y a buen precio. Condiciones óptimas para las burguesías dirigentes de la Unión Europea, y que se traduce por lo que en realidad es la ampliación de la UE hacia el Este: neocolonialismo. Los nuevos miembros del Este reproducen a escala regional la polarización que a escala global existe entre un centro dominante y una periferia dependiente. Los países del Este europeo que acceden a la UE lo hacen en calidad de miembros de segunda o tercera clase. Con subvenciones agrarias, por ejemplo, que constituyen sólo el 25% de las que reciben los otros miembros, y la aplicación de severas presiones para la reducción de su producción agrícola. Además, su incorporación a la UE no supone, temporalmente (de 3 a 5 años, ampliables a 7 -y más-), la libre circulación de personas, aunque sí la haya para capitales, mercancías y servicios. En este sentido, las condiciones impuestas pueden considerarse como un nuevo peaje de su transición al capitalismo.

Estructuras económicas. Disciplina presupuestaria

Políticas de reestructuración y subvención del sector agrario en el marco de la UE.

Aunque sólo el 5% de la población de la UE se dedica al sector agrícola y ganadero, se destina el 40% del presupuesto a este sector. Los receptores de las ayudas son fundamentalmente grandes terratenientes –el 5% de propietarios y propietarias reciben el 50% de ayudas–, perjudicando la pequeña y mediana producción de la UE y, sobre todo, la de los países con los que la UE mantiene una relación basada en el neocolonialismo.

Banco Central Europeo (BCE)

Institución para el control de la política monetaria del UE con capacidad de control sobre las tareas del resto de bancos centrales y de otros factores estratégicos de la política económica de los países de la UE. Su pretendida independencia de otras instancias de la UE no es otra cosa que la expresión de su real carácter de clase.

Política económica

Frente a la idea de un capitalismo europeo más benigno que el de EEUU, es preciso constatar que estas políticas económicas son un conjunto de medidas económicas destinadas a hacer crecer la tasa de ganancia de los y las capitalistas de la UE y a aplicar las políticas neoliberales, que llevan al recorte de impuestos a los capitales, privatización, recorte de gastos sociales, precarización de condiciones laborales y recorte de derechos sociales y laborales.

Disciplina presupuestaria

Con criterios económicos severos, que en la mayoría de los casos no son respetados por los Estados “centrales” de la UE, pero que tienen como objetivo primordial ajustar los gastos públicos y aumentar la disciplina presupuestaria de los países que componen la Unión. En ese mismo orden de cosas se entiende otro de los criterios económicos clave de esta construcción capitalista de Europa: el respeto a la política de libre mercado y a la competitividad. En definitiva, el rigor presupuestario va en esa dirección, es decir, en hacer que los servicios públicos sean mediocres e ineficaces ante la opinión pública, por carentes de medios, y que, a causa de ello, se pueda facilitar el camino a la privatización de los mismos. En lo que respecta a los países del Este, esta política económica convergente está teniendo efectos sociales demoledores: paro, desprotección social, indigencia, salarios bajos, etc...

La estricta planificación de la economía que la UE necesita imponer rompe la falsa idea de que el “libre mercado” se autorregula. Además, sitúa al capitalismo ante la contradicción que supone aspirar a desorientar, dividir y fragmentar la clase obrera y, al mismo tiempo, regular el mercado eliminando fronteras e igualando los distintos mercados laborales –misma legislación, moneda única… - ayudando así, a largo plazo, a desarrollar la unidad de la clase obrera en Europa y a despejar el camino a luchas populares contra un enemigo común de clase e identificable.

El aparato policial, judicial y militar. La inmigración

Sus características dependen del apartado anterior. A una política económica de reducción del gasto social y de los salarios y de empobrecimiento de la clase obrera (es decir, de aumento de la tasa de explotación) corresponde un aumento del número de efectivos policiales, de sus prerrogativas, de su brutalidad, así como un aumento de la población encarcelada y del número de prisiones; y, a la vez, un ejército poderoso que discipline a la clase obrera de los Estados en los que operan las transnacionales europeas y a la clase obrera de los Estados miembros, como disuasión contra la revolución. No obstante, sigue habiendo una subordinación militar de los Estados de la UE con respecto a EEUU en el marco de la OTAN, sobre todo por parte de los Estados que han cedido más soberanía permitiendo la instalación de bases militares estadounidenses (a pesar de que en aquella organización también se está vislumbrando el conflicto de intereses entre las potencias imperialistas a la hora de actuar en terceros países, como fue el caso de Irak). El deseo convertido en artículo de la Constitución Europea de invertir en capacidades militares dejó impresa la intención de competir militarmente con los EEUU.

El aparato policial

Los inicios de la cooperación policial en la CE deben situarse a mediados de los años 70. Los ministros responsables de la policía de los Estados miembros acordaron, en 1975, la creación de un grupo llamado TREVI (abreviatura de Terrorismo, Radicalismo, Extremismo y Violencia Internacional).

En menos de 20 años, los poderes ejecutivos de la UE, reunidos en el Consejo de Ministros de Interior y Justicia, han logrado desarrollar un complejo de instituciones policiales. Este se compone de un número creciente de grupos de trabajo político-policiales y unidades operativas. A todo esto se añade la oficina central EUROPOL, con sus bases de archivos y su sistema de registro; el Sistema de Información de Schengen (SIS), con su central en Estrasburgo; el sistema de huellas digitales EURODAC y el mandato de arresto europeo. Se está creando también un cuerpo de policía de frontera común, así como una policía común para actuar en caso de manifestaciones y de cualquier conato revolucionario.

El sistema judicial

La creación de un pretendido “espacio de libertad, seguridad y justicia” se ha impuesto al cabo de los años a través de sucesivas modificaciones de los Tratados, introducidas por el Acta Única Europea, el Tratado de Maastricht y el de Ámsterdam. Se han creado, igualmente, programas para reunir a los profesionales de Derecho de los distintos Estados miembros. Así, el programa GROTIUS, para familiarizar a abogados y jueces con los sistemas judiciales de los restantes Estados de la UE. El programa FALCONE, para promover contactos entre jueces, fiscales, policías y aduaneros en el conjunto de la UE. La idea es la de aplicar una política penal común en un marco jurídico común. Se trata, obviamente, de aplicar el derecho burgués.

Estructura y gasto militar. La Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD)

La denominada “doctrina Solana” imita el modelo de EEUU tras el 11-S: guerra “preventiva” contra lo que el capitalismo internacional denomina “terrorismo”. Se fomentan las denominadas misiones “Petersber” o “humanitarias”. Se han realizado ya tres misiones: en Bosnia, Macedonia y el Congo.

Hay un claro interés en aumentar el gasto militar de los estados miembros. Y una clara voluntad en aumentar la capacidad militar de la UE: el sistema de localización espacial Galileo, en competencia con el GPS de EEUU, es un buen ejemplo.

La intención de crear a corto o medio plazo un ejército de la UE que respalde su moneda y sus empresas es clara, así como la intención de EEUU de obstaculizar en lo posible este intento.

Inmigración

La inmigración es una absoluta necesidad económica para los Estados de la UE. Dada, entre otros factores, la escasa natalidad existente en los Estados más enriquecidos de la UE, se les hace necesario importar mano de obra. Pero, como a las personas inmigrantes se les mantiene con menos derechos que a la clase obrera autóctona, o, incluso, sin ningún derecho, en el caso de los trabajadores y las trabajadoras sin papeles, esto sirve para presionar a la baja sobre los salarios y las condiciones laborales de toda la clase obrera. Se les obliga a estos trabajadores y a estas trabajadoras a poner en riesgo sus vidas para conseguir llegar a la UE, a aceptar peores condiciones laborales y una mayor explotación para, posteriormente, y de forma hipócrita, regularizar precariamente su situación como si se tratara de una concesión. Por otro lado, el racismo y la xenofobia son fomentados para, además de asegurar la existencia de mano de obra barata, romper la solidaridad de clase que debiera establecerse entre todos los trabajadores y todas las trabajadoras.

De esta manera, convierten tendenciosamente a la inmigración en un problema de orden público al que se da un tratamiento policial.

Medio ambiente

Todo se subordina al mercado y al beneficio a corto plazo. Tras una retórica de “desarrollo sostenible” se oculta una práctica que fomenta las grandes infraestructuras de transporte, un incumplimiento de los modestísimos objetivos de Kyoto, un modelo agrícola y ganadero productivista y contaminante, una política de manga ancha con respecto a los transgénicos, el uso del sello ecológico para la eliminación de la competencia de pequeñas y medianas producciones, etc. En definitiva, se le da un barniz verde que pretende neutralizar las críticas del movimiento ecologista más consecuente, encubriendo un modelo productivo despilfarrador y depredador.

Proceso de la constitución de la UE (que no europea)

El Tratado por el que se establece una Constitución para la Unión Europea es una pieza clave en la cohesión del bloque imperialista europeo. Avanza en la configuración de sus instituciones políticas decisorias (de carácter no representativo y no participativo), de sus ejes de estructuración económica (asentados en la intocable propiedad privada y en la competitividad), de su ensamblaje de aparatos policiales y judiciales (expertos en la implacable represión de toda disidencia real), de un ejército centralizado autónomo (imbuido de la doctrina de guerra preventiva allí donde el capital lo requiera) y de un conglomerado de servicios sociales regido por la lógica neoliberal.

Principales críticas a la constitución:

- Es un proyecto antidemocrático desde sus orígenes.

- Implica que el capitalismo neoliberal es elevado a rango de ley fundamental.

- Su consecuencia es la liquidación de los servicios sociales.

- Tiene un carácter patriarcal: no reconoce el divorcio ni el aborto, revaloriza el papel de la “familia” de tipo burguesa, patriarcal, monogámica y adultocéntrica, con el objetivo de recluir a las mujeres dentro del hogar como trabajadoras gratuitas, dada la intención de eliminar los servicios sociales; e institucionaliza el papel de las llamadas “iglesias”, a las que la UE “consultará”, con lo cual refuerza su papel oscurantista, anticientífico y machista.

- Con un lenguaje engañoso plantea una estrategia de sustanciales recortes en la formulación de los derechos sociales.

Para hacer posible todo lo anterior, fomenta el militarismo y el carácter policial del Estado burgués.

El amplio voto popular en contra del Tratado por el que se establece una Constitución para la Unión Europea en los referendos celebrados en Francia y Holanda ha supuesto un parón para la Constitución Europea y un triunfo para las fuerzas de izquierda que, no obstante, han sido incapaces de elaborar una alternativa anticapitalista que movilice a un porcentaje significativo de la población. El denominado “Movimiento de Resistencia Global”, en el cual trabajamos allí donde aún existe formalmente, ha sido capaz de conseguir grandes movilizaciones contra la Europa del Capital y la Guerra, como la realizada en Barcelona en el año 2002, durante la presidencia de la UE por parte del Estado Español; pero no se ha conseguido que esas grandes movilizaciones se tradujeran en un aumento de la conciencia de clase y de la organización anticapitalista. Por ello, la posibilidad de una alternativa anticapitalista en la que estén de acuerdo la mayoría de los grupos y que consiga que pasemos de la fase de mera resistencia y heterogeneidad a una fase de mayor acuerdo y capacidad de organización, que haga posible pasar a la ofensiva, parece lejana.

Por otro lado, los Foros Sociales Europeos, surgidos del ejemplo de los Foros Sociales Mundiales, y donde converge buena parte del llamado “movimiento antiglobalización”, constituyen reuniones hegemonizadas por personalidades y organizaciones reformistas y cuyo contenido anticapitalista es tan limitado que, por ejemplo, se niegan a rechazar la Constitución de la Unión Europea.

Los resultados obtenidos hasta el momento por el movimiento antiglobalización parecen más bien escasos. Desde su mismo nacimiento, el movimiento antiglobalización ha estado caracterizado por la presencia en su seno de sectores de la socialdemocracia y otros críticos conciliadores con el capitalismo, que, de una manera interesada, han utilizado el movimiento con el propósito de neutralizarlo como herramienta válida dee nfrentamiento real con el capitalismo. Ha sido capaz de molestar en ocasiones concretas a las burguesías dirigentes de la UE, pero, dada su heterogeneidad y su falta de vertebración, ha ido difuminándose, al menos en el Estado Español.

También ha habido importantes movilizaciones contra la guerra imperialista. Las movilizaciones de rechazo a la invasión de Iraq y a la manipulación mediática cometida por el gobierno del PP durante las elecciones generales de marzo de 2004 mostraron las virtudes y defectos de este tipo de movimientos: su composición tan heterogénea es capaz de convertirlo en representante de amplias capas de la sociedad en momentos muy concretos, pero su falta de coordinación y su discurso exclusivamente humanitario (“No a la guerra”) no ayudó a explicar el carácter imperialista de la guerra y a relacionarla con un modo de producción que necesita de ésta para intentar perpetuarse, por lo que perdió –o no se quiso aprovechar por parte de sus “cabezas visibles”– la oportunidad de elevar la conciencia anticapitalista y de clase entre las masas populares.

Competencia interimperialista

El imperialismo europeo pretende disputar el dominio económico fundamentalmente al imperialismo yanqui. El imperialismo europeo pretende hegemonizar en beneficio propio la economía mundial y, acuciado por su apremio de acumulación, ha de hacerlo con urgencia. Es una estrategia de gran riesgo, pero sectores importantes del capital europeo la consideran como la más adecuada. Para ello, es necesario disponer del monopolio del amplio mercado europeo. Mercado que hay que entender en toda su amplitud, tanto en lo referente al espacio geográfico como a sectores económicos regidos por el estado (servicios públicos, hoy “de interés social”: enseñanza, sanidad, pensiones, transportes, etc.) a los que pretenden liberalizar. Otro objetivo inseparable del anterior de la lucha de clase del capital va dirigido a disponer de fuerza de trabajo lo más homogénea posible para la máxima explotación; en consecuencia, la competencia salarial ha de dirimirse a escala internacional.

Uno de los ámbitos en los que se expresa la pugna entre los polos imperialistas es el monetario. La divisa europea, el euro, sigue disputando posiciones al dólar, divisa de EEUU, sin llegar a desbancarla (por el momento). El euro gana posiciones frente al dólar como divisa de reserva y de pago.

Otro de los ámbitos es la “guerra comercial” entre EEUU y la UE. Guerra que recientemente se ha expresado en la imposición de transgénicos con la tecnología “terminador” o en las disputas del acero.

La pugna entre la UE y EEUU también se ha manifestado en la postura de los estados de la UE con respecto a la invasión de Iraq por EEUU. Los estados que forman el núcleo duro de la UE (es decir, Francia y Alemania) han criticado la invasión o, al menos, no la han apoyado todo lo que EEUU habría querido. Los estados que forman la “quintacolumna” de EEUU en la UE, como son el Reino Unido y el Estado Español (mientras el PP ocupó su gobierno), apoyaron firmemente la invasión. Con la llegada del PSOE al gobierno las alianzas del Estado Español han cambiado (ejemplo de las pugnas entre fracciones de la burguesía) y se ha pasado a la alianza con las posiciones de Francia y Alemania, y, por ello, a un reforzamiento de la autonomía de la UE con respecto a EEUU, sin que esto suponga una ruptura con EEUU, por ahora. La retirada de tropas de Iraq por parte del Estado Español se ha compensado con el aumento de tropas en Afganistán y el envío de tropas a Haití.

Con posterioridad al final oficial (y en falso) de la guerra contra Iraq, los Estados europeos, anteriormente reticentes a la invasión, la han legalizado en las instancias correspondientes de la ONU.

Situación del Estado Español en la UE

La incorporación a la CEE fue vista como prioritaria por las fracciones dominantes del capitalismo español ya durante el franquismo. Esta incorporación se hizo, al precio de fuertes reconversiones, a principios de los años 80, que supusieron la destrucción de 2,3 millones de puestos de trabajo, tanto agrícolas como industriales, así como un enorme déficit comercial. Gran parte de la industria, la agricultura y la ganadería del Estado Español fue desmantelada, como parte de las condiciones de ingreso, para que no pudiera competir con los Estados que ya pertenecían a la CEE. Todos estos datos ponen de manifiesto que, para el Estado Español, incorporarse a la UE supuso asumir un elemento fundamental de entrega política y recorte de soberanía.

El peso “medio” del Estado Español dentro de la UE viene determinado por su población, su capacidad económica, su ejército, su capacidad diplomática y su relación con sus antiguas colonias, entre otros factores. El PIB per cápita del Estado Español dentro de la UE de 15 era de los tres más bajos, superando sólo a Portugal y Grecia. Esto le ha hecho recibir fondos estructurales y de cohesión, que van a ir siendo disminuidos con la ampliación del 2004.

Como se ha señalado más arriba, la llegada del PSOE al gobierno del Estado Español supone que la fracción de la burguesía española interesada en consolidar la UE desplaza del poder político a la fracción de la burguesía que prefería la alianza con EEUU, sin que esto suponga, por supuesto, que la primera desee romper a corto o medio plazo con EEUU.

Estructura de clases

La situación de la clase obrera dentro de la UE varía entre la de aquellos Estados capitalistas con vocación imperial que, necesitando paz social en su territorio, crearon un Estado social, que en los últimos años han ido recortándolo, y la de aquellos Estados dependientes que nunca consiguieron construir un Estado “del bienestar” digno de tal nombre, junto a los Estados exsocialistas, que han sufrido un desmantelamiento acelerado de sus conquistas sociales. En última instancia, a lo que se tiende en todos los Estados de la UE es a una igualación a la baja de las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora.

Frenar o, incluso, dar la vuelta a este proceso dependerá de la capacidad de lucha de la clase obrera, que necesitará coordinarse a nivel europeo para que sus luchas sean más eficaces, para trabajar por poner en pie un potente movimiento sindical de clase europeo.

Sin embargo, por el momento, es manifiesta la debilidad, tanto sindical como política, de la clase obrera, lo que hace que organizaciones como la Confederación Europea de Sindicatos (CES), principal organización sindical a nivel europeo, aparezcan en ocasiones en actitudes de alianza con el capital, como quedó claro con su apoyo a la Constitución Europea. A nivel político, la creación del PIE (Partido de la Izquierda Europea) supone un salto cualitativo en el proceso de integración y supeditación de algunos partidos comunistas a las estructuras de la Unión Europea. Mientras, el Partido Socialista Europeo colabora con el capitalismo. Por otro lado, las opciones revolucionarias, en concreto, las marxista-leninistas, tenemos, en general, poca capacidad de influencia, salvo las excepciones del KKE (Partido Comunista Griego), el Partido Comunista de Bohemia y Moravia (República Checa) y del PCP (Partido Comunista Portugués).

Es preciso que los partidos comunistas y obreros con puntos de vista cercanos basados en el marxismo-leninismo hagamos que la clase obrera de los países europeos (estén o no en la UE) escuchen la propuesta comunista. En coherencia, nuestro Partido propone avanzar en el fortalecimiento de la coordinación comunista que deslinde definitivamente el campo del comunismo y el campo de la rendición y la integración en el sistema burgués, representado hoy por el PIE y sus secciones nacionales.

El impulso y fortalecimiento de la coordinación comunista pasa necesariamente por la confrontación ideológica con las posiciones claudicantes que conducen al proletariado a la total pérdida de su independencia de clase y a la sustitución de las aspiraciones revolucionarias por el más burdo reformismo.

Nos encontramos aún en un momento de hegemonía ideológica burguesa que impregna a la mayor parte de la clase obrera y hace que ésta busque salidas individuales y no colectivas a sus problemas, que piense desde las premisas que desean los patronos y que se encuentre o bien ideológicamente integrada, votando a los partidos del capital, o bien desintegrada políticamente pero de forma funcional al sistema no votando ni movilizándose.

Hoy la clase obrera europea está sometida a una salvaje agresión por parte del capital: relocalización de empresas, despidos masivos, aumento de la duración de la jornada de trabajo y congelación, cuando no disminución, de los salarios. Ejemplo de ello es el aumento de jornada de trabajo semanal en cinco horas sin aumento de salario en Wolkswagen y otras empresas del sector, o el llamado “Contrato de Primer Empleo” francés.

Una oligarquía reducida es la que impulsa el proyecto con enorme violencia contra los derechos de las mayorías.

Un proceso de proletarización progresivo y la expulsión fuera del sistema, a la exclusión social, de los sectores más débiles son expresión de un capitalismo neoliberal que deja en la cuneta del sistema a una parte importante de la sociedad, con aumento de los índices de pobreza y otros indicadores de fracaso social.

El proceso de construcción europea, con la cesión de poderes por parte de los gobiernos nacionales, ha dado pie a la aparición también de partidos y posiciones políticas que podemos encuadrar dentro de la extrema derecha. Aprovechándose de las contradicciones inherentes a este proceso, tienen como bandera un marcado carácter nacionalista y xenófobo. En aquellos países donde, ante la falta de un referente claro de izquierdas (ya sea por su inexistencia o por su atomización), o motivado por una estrategia de la socialdemocracia, orientada a quebrar los partidos tradicionales de la derecha conservadora y católica, hemos visto su evolución de una situación marginal y totalmente minoritaria a un paulatino y continuado proceso de crecimiento, calando su mensaje populista.

Propuesta revolucionaria

La UE es un proyecto burgués e imperialista; la necesaria unión de la clase trabajadora a nivel europeo y a nivel mundial debe hacerse sobre bases distintas. Por ello, nuestra posición es la salida inmediata del Estado Español de la Unión Europea y la eliminación de esta institución, bajo la cual la integración europea tiene un carácter necesariamente reaccionario.

Los partidos comunistas europeos estamos obligados a avanzar en un proceso de unidad de acción y de articulación de una posición común frente al proyecto del imperialismo. Esta es una necesidad apremiante a la que el PCPE dará especial importancia en el próximo período.

Para lograr esta unión vemos necesario intentar una mayor vertebración del anticapitalismo, tanto organizativa como ideológica. No basta con incordiar a la burguesía, si afirmamos que “otro mundo es posible... (sólo si es socialista)”, hace falta crear las bases materiales, objetivas y subjetivas que lo hagan posible: es decir, hay que arrebatar el poder a la burguesía mediante la revolución.

La creación de un Frente Amplio por la Soberanía y la Cooperación de los Pueblos de Europa, que aglutine a los sectores antimonopolistas y antiimperialistas, es la propuesta organizativa para articular a un amplio espectro de organizaciones sociales y políticas para impulsar otro modelo de integración regional que abarque desde el Atlántico a los Urales.

Este modelo se ha de basar en una propuesta de carácter confederal, que reconozca el derecho de autodeterminación, en defensa de la gestión pública de los servicios básicos a la sociedad: sanidad, educación, cultura, etc., por la defensa de las estructuras productivas ante la voracidad de los monopolios. En política internacional la propuesta defiende un proceso de desarme generalizado, la resolución de los conflictos sobre bases democráticas y no militares, el fin del intercambio desigual y el respeto de la soberanía nacional y el derecho de cada pueblo a elegir su propio modelo político. Defendemos un proyecto antiimperialista, democrático avanzado y solidario, de igualdad efectiva y justicia social. Un proyecto orientado hacia el socialismo.

¿Por qué terminó el cese el fuego?

– Baburam Bhattarai
enero de 2006

El 2 de enero de 2006 se suspendió el cese el fuego unilateral declarado por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) el 3 de septiembre de 2005. El fin del cese el fuego, que se declaró en un principio por tres meses y se amplió un mes más, ha suscitado varias dudas acerca del propósito de la declaración del cese el fuego y por qué se suspendió; qué futuro tendrá el entendimiento de 12 puntos después del fin del cese el fuego; en qué dirección se desarrollará la situación política del país; etc.
El rey Gyanendra ha justificado (y seguirá justificando) la esencia de su actuar regresivo diciendo que la decisión de asumir el poder dictatorial indirectamente el 4 de octubre de 2003 y luego directamente el 11 de febrero de 2005 apuntó principalmente a exorcizar el fantasma del “terrorismo” maoísta. No es de extrañarse que el rey, con su historial de empresario, buscara sacar mucho provecho con el pretexto del “terrorismo” pues le encanta que muchos dictadores del mundo logran ocultar sus crímenes con la llamada campaña contra el terrorismo encabezada por los Estados Unidos desde el 11-S. Es desafortunado y una gran broma de la historia que los autores de la matanza de la familia real y el incidente del 11 de febrero se dicen el mesías contra el terrorismo. No obstante, a una gran parte de la actual población de las ciudades que, de un lado, no se ha repuesto totalmente del vil impacto de la guerra fría, y del otro, ha estado bajo los efectos de la cultura de televisor e Internet, le cuesta trabajo distinguir entre un luchador de libertad y un terrorista. Por eso, es esencial tomar iniciativas políticas y diplomáticas para desenmascarar la faz terrorista de la monarquía autocrática y el ejército real y poner en claro el carácter político democrático progresista con algunas insuficiencias y defectos prácticos de los revolucionarios maoístas. Éste era el principal propósito del cese el fuego declarado el 2 de septiembre, que se ha probado magistralmente durante los últimos cuatro meses, y ha llegado a ser ya histórico.
El siguiente propósito de importancia de la declaración del cese el fuego era buscar una salida política progresista y cumplir con el deseo popular de democracia y paz. Desde el principio de la guerra popular hace diez años, hemos explicado nuestra convicción de que la guerra no es un fin sino sólo un instrumento. Hemos explicado repetidamente que nuestro objetivo fundamental es la reestructuración progresiva del Estado con soluciones a los problemas del nacionalismo, democracia y bienestar del pueblo. Evidencian esta convicción las muy debatidas 40 demandas que planteamos en 1996 y la propuesta que presentamos durante las negociaciones de 2002 y 2003. Se han sintetizado esas demandas en tres puntos: una amplia conferencia política nacional, un gobierno interino y la elección de una asamblea constituyente. Al comienzo no se pudo satisfacer en Nepal estas demandas políticas básicas conocidas en la historia del mundo debido a la falta de previsión y competencia de los partidos políticos y después debido a la terquedad de la monarquía autocrática y su ejército mercenario. Por tanto, el país y la ciudadanía han tenido que cargar con grandes dificultades y sacrificios. Y es verdad que al parecer el crecimiento de tendencias y conductas no revolucionarias en el seno de las fuerzas revolucionarias, sobre todo en la última etapa de la lucha, han generado odio, indiferencia y desconfianza de la ciudadanía contra las fuerzas políticas. Eso ha afectado en cierto sentido a nuestro objetivo político e ideología. En esta situación era necesario tomar iniciativas concretas para una salida política progresista a fin de fortalecer la relación con el pueblo para que pudiéramos cumplir con su deseo de paz y democracia y a la vez no comprometer el declarado objetivo político e ideología. La declaración del cese el fuego del 3 de septiembre era una expresión concreta de eso y contribuyó a facilitar las labores políticas y diplomáticas acercando más la salida política por la democracia, la paz y el movimiento progresista en la forma del histórico entendimiento de 12 puntos. Como se sabe, no se ha ejecutado ese entendimiento y salida política progresista debido a la terquedad de los elementos autocráticos. No obstante, las iniciativas políticas y diplomáticas y las actividades de la ciudadanía en todo el país, que facilitó el cese el fuego de cuatro meses, han acercado la realización de la agenda de ponerle fin al gobierno autocrático y la salida política progresista.
Puede que esto suscite la siguiente duda: ¿Qué acerca más la citada salida política: continuar el cese el fuego o suspenderlo? Puede haber mucho debate al respecto. Algunas fuerzas internacionales han sostenido que se puede acercar la citada salida progresista ampliando el cese el fuego, si bien unilateralmente. Pero, según nuestro partido, ampliar más el cese el fuego unilateral no puede tener efectos positivos sino sólo nocivos para la democracia, la paz y el movimiento progresista. La situación sería distinta si el gobierno hubiera correspondido al cese el fuego y si el rey hubiera aceptado el entendimiento de 12 puntos. Como el cese el fuego era unilateral, el rey y las fuerzas a favor de la monarquía se opusieron a los 12 puntos, el ejército real llevó a cabo actividades agresivas en Rolpa y el resto del país, y se trató de legitimar al gobierno militar mediante las llamadas elecciones municipales. Por ende es claro que la ampliación del cese el fuego no beneficiaría al país ni al pueblo. Más bien, es claro que tal ampliación a la larga podría beneficiar al gobierno real autocrático. En tal situación nuestro partido decidió terminar el cese el fuego unilateral después de informar a todas las partes interesadas.
En este contexto todas las fuerzas democráticas deben prestar atención a algunos asuntos importantes. Primero, los sucesos después de 1950 y la serie de negociaciones y ceses el fuego realizados en diferentes momentos después del inicio de la guerra popular han dejado en claro que el actual ejército real jamás representaría la democracia mientras que siga al mando del rey y que tampoco aceptaría la demanda de la elección de una asamblea constituyente. Ésa es la principal raíz de las frecuentes traiciones del rey a los partidos parlamentarios y de los fracasos de nuestras anteriores negociaciones con el viejo régimen. Al ignorar este hecho probado de la historia, nadie podría ser más obtuso y deshonesto que alguien que siguiera teniendo la ilusión de que se puede establecer la “plena democracia” dejando intacta la actual forma elitista del ejército y continuando el control del rey sobre él. Salvo su mando absoluto sobre el ejército real, la terquedad y renuencia del rey a buscar una salida progresista no tiene ninguna causa salvo la de ignorar la presión de la comunidad internacional y la opinión popular en su contra durante el último cese el fuego. El significado directo y la conclusión es que el ejército real debe ser el principal blanco de todos los movimientos democráticos. No se vale en absoluto atacar a la monarquía y no al ejército. La reciente matanza de Nagarkot ya ha ilustrado el hecho de que no se puede establecer la paz y que no se puede proteger la vida y propiedad del pueblo mientras que exista el ejército real. Un reciente informe de la oficina del auditor general, que dice que no hay registro de 7.263 millones de rupias nepalesas del fondo de ayuda del ejército, da una pequeña pista al abismo de irregularidades financieras y corrupción en que ha caído el alto mando del ejército real. Quizás nadie sabe cuántos millones o miles de millones de rupias se han apropiado ilegalmente en compras de fusiles y municiones y en el destacamento de soldados en misiones de paz de la ONU. Para colmo, el ejército real jamás puede tener un carácter democrático mientras que los cortesanos Shah, Rana y Gorkhali estén al mando. En tales circunstancias todos los auténticos demócratas deberían sostener fuertemente que no se puede establecer la democracia ni el republicanismo democrático en el país a menos que se disuelva el ejército real y se forme un nuevo ejército nacional. No es posible una salida política progresista a menos que se tome conciencia de este hecho y se rompa la columna vertebral del ejército real, y nuestro partido ha sacado la conclusión de que para lograr este objetivo, no hay ninguna alternativa salvo suspender el cese el fuego.
El segundo asunto de importancia a tomar en cuenta es que no se puede concretar la salida política progresista basada en los 12 puntos mediante la presión del movimiento pacífico popular sobre el régimen dominado por el rey actual, su tristemente célebre hijo, el ejército autor de la masacre de Nagarkot y los antiguos Mandales (los esbirros pro-monárquicos) quienes hoy tienen posiciones de ministros y administradores. Como la ONU, las autoridades responsables de la Unión Europea y el senador estadounidense Patrick Leahy han expresado la preocupación acertada de que el ejército real continuara las medidas de represión intensa y derramamiento de sangre una vez que el movimiento popular pacífico alcance su apogeo, podemos decir que es una preocupación importante. En esta situación sería una equivocación sin justificación de la dirección política no hacer los preparativos necesarios para una fuerte resistencia contra la represión y baños de sangre del ejército real. Por eso, todos deberían reflexionar en serio sobre la necesidad histórica de un nuevo plan de acción que puede coordinar bien al movimiento pacífico y a la resistencia armada. En este contexto nuestro partido ha sacado la conclusión de que con la ampliación del cese el fuego, es importante garantizarle a la gente que ya está dispuesta a participar en el movimiento decisivo por alcanzar el republicanismo democrático, el derecho a defenderse contra la opresión armada.
Tercero, todas las fuerzas democráticas deben unirse para paralizar las tácticas del rey, tal como las elecciones de los llamados consejos municipales mientras que ignora los fuertes problemas nacionales. Como se representará el drama de las elecciones en los cuarteles del ejército real, no bastará un boicot común y corriente. Por eso, es necesario librar una resistencia armada del pueblo para echar por tierra el circo electoral que se celebrará en los cuarteles militares y nuestra decisión de suspender el cese el fuego se basa en el análisis de que la ampliación del cese el fuego sería suicida en tales circunstancias. Además, es el deber mínimo del Ejército Popular de Liberación luchar contra el terrorismo desatado por el ejército real contra el pueblo en todo el país, Rolpa incluida.
Dada esta situación general, la ampliación del cese el fuego sin una salida política sería una ayuda a la autocracia, error que ningún partido revolucionario puede darse el lujo de cometer. Nuestros amigos de otros países quienes nos piden ampliar el cese el fuego unilateral y tener optimismo de que el rey entienda, deben ver que, como un Nero moderno, el rey recorre países africanos y la región oriental al tiempo que urgen importantes decisiones políticas.
Sobre la dificultad de aplicar los 12 puntos después de suspender el cese el fuego, no vemos ninguna contradicción, pues el primer punto es el eje del entendimiento: “Se acordó dirigir los ataques contra la monarquía autocrática de forma independiente, ponerle fin y establecer la plena democracia intensificando el movimiento democrático en marcha en todo el país”. Es obvio que, hasta para las personas obtusas, el término “independiente” se refiere al ataque armado por la fuerza realizado en la guerra popular y el ataque no armado por las fuerzas participantes en el movimiento popular. Además, el entendimiento de 12 puntos no incluye ni puede incluir en ninguna sección estipulaciones de un cese el fuego obligatorio. Al contrario, es fácil ver que primero necesitamos destruir el poderío militar para acabar con la monarquía que se ha vuelto autocrático debido al apoyo que recibe del ejército. Por eso, nadie debe sacar la interpretación errónea de que se acabará el entendimiento de 12 puntos de la mano con la suspensión del cese el fuego, y las auténticas fuerzas democráticas deberían estar listas para contrarrestar las falsas ilusiones que el régimen real lucharía al máximo por propagar.
Las diferencias que existen entre los siete partidos políticos y los maoístas acerca de la forma de la lucha suscitarían algunas dificultades prácticas, incluso después de acordarse el programa mínimo común de democracia, paz y movimiento progresista. Puede que surjan problemas en la labor de coordinar la lucha armada basada en las aldeas y el movimiento popular basado en las ciudades. No obstante, todas las revoluciones triunfantes del mundo han ilustrado que no existe ninguna muralla china entre el campo y la ciudad ni entre movimientos armados y desarmados, y que tienen que transformarse el uno en el otro a ciertos momentos. Las debilidades de nuestros movimientos de 1950 y 1990 también ilustran que es necesario e inevitable coordinar el campo y la ciudad y los movimientos armados y no armados a fin de ponerle fin a la monarquía autocrática y establecer la plena democracia o republicanismo democrático. Es probable que ése sea el mayor reto ante las fuerzas democráticas en estos momentos, y los dirigentes de nuestros partidos políticos pasarán por la prueba de estas jornadas históricas.
Hay una fuerte probabilidad de que los próximos pocos meses sean el período más importante de la historia de Nepal. El rey más impopular de la historia de Nepal y el ejército real se preparan a luchar contra el poder del pueblo que apoya la democracia. Las recientes actividades del rey ilustran que no está dispuesto a ceder al pueblo, pero está dispuesto a arriesgar el trono. Sin duda cuesta entender la arrogancia y terquedad del rey que no cuenta con ningún apoyo visible de las potencias del mundo. Pero, a nuestro parecer, es como las huecas bravuconerías del terrateniente en quiebra de una aldea cuyos cálculos se basan en cifras falsas. Primero, puede que sueñe con comprar de nuevo a los dirigentes de los grandes partidos parlamentarios o de dividir a esos partidos. Segundo, puede que por fin se imagine recibir apoyo internacional contra los maoístas a nombre de combatir al “terrorismo”. Pero por su mentalidad feudal y regresiva el rey no ha captado que vive en 2006, no en 1961, y que los maoístas no son los comunistas mecánicos y ortodoxos del siglo 20 sino los revolucionarios dinámicos y creadores del siglo 21. Por eso, es seguro que pronto se levante una gran tempestad contra la monarquía. Ya se ha desarrollado un ambiente de republicanismo democrático en el país. Unos dirigentes que todavía pasan la cruda de la monarquía ceremonial tendrán que elegir entre escuchar a las voces de los cuadros de sus propios partidos y al pueblo, o esperar que la historia los deje a un lado. El rey ya ha elegido el camino desconociendo el entendimiento de 12 puntos. Ahora le toca a los siete partidos y a los maoístas elegir el camino. La declaración del fin del cese el fuego es el toque de clarín del mismo. ¡Que todos estén sobre aviso!
(Este artículo salió en el semanario Jana Astha.)

Sobre el imperialismo y la revolución proletaria

[Boletín ocasional del Partido Comunista de Nepal (Maoísta)]

No. 11, enero de 2006

Aunque no cambia la esencia de la clase capitalista, en el curso del desarrollo el imperialismo va adquiriendo nuevos contornos y formas. La principal particularidad del imperialismo de hoy es la explotación y opresión económica, política, cultural y militar de las grandes masas populares del mundo mediante un Estado globalizado. El mundo caracterizado por la ola de movimientos de liberación nacional, democráticos y socialistas tras la Segunda Guerra Mundial, de un lado, y, del otro lado, por la rivalidad entre los imperialistas durante la guerra fría, hoy está atrapado bajo la hegemonía única del imperialismo estadounidense.
Debido a la derrota de los Estados socialistas y de nueva democracia que se desarrollaron en el curso de la primera ola de la revolución proletaria mundial en la lucha por el poder contra el capitalismo burocrático de Estado, al establecimiento de la superioridad económica sin paralelo y principalmente a la superioridad militar del imperialismo estadounidense sobre los demás países imperialistas grandes, al control del capital financiero multinacional sobre el capital y economías nacionales de los países del tercer mundo y a la intensificación de intervención cultural mundial por medio del monopolio de la tecnología de la informática, etc., se ha fortalecido esta hegemonía.
Com